LA BIBLIA Y SU LENGUAJE SIMBÓLICO
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1.- Los símbolos y las metáforas en la Biblia
El  “lenguaje   simbólico” está presente en toda la literatura universal, sobre todo  a través  de los cuentos, las fábulas, las novelas,  las parábolas,  las  historietas…En la actualidad lo percibimos en  las  telenovelas y en tantos otros programas  radiofónicos  y televisivos.
El problema interpretativo surge cuando  a ese lenguaje  simbólico y  figurado se le pretende  dar  una interpretación  literalista  o histórica.
Es ésta, sin duda, la actitud  más arraigada  en nuestro pueblo y la más empobrecedora del  profundo mensaje bíblico.
El lenguaje  bíblico está  lleno de símbolos y  metáforas. Jesús recurrió ese tipo de comunicación a través, sobre todo  de las  parábolas. Es lo que  se denomina  actualmente con la expresión “teología narrativa” que es mucho más accesible  al pueblo sencillo.
Jesús recurre  al lenguaje simbólico constantemente : el  Reino de Dios es como una “semilla”, como el “fermento”, como la  “mostaza”, como una “boda”, como un “ banquete”…etc
El apóstol  Pedro era pescador, ese era  su oficio y Jesús  recurre al lenguaje  simbólico para indicarle su  misión : serás “pescador de hombres”.  El apóstol se llamaba  “Pedro” y  Jesús  recurre  nuevamente  al  símbolo:  tú te llamarás “piedra” ( fundamento de la Iglesia.) 
Si no tenemos presente  en la interpretación  de la Biblia el  sentido simbólico,  no comprenderemos su  verdadero mensaje. 
El soldado  romano con una lanza atraviesa el costado de Jesús en la  cruz. Ese es el hecho real. El anciano Simeón le  dice  a la Virgen María  que “una espada  atravesará su corazón. Esa “espada” es  simbólica, es metáfora.
El Génesis  nos  cuenta que Dios “formó” al primer hombre, con “barro”, con “ arcilla”,y que lo “sopló” dándole  “aliento de vida”. Nos dice también  que Dios “formó”  a  Eva con la “costilla de Adán” y  que ellos “desobedecieron”  “comiendo” la “fruta prohibida”, …etc. 
Podemos percibir que  es constante el  lenguaje  metafórico.
La Biblia narra, con muchos detalles,  la tragedia del Diluvio Universal, el asesinato de  Abel,  la confusión de los pueblos en la construcción de la Torre de Babel….
Son relatos metafóricos  que encierran un mensaje real y aleccionador  para todos los creyentes, pero, para  captarlo, hay que  superar  la interpretación  literal, que se  limita a tomarlo todo  “al pie de la letra”. Eso le  quita al texto sagrado toda  su profundidad y  su  verdadero  sentido transformador y liberador.  
Ante estos conocidos  episodios  de la  Biblia  muchos de los sencillos lectores  de la Biblia reaccionan igual que aquel niño que, al escuchar a su maestra el  cuento de “Caperucita  Roja”,  le dijo,  todo  sorprendido, : “Profesora, los lobos no hablan. Ningún animal habla.”  La maestra  trató de explicarle que era un  cuento y que el lenguaje en los cuentos y en la fábulas es  simbólico y que,  por lo tanto, no había que tomarlo al  pie de la letra. “En los cuentos, añadió la maestra,, es la imaginación la que habla…..

2.-  El lenguaje  simbólico en  el  Génesis 
Probablemente, ese niño no entendió la explicación de su maestra. Es lo mismo que pasa  como muchos  lectores de  la Biblia:  se empeñan de interpretarlo todo  en  forma literal.  Lamentablemente, eso es lo que les enseñaron algunos  improvisados catequistas o desinformados profesores de religión. Lo peor  es que  estas  falsas interpretaciones  han tergiversado y empobrecido  totalmente el mensaje bíblico,  reduciéndolo a    intranscendentes “historietas”.  Símbolos como  el barro, el soplo, la costilla, la manzana, la serpiente…. han sido explicados, muchas veces,  en  términos literalistas,  privándoles de su  profundo sentido metafórico. 
Debemos  hacer un esfuerzo para superar la literalidad que ha estado tan presente en nuestras catequesis. Eso ha infantilizado el relato y le ha privado de la gran riqueza que  contiene  para alimentar y fortalecer nuestra  fe.
Los antiguos  mitos  en los que se inspiran algunos pasajes de la Biblia no son  acontecimientos que históricos.  Son  leyendas, cuentos, fábulas…. que  expresaban la riqueza literaria de  esos pueblos. Algunos tenían  una finalidad moralizadora   y otros  un  objetivo socio-político. Todos  esos mitos  sirvieron  para orientar, dar ánimos  y crear  coherencia y unidad  en el pueblo.
Gran parte de los relatos del Génesis  tienen su inspiración primaria  en algunos de los   mitos  mesopotámicos, sin embargo, los escritores sagrados los enriquecieron con  importantes  aportes. 
Por  otro lado, debemos tener presente  que en la elaboración  del  texto, los  escritores sagrados se sirvieron para su redacción de  tres  grandes fuentes de  inspiración, distintas en sí:  la  fuente “Yahvista”(J),  la  fuente “Elohista”(E) y la fuente “Sacerdotal” (P).
Una catequesis equivocada ha convertido a estos  grandes relatos del Génesis, en pequeñas historias que entusiasman a  la imaginación infantil.    Esto ha logrado  infantilizar los relatos, privándoles  de toda su  riqueza original, no llegando, por lo mismo, a alimentar la fe de nuestro pueblo,   empobreciendo totalmente el mensaje  bíblico. 
Por otro lado, debemos tener siempre presente  que la finalidad de la Biblia no es el ofrecernos datos  o  conocimientos  científicos  sobre astronomía  o sobre la creación del mundo.  Su objetivo es  eminentemente religioso.
                   
3.- Los  grandes temas del Génesis y sus  tergiversaciones
Comencemos  analizando  algunos de los  pasajes más conocidos del libro del Génesis que con tanta frecuencia han sufrido  graves  deformaciones interpretativas. 
El Génesis es el primer libro de la Biblia  y en él se  desarrollan  temas  de  gran trascendencia como  el origen del mundo, el origen de mal, el origen de las culturas, la  dispersión de los  pueblos..… etc. 
A lo largo del Génesis  Dios aparece  como el verdadero protagonista. Muchas veces actúa  al modo  de un  ser  humano, pero su soberanía  está siempre presente. Esa  presencia  de Dios  en el Génesis es misteriosa y imprevisible. A través de su  Palabra  que establece el contacto decisivo con  el  ser humano  interpelándolo, pero respetando siempre su libertad. 
El relato de la creación,  desarrollado en el  capítulo  primero, está  inspirado en  una concepción   cosmológica  primitiva. Los  seis  días de la creación del mundo se deben entender como   largos espacios de tiempo indefinido. Es un poema  religioso,  con estrofas y con estribillos, lleno, todo él, de poesía.  
Dios se nos presenta como  creador,  legislador y  sancionador.  Él es el protagonista de la historia, pero,  a la vez, crea al ser humano y al  pueblo elegido  como  agentes responsables  y como  sujetos de su  profundo amor. Lo advierte claramente  el Deuteronomio: “Si el Señor se enamoró de  ustedes y los eligió… fue por puro amor” (Dt. 7,7)
El Génesis nos dice que Dios hizo  al hombre de  barro. El barro y la arcilla  son símbolos  de la  nuestra  fragilidad y de todas nuestras limitaciones como  seres humanos.
Dios aparece como un  alfarero que da forma y que da vida a ese barro.
Dice el texto que Dios “sopló” sobre él,  le dio “aliento”.  La simbología es clara:  nos enseña que esa estatua de  barro  se convierte, por la acción de Dios,  en  un ser racional, espiritual y  con   alma inmortal.
El mito nos cuenta  que Dios, durante el sueño, le extrajo a Adán  una costilla  para formar  con ella a la mujer. La idea central de este pasaje es de gran importancia: el hombre y la mujer  son la misma carne, y, por lo tanto, seres plenamente iguales.
Esa igualdad  la encontramos  remarcada en el versículo  siguiente (Gn. 1,26) en el que Dios, con tono solemne, dice: “Hagamos al  ser humano a nuestra imagen y semejanza… y  Dios los creó  a su imagen;  varón y mujer los  creó” ( Gn. 1. 26 y 27).
En el  capítulo siguiente (2,1-3)  se nos informa que :“Para el día  séptimo había concluido Dios toda su tarea y descansó el día séptimo de toda su tarea; y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró”
El mensaje es claro: tiene que haber un tiempo de descanso para todos.
En  este pasaje, como en otros muchos,  Dios asume unas actitudes y un   lenguaje humano  como si  después de mucho trabajo estuviera cansado y necesitado de  descanso.  Dios quiere que no estemos obsesionados  por el trabajo, por las  ganancias….Es necesario que haya espacios de tiempo  para las relaciones con los demás  y para el crecimiento interior de cada uno de  nosotros.
Es evidente que el autor del Génesis se sirve de metáforas y símbolos tomados, sobre todo,  de la  vida rural, como el barro, el sueño, la fruta prohibida, el árbol, la serpiente, el río…..  El mensaje  global que se nos quiere dar a través de los distintos episodios  del Génesis es que    las causas del mal en el mundo están relacionadas con la mala conducta  de los   seres humanos. 
 
4.- El Paraíso  Terrenal
Dicen los  investigadores que gran parte del relato acerca del  Paraíso y de la  creación de la  primera pareja humana  está construido sobre un  antiquísimo mito mesopotámico.
La riqueza  de este  pasaje ha sido, con  mucha frecuencia, desvirtuada,  ya que  se lo ha interpretado  como si  Dios hubiera creado a nuestros primeros padres  en estado de inocencia pura.
Según esa errónea  concepción,  el hombre  y la mujer, antes del pecado, eran seres perfectos, salidos de las manos   de Dios, pero, que,  a causa de su desobediencia  al comer la fruta prohibida, perdieron ese estado de pureza  original.  Pero, lo que es  peor, ese estado perfecto  lo habrían perdido, no solamente para ellos, sino para toda  su  descendencia humana.  Por lo tanto, todas las personas en el mundo nacerán con un pecado: el pecado original. 
Según esta  equivocada  interpretación,  Dios tenía en sus planes  un proyecto de vida perfecto para toda la humanidad,  pero Adán y Eva lo echaron a perder al trasgredir  la orden divina.
Las consecuencias que se  han derivado de esta  falsa interpretación han sido muchas y muy  negativas:  al bautismo se le ha dado un  sentido meramente absolutorio del pecado original, se ha impuesto la obligación de bautizar, lo antes posible, a los  niños, desplazando a la formación primitiva catecumenal, se  llegó a “inventar” la existencia del “limbo”  para no  condenar al castigo infernal a los inocentes que  morían sin el bautismo….
La insistencia en el  pecado original   desarrolló en el pueblo cristiano   una mentalidad pesimista ya que se concibe  al hombre marcado,  desde su origen, no por la gracia, sino por el pecado. 
La mujer aparece, según esa  interpretación  literalista,  como  tentadora del hombre y como  instrumento de pecado y al hombre se lo presenta como un ser estúpido, sin voluntad….
Esa  equivocada concepción  se ha ido superando, sobre todo a partir del Concilio Vat. II, pero  podemos constatar  que es la que  todavía predomina  en nuestro pueblo  y aún  en muchos sacerdotes.  
El pecado original  no se debe interpretar como un pecado personal sino como  expresión  de nuestra  condición  humana  débil y pecadora. No es, por lo tanto, un acto de  cada ser humano,  sino su propia  condición de permanente y total fragilidad moral. El bautismo no nos  libera de  nuestra condición pecadora. 
Todos  somos pecadores  y el  pecado  es algo  inherente  a nuestra  naturaleza humana, pero no es  una lacra derivada de la concepción carnal.     
Es un error también  el  identificar a  la  serpiente con el diablo,  como se ha dicho tantas veces. 
Igualmente, hay que rechazar la idea de que  el pecado de  nuestros primeros padres  fue  de índole  sexual.   La fruta  prohibida es la imagen gráfica de todas  nuestras tentaciones y de nuestras permanentes  inclinaciones  hacia el mal.
El pasaje  del Paraíso  y  del castigo  d Adán y Eva  es, en su conjunto,  un oráculo,  tal y como lo utilizaban los profetas, compuesto por  cuatro elementos : un juez, un reo que puede ser una persona o una institución, un delito que da origen al juicio y una sentencia o castigo.
Por lo general, el oráculo profético no  inventa castigos nuevos sino que aprovecha los males o las catástrofes naturales y las  interpreta como reprimenda de Dios. Lo  vemos  esto en la sentencia de Dios que  está limitada a  los trabajos y a las penalidades propias  de nuestra condición humana.
Quienes interpretan el  pasaje  como  si  fuera  una narración de  acontecimientos  históricos es normal que  queden  totalmente  desconcertados.  Por ejemplo, el texto dice que Dios  “tomó descanso”, que  “modeló al hombre con arcilla”, que  “sopló en su nariz”,  que  “pregunta por lo que ha pasado”, que “se paseaba por el jardín tomando el fresco…” 
Si interpretamos  la Biblia “al pie de la letra” nos encontraremos  totalmente desubicados,  sin llegar  a captar las enseñanzas concretas  del mensaje bíblico.
“El árbol de la ciencia del bien y del mal” viene a ser  la imagen gráfica de la  tentación de poner al ser humano como centro de todo,  relegando la acción de Dios. El mensaje  es claro:  el mal en el mundo nace de  la decisión libre  de los  hombres, pero el  ser humano se autodestruye  cuando pierde de vista a Dios que es esencialmente liberador.

5.- Caín y Abel
El relato de Caín-Abel con su lenguaje simbólico era usado por los sabios de Israel para hacer entender al pueblo cómo el egoísmo humano, disfrazado de muchas formas es, en definitiva, el responsable de los grandes males en la humanidad.
La narración no solamente va a denunciar y condenar a Caín como asesino de su hermano, sino también  a su  descendencia maldita, a la “estirpe de  Caín”, a todas aquellas  personas y grupos de poder causantes de guerras, injusticias,  genocidios, opresiones, explotación… que  han sido a lo largo de la historia  verdaderos “asesinos” de sus hermanos.  
La cantidad de cientos de  años que se les asigna a los principales patriarcas  es una manera de  cuantificar la calidad de la vida  de esas venerables personas y su  adhesión  a los  planes divinos.

6.- El Diluvio
En el capítulo  6 del Génesis nos encontramos con la antigua leyenda referente a la existencia  de “una raza especial de hombres gigantes descendientes de seres celestiales.”(Gn 6, 1-8) 
El texto analiza críticamente el comportamiento  totalmente delictivo de esos “gigantes”,  con consecuencias  muy graves  para todos. El autor bíblico se sirve del relato para describir un flagelo que sufrió el pueblo: la prostitución.
Esta anécdota  sirve de introducción a lo  que se describirá como “El Diluvio y la vida de Noé y su familia.” El autor sagrado se sirve de muchas imágenes  cargadas de simbolismos.  La denominada  “Fuente  Sacerdotal  (P) le dio a este mito la redacción final que ha llegado hasta nosotros. Su moraleja es clara: existe una total  responsabilidad del ser humano en los  males que afligen a de la humanidad.          
En el fondo, muchos exegetas ven  una crítica al pueblo de  Israel que  ha  “naufragado” en su vocación de servicio a la justicia y a la vida como pueblo elegido. Si nos ubicamos en el punto de vista del escritor sagrado y en el contexto socio-histórico y  religioso  de ese tiempo,  percibiremos  ese mensaje  tan urgente y necesario ahora como en los tiempos de  Noé.  
La  veracidad  histórica  del Diluvio, que tanto ha suscitado  a la imaginación y la curiosidad,   no es la finalidad del relato. El Diluvio  debe ser conceptuado como un gran mito con una  importante lección para todos: Si hacemos  el mal nos  destruimos a  nosotros, a nuestros hermanos y a la naturaleza. Dios quiere salvar  a las personas, a los animales y a toda la creación. Debemos  desarrollar  en nosotros  actitudes de  defensa del medio ambiente y de protección  a la “Madre Tierra”.

7.- La Torre de Babel
Se nos dan algunas claves  para comprender la existencia  del mal en el mundo: Las peores son el egoísmo  y en el buscar únicamente los  propios intereses. 
Los ambiciosos se  asocian formando grupos de poder para excluir  y dominar a los más débiles. El relato  cuestiona el papel de las estructuras políticas y religiosas  de ese tiempo.
Una interpretación simplista  insistió  que este pasaje explica el origen de la diversidad de los pueblos, y que esa diversidad de culturas y lenguas era un castigo de  Dios.
En realidad, el texto es más profundo de lo que parece: Condena la dominación  impuesta  por los reyes,  el emperador y los grupos de poder que  querían ver a todo el pueblo sometido  a su voluntad y a su servicio.     
Dios se presenta en el relato como  opuesto a todas las  prácticas dominadoras e  imperialistas.
El Señor desciende del Cielo  no para unirse al poder opresor, sino para destruirlo. Destruye  la Torre y libera a los pueblos del sometimiento y la  servidumbre.  No se trata pues de un castigo sino de un acto liberador de Dios. 
Desde la  correcta interpretación de esta historia, el creyente de hoy puede encontrar en ella  la herramienta apropiada para  leer críticamente la realidad político-religiosa en que vivimos actualmente. 
Desde hace  algunos años el mundo camina  hacia la globalización pero ¿se trata de un proyecto que beneficia a todos los pueblos por igual..? ¿Qué papel están jugando en este proceso las estructuras económicas y políticas?  ¿A quienes están favoreciendo….? 
Este  relato de la Biblia, como otros muchos, nos  debería servir  para enjuiciar desde  la Palabra de Dios a la  globalización  y a tantas otras  injusticias que  vive nuestro mundo. 

                              Cochabamba. Febrero, 2010.

 

 

 

 


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Departamento de Prensa

fuente: P. Gregorio Iriarte o.m.i.


 
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