Lunes 18 Junio 2018

En los largos años de su actividad como organización católica de alcance internacional, la Comisión Católica Internacional de Migraciones CCIM, fiel al propósito para el cual fue establecida, se ha distinguido por su acción concreta y por la competencia profesional de su personal, estableciendo relaciones con diversas organizaciones e instituciones de diferentes grados.

Prueba de ello es la estima que la CCIM ha obtenido de la comunidad internacional, colaborando, en coherencia con su identidad católica, con agencias internacionales y otras instituciones gubernamentales y no gubernamentales en varios niveles y en diferentes países. En este sentido, subrayo en particular la capacidad, gradualmente adquirida por la CCIM, para que dialogasen entre sí sujetos diversos: gobiernos y sociedad civil, instituciones humanitarias y de seguridad, organizaciones católicas y aquellas que pertenecen a otras denominaciones cristianas o las que no se identifican con una afiliación religiosa, pero tienen la intención de trabajar por el bien de los inmigrantes. Además, durante años, el CCIM ha coordinado, por encargo de los diferentes gobiernos anfitriones, todo el proceso de participación, en ámbito mundial, de las organizaciones de la sociedad civil en las reuniones del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, organizando, con éxito, los Días de la sociedad civil.

Francisco nos recuerda que “se necesita por parte de todos un cambio de actitud hacia los inmigrantes y los refugiados, el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación que, al final, corresponde a la “cultura del rechazo”- a una actitud que ponga como fundamento la “cultura del encuentro”, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor. "(Mensaje para la Jornada mundial del Emigrante y Refugiado, 2014).

Deseo recordar lo que Francisco ha afirmado al final de los ejercicios espirituales, el pasado 23 de febrero: "la Iglesia no es una jaula para el Espíritu Santo, (...) el Espíritu también vuela y trabaja fuera. (...) trabaja en los no creyentes, en los "paganos", en las personas de otras religiones: Es universal, es el Espíritu de Dios, que es para todos. Llevemos, pues, a todos, a través de nuestro amor concreto, este anuncio libre del amor de Dios que acoge, protege, sabe cómo valorar y hacer sentir parte de su familia. Dios, que sabe recompensar cada esfuerzo, cada gesto de buena voluntad, nos ayude a abrirnos sin temor o reticencia a las nuevas llamadas del Espíritu para el bien de los hermanos. ¡Os deseo, por lo tanto, un trabajo bueno y fructífero!

(Discurso del cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado en la asamblea plenaria de la Comisión Católica Internacional de Migraciones, 06.03.2018).
Fuente: http://press.vatican.va

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pcp

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