Jueves 26 Abril 2018

En la Inauguración de la CIV Asamblea de los Obispos de Bolivia, estuvo presente S.E.R. Mons. Ángelo Accattino, Nuncio Apostólico de Su Santidad.

Posterior al discurso de inauguración Mons. Accattino expresó algunas palabras de salutación a la Asamblea de Obispos, expresando su disponibilidad y apoyo a los Obispos, además de su cercanía con toda la Iglesia Boliviana.

Palabras del Señor Nuncio: “Hoy me presento ante Ustedes, amados hermanos en el Episcopado, como un hermano más que busca hacer siempre más concretos y operantes los vínculos de comunión que existen entre la Santa Sede y esta Iglesia local. Llego para tutelar, con cada uno de Ustedes, la misión de la Iglesia en vista del bien común, para conocer, día tras día, la historia, las características y la belleza de este hermoso País, y de esta Iglesia pujante y comprometida, donde el Santo Padre Francisco me ha hecho el inmenso don de enviarme.”

Video y Texto Discurso del Sr. Nuncio.

Excelentísimo Mons. Ricardo Ernesto Centellas Guzmán, Presidente de esta
Conferencia Episcopal, Hermanos Obispos,
Colaboradores de la Conferencia Episcopal, Miembros de la Prensa,
Señores y Señoras:

Con el mayor gusto estoy presente en esta importante Asamblea que es, ante todo, signo de la comunión de los Obispos con el sumo Pontífice, hoy el Santo Padre Francisco, Sucesor de San Pedro. Me honro en transmitir su paternal saludo y bendición.

Después de diez años vuelvo a América Latina, porque el Papa Francisco me ha hecho el inmenso regalo de poder regresar a este Continente que amo y del cual he recibido mucho en términos de crecimiento humano y espiritual.

Si bien es la primera vez que tomo contacto con esta tierra boliviana, ya tenía conocimiento del País, por haber prestado servicio en las vecinas Nunciaturas en el Perú y en Colombia, además de un breve paso por Venezuela, y también porque, destinado a la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, pude seguir el desarrollo de los acontecimientos en Bolivia. Estoy seguro de que con la ayuda de cada uno de ustedes voy a profundizar mi conocimiento sobre esta querida Bolivia, de la cual el Santo Padre tiene un afectuoso recuerdo después de su Visita Apostólica en el año 2015.

La llegada de un nuevo Nuncio Apostólico a un País es propicia porque provee, entre otras, también la oportunidad para volver a reflexionar sobre la figura y la específica misión del Representante Pontificio, misión que, como bien se sabe, es doble al hacer presente la misma Persona del Santo Padre ante la Iglesia local y ante el Estado.

El Sumo Pontífice conocedor de las graves responsabilidades que derivan de su elección como Vicario de Cristo en la tierra, también hoy, no obstante los avances de la comunicación, necesita para confirmar a los hermanos en la fe que su presencia sea en todas partes muy concreta y cercana y por ello confía a sus Representantes la tarea de hacerle partícipe de modo más seguro y directo de la vida, necesidades y aspiraciones de los Obispos, Sacerdotes, Religiosos y fieles católicos del lugar. Esta misión, sin embargo, no se sobrepone al ejercicio de los poderes de los Obispos ni los sustituye u obstaculiza, sino que más bien los respeta, los favorece y sostiene. Es, en este sentido, que cada Obispo y la Conferencia Episcopal gozan de una sana y justa autonomía en su misión pastoral, como recuerda el Can. 364, nº 2: “Corresponden al Legado Pontificio, dentro de su circunscripción prestar ayuda y consejo a los Obispos, sin menoscabo del ejercicio de la potestad legítima de éstos”. El hecho que, a tenor del Can. 450 § 2, el Nuncio Apostólico no es miembro de derecho de la Conferencia Episcopal, reafirma este importante punto.

A este respecto, no puedo no expresar gratitud a la Conferencia Episcopal de Bolivia por no dejar de invitar a los Nuncios Apostólicos en cada una de sus Asambleas Plenarias, como gesto explícito y cordial de unión y comunión con el Romano Pontífice.

Valga esta ocasión para reafirmar mi compromiso, según mis pobres capacidades, en cumplir con los demás requerimientos del ya mencionado can.364, que entre las más destacadas tareas de los Representantes Pontificios menciona la importancia de prestar todo tipo de colaboración con la Conferencia Episcopal y defender, juntamente con los Obispos ante las autoridades estatales, todo lo que pertenece a la misión de la Iglesia y de la Sede Apostólica, sin olvidar al mismo tiempo, el esfuerzo para que se promuevan iniciativas en favor de la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos. Una importante pauta en este sentido la encontramos en la Constitución pastoral “Gaudium et Spes” del Concilio Ecuménico Vaticano II, que en su número 76 nos recuerda: “La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre. Este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas, habida cuenta de las circunstancias de lugar y tiempo. “Allí donde esta colaboración se ha podido dar, sus frutos de paz y progreso siempre se han hecho visibles y duraderos para el bien de los pueblos. Estoy convencido de que también en Bolivia, como en todo el Orbe esta disposición a la colaboración, libremente ofrecida por parte de la Iglesia local, no va a faltar.

Por un nativo derecho inherente a la misión espiritual del Santo Padre, favorecido por un secular desarrollo de acontecimientos históricos (a modo de ejemplo puedo referirme a la posición de la Santa Sede como miembro y sujeto de la comunidad internacional y su inherente derecho), envía también a sus Representantes ante las supremas autoridades de los Estados en los cuales está arraigada o presente de alguna manera la Iglesia católica. La Santa Sede dialoga con la comunidad internacional y con cada Gobierno internacionalmente reconocido. En este sentido, es deber esencial del Representante Pontificio mantener buenas relaciones con el Gobierno ante el cual es acreditado, así como reza el can. 365 del Código de Derecho Canónico, siendo éste un prerrequisito fundamental y primario a fin de que las libertades y las prerrogativas no solo de las instituciones de la Iglesia local, sino también de las de cada creyente sean tuteladas. Naturalmente, la preocupación de la Santa Sede sobre el derecho de libertad religiosa incluye el papel de negociar acuerdos bilaterales según las normas del derecho internacional para garantizar que la Iglesia pueda realizar su misión en plena libertad.

Resumiendo, puedo concluir que con el nombre de Nuncio Apostólico, se reconoce a los eclesiásticos, ordinariamente miembros del Colegio episcopal, que reciben del Sumo Pontífice el encargo de representarlo en modo estable ante los varios Estados y ante la Iglesia católica local.

Hoy me presento ante Ustedes, amados hermanos en el Episcopado, como un hermano más que busca hacer siempre más concretos y operantes los vínculos de comunión que existen entre la Santa Sede y esta Iglesia local. Llego para tutelar, con cada uno de Ustedes, la misión de la Iglesia en vista del bien común, para conocer, día tras día, la historia, las características y la belleza de este hermoso País, y de esta Iglesia pujante y comprometida, donde el Santo Padre Francisco me ha hecho el inmenso don de enviarme. Estoy aquí con Ustedes para ayudar y hacerme ayudar, con vuestra competencia y experiencia de fraterna colaboración, por el bien de las personas confiadas a los cuidados de los Pastores en sus propias circunscripciones eclesiásticas.

Concluyo estas palabras agradeciendo por su incansable labor apostólica a servicio de esta iglesia boliviana a S.E.R. Mons. Braulio Sáez García, Obispo titular de Raso y Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra, y anteriormente Obispo de Oruro, en el día en que el Santo Padre Francisco ha aceptado su renuncia al cargo por límites de edad. Al mismo tiempo felicito a S.E.R. Mons. Giovanni Edgar Arana, que el pasado 27 de marzo ha sido nombrado Obispo titular de Muteci y Auxiliar de la Diócesis de El Alto. Me uno a todos los hermanos Obispos de esta Conferencia Episcopal para desearle un fecundo ministerio episcopal y las más selectas bendiciones divinas.

Gracias a cada uno de Ustedes, que me han acogido con fraterna caridad, gracias por las palabras de bienvenida con las que S.E.R. Mons. Ricardo Centellas ha interpretado el sentir de toda esta Asamblea.

Que el Espíritu Santo ilumine y acompañe estas jornadas y María Santísima, Madre de la Iglesia, nos ayude con su intercesión.

Carta Pastoral 2017

pcp

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