Lunes 15 Octubre 2018

Mons. Oscar Aparicio presidió la Celebración Eucarística de la tercera jornada del XXIII Encuentro Nacional de Santuarios. Liturgia celebrada en el interior del Templo de San Ildefonso.

El Arzobispo de Cochabamba expresó su alegría por poder rencontrarse con varios hermanos sacerdotes y laicos a los que ya conocía. Expreso que este encontrarse con el hermano es la expresión de ese amor de Dios que nos une y nos invita a ser como María, que lleva la noticia y genera alegría con la otra persona, como sucedió con la visita a su prima Isabel.

Con ello Monseñor invitó a que este encuentro también se de en los santuarios y que cada uno pueda convertirse en Santuarios personales, donde se lleve la Alegría del Evangelio, así todos puedan encontrarse con Jesús que da verdadero sentido a las vidas.

Video y texto de la homilía.

Quiero dar la bienvenida a todos los sacerdotes responsables de los diferentes santuarios de Bolivia. La experiencia que he tenido en este momento es de alegría, de gozo, de encontrarme con tantos hermanos, poder decir que a toditos los conozco y me conocen tan solo saludarlos vienen a la memoria tantísimos recuerdos.

La experiencia que he tenido, en este momento, esto sólo de darle la bienvenida, sino de verdad me arreglo por este encuentro. Y que este santuario, esta parroquia les pueda también acoger, a cada uno de los sacerdotes, de los responsables, de los diferentes santuarios. Pero también a muchos de ustedes y no nos hemos saludado personalmente me doy cuenta que a tantos y a tantas les conozco, me conoce.

Qué bueno es estar entre los hermanos. Casi que había que decir como dice: qué bueno la fraternidad entre los hermanos, es como el ungüento que baja por la barba de Arón. Así dice la escritura, decir que bueno, nos da gusto, da muchísima alegría.

Por eso es que la palabra de Dios hoy es tan adecuada, en este segundo día del encuentro, este entorno a la alegría. Por lo menos el tema central está muy evidentemente dicho, porque las lecturas están escogidas a este propósito.

Disculpen si a los sacerdotes les doy la espalda, hay que elegir. Es a veces la predisposición de esta asamblea que permite de otra manera. De todos modos sé que me escuchan y repito: es una alegría estar esta noche con ustedes.

Decía que nos pone de muchísima alegría, esta celebración el encuentro entre nosotros, me imagino que haciendo el encuentro XXIII una característica es el hecho de la fraternidad. Casi como que el santuario o el pueblo de Dios que camina, el pueblo de Dios está presente. El pueblo de Israel que camina en el desierto y es acompañado por su Dios.

Esta es la primera certeza que podemos también decir. He escuchado algunas declaraciones y algo en torno a lo que han vivido también en el día de ayer. Toda esta perspectiva de saber que el Santuario es el corazón de la Evangelización en este mundo. Es el lugar donde se proclama la palabra de Dios. Y hoy día diríamos así, ese lugar de este corazón que podemos también anunciar nuestra alegría y nuestro gozo.

Sabemos que por experiencia que lo que profundamente da serenidad, paz, lo que nos da certidumbre en la vida, lo que nos orienta perfectamente, lo que nos da alegría y gozo es la presencia de Jesús.

Un corazón que no tiene al Señor es seguramente desolado, triste, abandonado. Si nosotros tenemos la experiencia de la paz, de esta serenidad, de esta alegría, podemos anunciar al mundo entero que esta es nuestra razón fundamental. Ya lo decía la oración del inicio, la profunda raíz de nuestra alegría y de nuestro gozo, nos hacía referencia María. Referencia a este Dios que está presente también en nuestro corazón, en nuestro ser.

Por eso qué bonita la lectura de esta visitación a la prima Isabel que hace María. Dos embarazadas, de manera diferente: una anciana y además era estéril, sin esperan de quedar embarazada, de pronto acontece aquello que parece que es imposible. Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.

Y la otra, joven, de circunstancias también de virginidad. Lo que es imposible para los hombres, se hace posible para Dios

Pero vean, yo quisiera solamente detenerme en este momentito del encuentro. Imaginemos que María toca la puerta e Isabel y el niño que tiene en el vientre salta de gozo y alegría. Porque al escuchar esta gran y buena noticia.

Hermanos míos esto es lo que estamos llamados a hacer: Anunciar la Alegría del Evangelio. Que no sea una retórica para nosotros, sino que este encuentro nos haga, desde nuestros santos nuestros lugares, aquellos que son santuarios también diríamos personales, que alegran profundamente porque han descubierto que es el Señor Jesús anunciado. Y lo podemos hacer desde nuestra propia realidad.

Si provoca alegría el solo encontrarnos algún momento. Si a mí me ha provocado alegría haberme encontrado con tantos sacerdotes amigos. Me provoca alegría verles a algunas de ustedes, cuánto han cambian, cuánto han madurado. Provoca alegría de verdad.

Si esto nos provoca a notros en sí estas experiencias qué serán durante el encuentro con nuestro Dios.

Por eso en las palabras que hemos escuchado en la primera lectura, en el salmo también proclamado o esto de Pablo que dice en este himno, Bendito sea Dios, que Dios es grande con nosotros. Que al mismo estilo de María podemos decir: proclama mi alma la grandeza del Señor. O como Isabel: cómo es posible que la madre de mi Señor venga a mí. Esto acontece también para vosotros.

Por tanto hermanos y hermanas les invito a que apoyados en el Señor entremos en ese gozo. Si son bellos días que el Señor nos está regalando aquí en Cochabamba, porque ya de por si Cochabamba es bella, Quillacollo, el Santuario es bello. Sé que han estado también de esta Arquidiócesis. Pero de verdad que sea esta una alegría de encontrarse con el Señor.

La mamita de Urcupiña aquí es muy poderosa, la Virgen de la Integración. En todo este año hemos estado junto a los jóvenes, anunciando esta alegría del Evangelio.

Que el Señor a través de María nos alegre el corazón a cada uno de ustedes. Ha valido la pena hacer el recorrido y ha valido la pena ser anfitriones.

El próximo año está previsto en Tarija Chaguaya. Provoca también mucha organización, sin embargo veo que en el esfuerzo se puede decir que bueno. Podemos hacer el 24° encuentro pero de verdad que sea un tiempo de gozo.

Esta Palabra es para cada uno de nosotros, acojamos al Señor acojamos su Palabra acojamos a María la mamita de Urcupiña que nos da certidumbre paz y alegría. Y anunciémoslo al mundo entero lo que nos toca a nosotros.

Yo no sé si se han dado cuenta o lo sabemos, que cuando alguien tiene a Dios en el corazón transmite un algo que nos hace decir, que bien que paz. A es lo que estamos llamados también nosotros, en nuestras parroquias, en nuestros lugares; trasmitir la alegría del Evangelio. Lo que el Papa nos está constantemente promocionando.

Que el Señor nos ayude en este encuentro. Bienvenidos a Quillacollo, bienvenidos a la Mamita de Urcupiña. Que Dios les de mucha bendición y que a ustedes en su presencia nos bendigan a nosotros.

Amén

Carta Pastoral 2017

pcp

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