Lunes 15 Octubre 2018

Este pasado domingo 23 de septiembre, vigésimo quinto del Tiempo Ordinario, en la Eucaristía en la Catedral de San Sebastián, Mons. Oscar centró su homilía en el verdadero poder y autoridad.

Destacó que el mesianismo y la autoridad que vienen del Señor están en contraposición a las ideas del mundo, señalando que es necesario hacer conciencia de que quien mantiene un poder debe dedicarse al servicio, particularmente de aquellos que necesitan. Recordó además que ningún imperio ha logrado sobrevivir con base en el poder de las armas y el abuso a los demás.

Video y texto de la homilía

El domingo pasado decíamos que iniciaba con todas estas lecturas de aquí hacia también el final de lo que será año el año litúrgico, es decir cuando celebramos la festividad de Cristo Rey del Universo.

Todo este tiempo el evangelista nos irá presentando, y decíamos el anterior domingo el inicio de que Jesús va desvelando su identidad poco a poco. Y por otro lado era el inicio de una formación a sus discípulos; por tanto que tiene que ver también con nosotros mismos.

Vean que hoy la Palabra, por tanto, está puntualizando algo muy concreto, muy claro, muy evidente, frente a lo que es la identidad de Jesús y frente a la formación también de sus discípulos.

El Evangelio nos sitúa de manera muy clara, muy evidente. El mesianismo de Jesús no es el que se podía haber esperado o incubado durante mucho tiempo. No se trata de un mesianismo de tipo político poderoso que se instaura por la fuerza, ya sea inclusive a través de las armas. No se trata de un poder o de un mesianismo autoritario o de un mesianismo también que tiene que ver en un aspecto más de tipo bélico militar.

El mesianismo de Jesús pasa por otro lado, en otra lógica y esto los discípulos tendrán que entenderlo y el mundo entero tendrá que identificar cuál es el mesianismo del Señor, cuál es el tipo de poder y cuál es la autoridad que nos trae Dios mismo, Jesús, o en su propio mesianismo.

Si en la historia de la humanidad hemos seguido cierto tipo de poderes o autoridades nos ha ido siempre mal. La instauración del poder o de la autoridad por fuerza atrae solamente sangre y división; y tenemos miles de ejemplos. Incluso los más grandes imperios que el ser humano hubiera construido, al final han caído por sí mismo. No son aquellos que permanecen.

La autoridad y el poder por la fuerza, mucho más impuesta de manera autoritaria y de manera también de violencia, a través de las armas o de la fuerza en realidad, no tienen un sustento y no es la lógica de Dios.

Por eso el apóstol Pablo hace una descripción muy clara muy evidente de dónde vienen los desórdenes, de dónde viene todo tipo de maldad, de dónde vienen estos, de alguna manera por decirlo así, esta forma que se corrompe, que puede iniciar bien pero después que se corrompe. Buenos planes, buena ideología que después se desvirtúa y se corrompe y puede llegar justamente al hecho de ser contrario al mismo ser humano y al mismo pueblo con el que se haya propuesto.

Por eso las ideologías tampoco tienen un fin bueno, no son garantías de nada. Gobiernos que piensan o poderosos que creen que se pueden perpetuar al fin y al cabo termina mal y se corrompe porque definitivamente también cae y no es el sentido del mesianismo de Jesús, no es lo que dios quiere para el ser humano. Porque al fin y al cabo sólo trae dominación de unos a otros, la maldad de unos a otros, la imposición de unos a otros; el poder nada más para que otros queden sometidos.

El mesianismo de Jesús, la autoridad de Jesús va por otro lado. En primer lugar de alguna manera la Palabra hoy nos dice: si ustedes quieren ser mis seguidores, si ustedes quieren utilizar de verdad la autoridad y el poder, si a ustedes se les conceda una autoridad de un poder háganlo en primer lugar sabiendo, sabiendo que no será una tarea fácil. Porque es incluso a veces luchar contra ustedes mismos o lo que puede tener en su interior.

Es la historia del profeta: viene la adversidad, es la lucha entre aquello que querer tomar un poder de dominio y un poder más bien de servicio. Una autoridad que se impone contra más bien una autoridad que sirve y atiende sobre todo a los que más lo necesitan.

Vean hermanos por eso el Evangelio es de una manera exquisita nos presenta cuál o en qué debe estar basada esta autoridad.

Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos, y no quería que nadie lo supiera porque enseñaba y les decía: El hijo del hombre va a ser entregado en manos de hombres lo matarán y tres días después de su muerte resucitará. Que es lo que está diciendo, está desvelando la identidad suya. El hijo del hombre será escarnio o aquel que también los poderosos o este poder corrompido va a ir contra el mismo Señor. Los discípulos no comprendían y temían hacerle preguntas.

Son tardos en comprender, somos tardos en comprender, porque es otra lógica el mesías que tenga que morir, el mesías que tenga que ser aplastado por este poder terreno.

Llegaron a Cafarnaúm y una vez que estuvieron en la casa les preguntó, miren y escuchen bien: De qué hablaban en el camino Jesús ya sabía pero les pone en evidencia. Ustedes que no comprenden lo que les he dicho, de qué hablaban en el camino. Ellos callaban porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Están en otra lógica.

Están pensando diversamente, están como comúnmente se piensa que si ellos están con el más grande mesías o poderoso o que dependen de la gran autoridad deban tener algo también que les dé beneficio. Entonces sentándose Jesús llamó a los y les dijo escuchen con mayor atención: El que quiere ser el primero debe hacerse el último de todos y el servidor de todos. Quien quiera ejercer una autoridad o quien tenga la autoridad, quien tenga el deseo de realmente llegar a lo que puede ser un poder en este mundo y ejercerlo, para ejercerlo bien, para ejercerlo bien, no debe pretenderse el primero.

El que tenga mayor autoridad, mayor prestigio, mayor honor, mayor voz de mando mayor fuerza, sino que el que ejerza aquello siendo el primero sea más bien el servidor de todos. Es otra lógica, es otra forma de concebir el poder y la autoridad.
Después tomando a un niño lo puso en medio de ellos y abrazándolo les dijo: el que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre me recibe a mí y el que me recibe no es a mí al que recibe sino a aquel que me ha enviado.

El servicio tiene que estar radicalmente puesto al servicio de los más pobres, de los más abandonados, de los más descartados. Los niños no valían en la mentalidad judía, no tenían ni voz menos voto. Son aquellos que no cuentan todavía. Si tú eres el primero, si tú tienes autoridad, si tú ejerces poder, no solo debes ser el servidor de todos sino con mayor predilección debes atender a aquellos que más lo necesitan. Que en su situación, son más débiles y más frágiles, debes estar inclinado a que ellos.

Por eso hermanos yo no sé si recuerdan alguna vez la imagen que les conté que la vi también aquí, cuando un niño le hablaba su papá, el hombre la grandote además fornido y tenía un pequeño niño de cuatro años creo, pequeñito chiquitito que le hablaba así como que mirándolo de tan abajo hacia arriba. Lo hermoso es que este papá enorme para escuchar a su hijo de tres o cuatro años se puso de rodillas y se puso a la altura de él, qué bella imagen

Hermanos míos, sigamos descubriendo cómo el Señor va desvelando su identidad y sigamos aprendiendo de él como nos lo va proponiendo todos estos domingos su palabra y que nos va formando también a nosotros discípulos misioneros del Señor

Amén

Carta Pastoral 2017

pcp

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