¿Acaso no se regocija nuestro corazón cuando perdonamos? Mons. Oscar

Primera celebración dominical presencial en la Catedral de Cochabamba, Nuestro Pastor Mons. Oscar Aparicio hace presente el llamado de Dios para crecer en perdón; pues nos dice: “Hoy es muy evidente en su propuesta hacía nosotros, una comunidad que se reúne, la iglesia el pueblo de Dios. Pero también es una propuesta para la construcción de la sociedad humana”.

Hoy el Señor se nos presenta con la capacidad de perdonar. Mons. Aparicio destacó dentro la primera lectura, “de alguna manera hace toda una presentación no solo de esta capacidad de Dios o este poder, o la justicia de Dios basada en el perdonar sino también apela a la fragilidad humana para hacer un llamado en concreto de la necesidad de crecer en el perdón”. Estamos llamados a crecer como seres misericordiosos con la capacidad de perdonar. Nuestro pastor, nos invita a pedir a nuestro Señor este don, como también a cultivarlo para volverlo en una realidad.

Asimismo, recordando el eclesiástico Mons. Aparicio hace presente la interrogante: ¿Para que almacenar odio, rencor, venganza?, si es tan frágil la vida humana. La vida dura poco Nuestros enojos, nuestros pleitos si fueran llevados al extremo sólo hacen daño, ¿Qué sentido tiene frente a la fragilidad que nosotros tenemos? y somos testigos de como en este tiempo se nos ha puesto en evidencia nuestra fragilidad.

Durante todo este tiempo la fragilidad de cada uno de nosotros y de nuestro prójimo ha sido evidente, pues hemos vivido un tiempo de crisis profunda en la cual nuestro Señor fue animándonos a volver a poner nuestra confianza en Él, como también en apoyarnos en las Sagradas Escrituras. Ahora el Señor mediante su palabra nos dice estén atentos, perdonen.

“Realmente el perdonar es fundamental en la vida del cristiano, del ser humano. Pero cuando nos enfrentamos a lo concreto a la persona que nos ha hecho daño es muy difícil cultivar un corazón en el perdón, de reconciliación, de amor”.

Por esta razón destaca nuestro pastor el mensaje, propuesto en las lecturas que “Así como nuestro Padre deberíamos ser misericordiosos”. También las lecturas apelan a algo fundamental, nuestras experiencias, experiencias de perdón. “Acaso no se regocija nuestro corazón sabiendo que hemos sido capaces de perdonar”.

“Durante todo este tiempo hemos reconocido lo fundamental que es apoyarnos entre nosotros, entre hermanos, entre familiares, apoyar a nuestro prójimo según las enseñanzas de nuestro Señor. Pero ahora entrando en la capacidad de perdonar es y será un gozo hermoso ante los ojos de nuestro Señor y nuestros corazones.” “Caminamos hacia la comunión fraterna. En estos años hemos anunciado la misericordia de Dios. Hemos querido vivir profundamente esta misericordia de Dios y de nuestros hermanos, y hemos propuesto hacia adelante también algo fundamental la reconciliación, el amor y el perdón”, Mons. Aparicio.

También nuestro Arzobispo nos hace una invitación: “Pidamos al Señor que nos conceda esta capacidad de crecer, así como Él nos invita, que seamos capaces de rezar el Padre Nuestro cuando decimos que nos perdone así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”.

De igual manera, se resalta la figura del apóstol Pedro durante estos domingos. Cuando pregunta: ¿Cuántas veces debo perdonar, siete? Y el Señor le responde hasta setenta veces siete.

“Que sea pues el Señor quien nos conceda este don, esta capacidad de perdonar y de reconciliarnos entre nosotros”.

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