«Aceptemos ser parte de la familia de Jesús y reconocernos como hermanos» Mons. Oscar Aparicio

Es el llamado que hizo nuestro Pastor, en la Eucaristía de este domingo X del tiempo Ordinario, donde remarcó la necesidad de acciones concretas, de conversión frente al mal, denunciando que en la crisis que vivimos, el pecado está presente y refleja nuestra fragilidad, y el daño que se hace a los hermanos.

Monseñor Oscar inicia reflejando la escena del Evangelio, conde destaca el rechazo de Jesús a la acusación sobre que las obras que el realiza las hace en nombre se satanás. “La raíz a la que ataca Jesús es justamente de pensar o de acusar que las obras suyas, la presencia suya sea realizada o hecha contrariamente a lo que Dios ha venido a anuncia; acusarlo que está en contra de Él” Así también como lo expresa la primera lectura.

Con ello el Arzobispo nos recuerda qué es el pecado, estando exentos de Dios, contrarios a Dios, estando en un espíritu de adversidad y contrariedad. “La raíz de todo pecado es que el ser humano ha creído o ha pensado que puede hacer un camino distinto al de Dios y poseer la vida”, dijo Monseñor.

Con esto expresó que todas las acciones negativas de pecado salen del corazón del ser humano y se puede ver durante este tiempo de crisis por la pandemia, que ha afectado en todos los estamentos del ser humano. “Estamos en adversidad a Dios mismo, estamos en adversidad a los hermanos”.

Nuestro Obispo resaltó cómo el pecado ha aflorado: “Pecado es la división, pecado es no mirara al hermano y atenderlo, pecado es lucrar con la enfermedad. Si la especulación o guardar medicinas o definitivamente lucrar con todo esto es un pecado y tenemos que denunciarlo y hacerlo evidentemente en medio nuestro. No se puede ir en contra la salud y la vida lucrando y aprovechándose de esta situación. Pecado es no tomar la responsabilidad. Pecado es no ser responsables en la lucha contra este covid en medio de nosotros. Pecado es una indiferencia total. Pecado es aquello que no nos ayuda a ayudarnos todos y mutuamente. Por eso Jesús dice si es que satanás estuviera dividido es un reino que no podría subsistir”.

Al mismo tiempo destaca la llamada del Señor, donde Dios da otra oportunidad, perdonando el pecado. “Por eso decimos que Dios es bondadoso y misericordiosos”.

Junto a ello, Monseñor remarca las palabras de Jesús cuando preguntaba quiénes son su madre y sus hermanos, refiriéndose a quienes hacen la voluntad de Dios. “Aceptemos ser parte de la familia de Jesús y amarnos entre hermanos, reconocernos entre hermanos y hermanas hijos de un único Padre. El Señor tenga misericordia de nosotros”.

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