«Anunciemos que Dios está con nosotros y podemos caminar a paso seguro» Mons. Oscar

Este segundo domingo de Adviento, la Palabra de Dios hace énfasis en el poder compadecerse del sufriente, en ser aquellos que con palabras y acciones anuncien a aquel que es nuestra compañía y salvación; Dios que se hizo hombre y está con nosotros para ayudarnos; así lo expresa nuestro Pastor en su homilía.

Monseñor Oscar, destaca a los personajes de este tiempo, inicia recordándonos que es el Evangelista Marcos que durante este año nos anunciará la buena noticia. Y así como introducción con el profeta Isaías nos anuncia un tiempo nuevo con la venida del Mesías.

Haciendo referencia a la primera lectura, con un pueblo de Israel poderoso, que fue exiliado, viviendo en la dispersión, trae esa experiencia a nuestra realidad “Cuánto sufrimos nosotros, por eso la palabra del Profeta, Consuelen a mi Pueblo”, es el Señor, dijo, que está con su pueblo, es el Dios con nosotros. “Qué es lo mejor que nos puede pasar después de tanta tristeza y tanto miedo: que Dios está con nosotros”.

Llamando a que también podamos decirle al Señor, con el Salmo, “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”; y podamos confiar, así como el Apóstol Pedro en su carta, nos anuncia la paz y confianza en Dios, en Jesucristo.

Ya, sobre el Evangelio, menciona el por qué hay que preparar, dejarse consolar, conversión con cambio de conducta, de modo de vivir. “Por que el Reino de Dios está cerca, por que Dios se hará visible en este mundo”. Con ello expresó la necesidad que nos reconozcamos frágiles y pecadores y nos acerquemos a Él, a una realidad totalmente nueva, como lo anunciaba Juan Bautista.

Nuestro Arzobispo nos convocó a que también, como la Virgen María, podamos esperar gozosos el nacimiento del Señor. María nos consuele, como madre nuestra es cercana, refiriéndose a la imagen de la Virgen de Guadalupe que estamos prontos a celebrar. “Que el Señor nos consuele a través de esta figura materna, de nuestra Mamita, la Virgen María. Que nos infunda este espíritu para que la Palabra llegue a nuestro corazón y podamos preparar nuestro pesebre viviente”

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