«Apartados de Dios y de los hermanos solamente podremos dar frutos agrios» Mons. Juan Gómez

Domingo V del tiempo pascual, la Eucaristía Dominical fue presidida por Mons. Juan Gómez, Obispo Auxiliar de Cochabamba, quien, durante su homilía nos llamó a estar unidos al Señor dejando de lado egoísmos, para así poder dar buen fruto.

Monseñor Juan inició recordando todo el camino pascual recorrido durante los pasados domingos, destacando los momentos especiales en los que se siente la presencia del Señor que camina de la mano de su pueblo.

Centrándose en este 5to domingo refleja el encuentro de Pablo con los discípulos, no sin antes mostrar su acción previa a encontrarse con el Señor y cómo fue su conversión. “Es un cristiano convencido. Nosotros en la vida no tenemos que cerrar el corazón a las personas, debemos dar siempre una segunda oportunidad. Por que en esta vida nadie es perfecto, todos podemos errar. Todos podemos convertirnos y seguir al Señor con convicción”.

Refiriéndose a la segunda lectura resalta que Dios es misericordioso, yendo más allá de nuestra fragilidad humana. Con ello llamó a dejarnos llevar por la fuerza del Espíritu Santo para vivir nuestra vida de fe verdaderamente.

Sobre el Evangelio destacó que es necesario estar junto al Señor. Explicó el sentido de la parábola de Jesús en la que Él mismo se llama la vid. “Este es un pasaje fuerte, comprometedor, que tiene que ayudarnos a despertar, a recapacitar nuestro seguimiento al Señor. Como cristianos católicos no podemos seguir al Señor de una manera separada. No podemos decir yo soy el que hago, gracias a mi tengo esto, gracias a mi esfuerzo he logrado esto. No olvidemos que todo lo que somos y tenemos es un regalo de Dios y por eso tenemos que estar agradecidos. Nosotros por nuestras fuerzas qué podemos dar, frutos agrios. Si estamos unidos al Señor vamos a tratar cada día por se buenas personas, buenos sarmientos; porque la savia de nuestra vida será Dios y esa savia nos ayudará a dar frutos buenos, para dar frutos buenos”. Dijo Mons. Juan llamando a ser portadores de los frutos buenos que vienen de Dios.

El Obispo concluyó invitando a cumplir nuestro compromiso como bautizados, para vivir la fe las 24 horas del día. “Estamos llamados a ser buenos sarmientos, dando sabor al mundo, iluminando al mundo en las oscuridades. Pero eso lo vamos a lograr siempre unidos al Señor, también entre hermanos viviendo en comunión”.

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