Mié. Sep 23rd, 2020

«Apoyémonos en el Señor para vencer la tentación y no creernos autosuficientes » Mons. Oscar

Este pasado domingo, primero del tiempo cuaresmal, conocido también como Domingo de Tentación, porque las Sagradas escrituras nos reflejan la fragilidad de ser humano ente la tentación y el llamado a no caer en ella. Es sobre ello que Monseñor Oscar hizo su homilía.

El Arzobispo inició recordando la fragilidad y debilidad del mundo, de las personas, que en esta condición humana, en la que se puede creer tener la autosuficiencia, con ello, alejándose de Dios, perdiendo la capacidad de reconocerlo como la base de su existencia y su sentido de vida. “Se ha vuelto pequeño”.

Recordó que al pecar nos hemos alejado del camino correcto y por ello necesitamos conversión, retornando nuestra mirada a Dios. “Somos creaturas, necesitados de amor y perdón”.

Expresó que cuando se habla de tentación, es para remarcar que todo ser humano tiene la tendencia a pecar a ser tentados, que si bien no es pecado, pero en la figura del Señor podemos ver que nos viene a todos.

Con referencia a la tentación del pan, creemos que al tener todo asegurado, y en el consumo estaremos en la felicidad plena, pero el Jesús nos muestra que el sustento de la vida viene de Dios, que nos ama profundamente. “Comprueben que, las familias con mayor escases son los que más solidarios son; porque han descubierto que dando se recibe”. Recordó la hermosa frase tradicional que cuando nace un niño trae el pan bajo el brazo, signo que todo viene de Dios.

La segunda tentación es la del placer, mostrando que el ser humano no está llamado a satisfacciones, pues sabemos no llena “Al caer en ello quedamos más vacíos que antes”

Tercera tentación, el poder. “Cuantas cosas se hacen por poder, ejemplos los tenemos a diario” Al creer que podemos manejarlo todo, hasta nuestra vida, no nos damos que eso es un engaño, porque la vida está puesta en las manos de Dios. “Nuestra vida está hecha para glorificar a Dios, no para creernos dioses”. Recordó que ningún imperio prevalece para siempre, ni antes ni ahora ni después, todos los hombres caen tarde o temprano.

“Jesús vence a las tentaciones”, expresó nuestro pastor, mostrando que el Señor tomando nuestra condición humana fue tentado y que apoyándonos en el Señor podamos descubrir también cómo vencer las tentaciones del mundo.

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