“Aquellos que viven entre nosotros, los necesitados, puedan recibir nuestro servicio, siendo capaces de amarnos” Mons. Oscar Aparicio

Iniciando el Triduo Pascual, se vivió la Celebración de la Cena del Señor, presidia por nuestro Arzobispo, quien centró su homilía en la importancia de cumplir con el mandato del Señor, sirviéndonos unos a otros, entregando la vida por amor y bien común; pues Él no nos abandona

Monseñor Oscar señaló cómo Pablo recuerda a la comunidad de Corinto, ya después de la resurrección, la escena de la Última Cena, narrando todos los hechos, con las palabras mismas del Seño “Estamos de frente a aquello que ha acontecido aquella noche. Jesús reunido con sus discípulos y hoy se actualiza”, dijo el arzobispo destacando que en la Misa es el Mismo Señor que provee en nuestras familias y nuestras mesas.

Destacó que en una noche como esta, el Señor se hace pan partido para la vida del mundo. “Hoy, este mismo Señor parte el Pan y lo da a nosotros; en las situaciones que nos toca vivir. Estamos en una crisis muy profunda que nos ha tocado vivir este tiempo, que ha tocado todos los ámbitos de nuestra vida. No solo falta de salud, falta de trabajo, en una situación económica seria. Es aquí que el Señor se hace presente y parte el pan”.

Nuestro pastor, recordando la primera lectura, del pueblo que es sacado de la esclavitud a la libertad expresó “Somos también aquel pueblo sacado a la libertad, también hoy esta noche entre nosotros”.

Haciendo referencia al Evangelio remarcó la importante escena del Señor lavando los pies a sus discípulos “En este mismo lugar, Jesús frente a sus discípulos, que los ama tanto, se pone como servidor”. Con ello llamó a que esta actitud la podamos tener entre nosotros. “Si el Señor, que es Dios, el maestro, se ha puesto en servicio a los demás, nos toca también entre nosotros hacer lo mismo”. “Aquellos que viven entre nosotros, sobre todo los más necesitados, puedan recibir nuestro servicio, siendo capaces de amarnos en esta dimensión”.

Así invitó a que podamos contemplar a Jesús, muerto pero resucitado, para reconocer que estamos todos llamados a la salvación.

Cerrando subrayó que este año no se podrá tener la visita a los templos ni rezar en los monumentos, por obvias razones, sin embargo, invitó a que al finalizar la celebración se pueda tener un momento de Adoración a Jesús Eucarístico.

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