Arzobispo pide buscar soluciones a la violencia contra la mujer y pide tener un profundo respeto por ella

El Arzobispo de Cochabamba y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Oscar Aparicio, al presidir la Eucaristía dominical, este 22 de agosto, desde la Basílica Menor de San Francisco en la ciudad de La Paz, demandó “buscar soluciones al feminicidio” a tiempo que pidió tener un profundo respeto por la mujer que es la figura de María en nuestra sociedad, como hermana, madre, esposa. Asimismo reitero el llamado de los obispos al diálogo, la justicia y la reconciliación, “necesitamos vernos como hermanos”, remarcó.

Texto Completo de la Homilía:

Muy queridos hermanos y hermanas,

Hoy estamos celebrando en este domingo, Día del Señor, el domingo 21 del tiempo ordinario que la liturgia nos ofrece y como todos bien sabemos, tiene toda una continuidad del anuncio de la Palabra que va en progreso de presentar justamente las obras y los dichos de Nuestro Señor Jesucristo.

De hecho hemos sido testigos a lo largo de estas semanas como el Antiguo Testamento se nos ha ido mostrando y se nos ha ido desvelando a un Dios que acompaña a su pueblo, que no lo deja abandonado, que le interesa absolutamente todo lo que le acontece, es el Dios de la vida, es el Dios de la historia, es el Dios que libera a este pueblo que lo constituye como tal y es este Dios que de alguna manera también se muestra no sólo como el Buen Pastor, como el esposo con tantos atributos, sino es aquel que se muestra como un verdadero Padre.

El pueblo de Israel que figura de alguna manera a todo el género humano va descubriendo a Dios y va descubriendo ese verdadero rostro, empieza a tener una experiencia real y verdadera de un Dios que es así poco a poco, a lo real, a lo largo de la historia experimenta a Dios como Padre.

Creo hermanos toda está situación concreta ya presente en la palabra de Dios y la liturgia, para nosotros es una hermosa y grande invitación a también pasar por esta experiencia, lo que acontece en la vida, lo que nos pasa en nuestro caminar, en nuestro peregrinar por este mundo, nos tiene que ayudar hacer experiencias de un Dios Padre. De hecho en las peores adversidades, en las mayores crisis que estamos viviendo en este tiempo nos ayuda también o son un llamado a descubrir a un Dios amoroso que conduce nuestra historia y que está presente, es un único Dios, es nuestro Padre. Yo espero que experiencia de todos y cada uno de nosotros sea realmente así. Pero al ser igual de reconocer a Dios como Padre estamos reconociendo también, que entre nosotros somos hermanos, somos hijos e hijas de un único Padre.

Por otro lado queridos hermanos el domingo pasado hemos celebrado esta hermosa solemnidad de la Asunción de María, nuestra madre. María aparece con mucha fuerza en esta advocación, que hemos celebrado también en Quillacollo, la mamita de Urkupiña patrona de la integración nacional y por eso rescató esto, si nosotros en Bolivia hemos reconocido a María mamita de Urkupiña como la patrona de la integración nacional, significa por tanto que es aquella que nos plantea o nos invita unos de alguna manera nos pone como imperativo la necesidad de romper las cadenas, resentimientos y venganzas, entre nosotros que puede existir, una relación de verdad te encuentro con el otro. Por tanto a todo aquello que va como sospecha, o discurso violento con actitudes intransigentes debe ser rechazadas y más bien nosotros queremos y optamos por la vida.

El Buscar el acercamiento y el diálogo verdadero es algo fundamental, el respeto por el otro, lastimosamente vivimos una cultura de mucha agresividad, de mucha violencia y lo vemos traducido en nuestras relaciones interpersonales, en nuestras calles, en nuestras ciudades, en nuestros campos, se nos invitan profundamente al respecto y a la escucha a la aceptación del otro, en vista para encontrar soluciones pacíficas y concertadas, un respeto profundo a la vida, a la familia, un respeto profundo serio a la mujer.

Hemos escuchado tantísimas veces, también de autoridades, la necesidad de poder caminar en este respeto y por ejemplo, buscar soluciones al feminicidio, o al infanticidio, a todos los preocupa, pero eso tiene que traducirse real y verdaderamente, como de alguna manera San Pablo lo dicen la segunda lectura, este profundo respeto también en esta sociedad nuestra a la mujer. María de alguna manera es el prototipo o es la figura de la mujer en Bolivia, de nuestras hermanas, de nuestras madres, de las esposas de tantos de ustedes, el profundo respeto a la mujer es como un imperativo que aparece también hoy.

Si hago este recuento de lo que ha sido la Palabra de Dios entonces hacia nosotros lo que tiene una continuidad, no podemos dejarlos solamente allí, porque tenemos también a veces grande peligro, aparece una noticia dura 2 o 3 días y después se olvida. La Palabra de Dios, la liturgia tiene una continuidad así como necesitamos reconocer que Dios es un Padre y nosotros somos hermanos, es fundamental tener como referencia a María, nuestra madre en todo aquello que también estoy mencionando, por eso hermanos creo que la Palabra de hoy se nos presenta de una manera creo muy iluminadora, también para nosotros el pueblo de Israel este que aprendido a reconocer a Dios como su Padre.

Frente a la propuesta o el desafío de Josué que dice que servirá él y su familia al único y verdadero Dios, el pueblo llega a decir propiamente “lejos de nosotros servir a otros dioses, no queremos ser idólatras, hemos conocido que Dios es un Dios que salva, que libera, tenemos la experiencia suficiente que es un Padre”. Por tanto lejos de nosotros servir a otros ídolos, otras ideologías, otros bienes e inclusive a otras personas, queremos servir a Dios. Y hermanos míos, aquí fundamentalmente hay algo esencial, la construcción de una nación, la construcción de una sociedad si está hecha en Dios, está hecha en los principios fundamentales que Dios nos anuncia, de alguna manera ya lo hemos dicho cuáles son y a lo largo de todo este tiempo se los va remarcando, una nación que no respete la vida, una nación que no es no busque la salud, la educación, una sociedad que sea irrespetuosa de su institucionalidad, unas instituciones que no respeten lo que puede ser también, por ejemplo una justicia real y verdadera, que la verdad deba parecer ante todo una sociedad que sólo maneja las mentiras y las contrariedades. Tiene que ser por tanto una nación construida en los postulados de Dios, de Dios verdadero y no de las idolatrías.

El diálogo, la justicia, la reconciliación, que hacemos llamados constantemente porque la Palabra de Dios nos lo obliga, es que también constantemente los obispos empezaremos siempre a decir y remarcar aquello, o la Iglesia a través de esta Palabra que está presente necesitamos imperamente decirlo a todos y hacer un llamado serio y profundo, necesitamos vernos como hermanos.

Se trata por tanto hermanos de tomar la opción por Dios, optar por la vida, optar por el respeto, optar por la verdad, optar por el amor, aunque muchas veces esto puede también ser el ir contracorriente, porque sabemos que los ídolos aunque no tienen vida, hermanos míos, si domina al ser humano, peor a una sociedad, peor una nación, tiene unos tentáculos muy fuertes que se convierten muchas veces en lazos de injusticia, de mentira, en lazos también de ir contra la vida, en lazos de sufrimiento y de muerte. Por eso el anunciar la vida y el optar por Dios, hoy más que nunca es un imperativo para todos nosotros y para también una nación como la nuestra. En el Evangelio se presenta muy claramente y al inicio dice: “este lenguaje es muy duro”, muchos no quieren escuchar este lenguaje de Jesús, “qué será si hoy se escandalizan de este lenguaje”, dice Jesús ¿qué será cuando el hijo del hombre debe ser levantado en la cruz, cuando el mesianismo al que esperaban es diferente al que anunció al Señor, que está traducido sobre todo en el servicio, servicio que quiere decir el amor al otro, la caridad en casa, el dar la vida por los demás y el Jesús que después dice: “¿también ustedes quieren irse?”, porque muchos de sus discípulos lo seguían porque les gustaba escuchar un lenguaje bonito y no la crudeza de lo que puede significar también la situación concreta del profundo amor y al extremo del amar a esta dimensión de la cruz, se van. ¿Ustedes también quieren irse?, miren que la pregunta es muy clara la hace a sus discípulos de aquel momento, pero no la hace también hoy a nosotros y nos lo hace como pueblo, nos lo hace de manera personal, pero también lo hace de manera como sociedad, por tanto también a nuestras autoridades, nuestras instituciones ¿ustedes también quieren alejarse de mi?, la respuesta de Pedro, es la respuesta del creyente “¿Señor a quien iremos?, tú tienes palabras de vida eterna nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios” vean que es al mismo estilo de lo que la primera lectura nos estaba hablando del pueblo de Israel. Hermanos míos estamos invitados a llegar a esto como pueblo de Dios, como creyentes, pero también que involucra a toda nuestra sociedad, Señor tú eres el santo de Dios, en ti hemos creído y hemos experimentado, por tanto tú tienes palabras de vida eterna.

No quiero terminar sin antes saludar a los catequistas en el día de hoy, es el día del catequista, la Jornada Nacional del Catequista, recemos por nuestros catequistas, apreciamos lo que han hecho nuestros catequistas y de siempre porque una labor fundamental es justamente del catequista, pasar la experiencia que han tenido de Dios o que tienen de Dios y mostrar a Jesucristo a sus catequizados a nosotros. Por tanto, también nosotros que ya llevamos muchos, muchos años ya no como catequistas, sino que hemos conocido a nuestros catequistas, recordemos, recemos por ellos y un profundo agradecimiento a estos hermanos nuestros que se ponen en servicio de la Palabra de Dios en la construcción del Reino de Dios en la presentación de Jesucristo Nuestro Señor, el mayor tesoro que podamos tener.

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