Arzobispo recuerda que la autoridad se ejerce en servicio, dando la vida por los demás y no en busca de fama ni poder.

Monseñor Oscar Aparicio, en la homilía de este domingo expresó que es necesario dejar de lado la lógica de este mundo que solamente busca ejercer el poder para beneficio, para tener poder o para mostrar ser alguien.

Expresó que Jesús señala el verdadero sentido de ejercer el liderazgo, lejos de cualquier poder soberbio o que busque menospreciar a los demás. Con ello llamó a un cambio de mentalidad y de accionar. Además, invitó a pedir “por nuestros gobernantes y todos aquellos que ejercen una autoridad, para que entren en esta lógica, la lógica del servicio, la lógica del amor, la lógica de Jesucristo nuestro Señor”.

En la Eucaristía, además, el Arzobispo anunció el inicio del proceso diocesano, en el camino al sínodo de la Iglesia Universal convocado por el Papa Francisco, que se realizará hasta el 2023.

Al inicio nomás de esta palabra se nos presenta la lógica en la cual Jesús ejerce su misión o su ser de este mundo o estar en este mundo.

Es el profeta Isaías que justamente referido al Siervo de Yahvé, al servidor, porque así dice en realidad el mismo Dios: mi servidor justo, justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. Por tanto, el rol de Jesús, el objetivo de Jesús, la misión de Jesús es la de servir. A tal punto que, está justamente su mesianismo descifrado en esto, el Señor quiso aplastarlo por el sufrimiento. Y si ofrece su vida en sacrificio de separación, verá su descendencia y prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de Él.

Es una propuesta diferente, probablemente a nuestra lógica. Es la propuesta de que la felicidad pasa justamente por el servicio, por la entrega, por la vida. Es la lógica de la cruz. Uno puede decir, pero parece extraño dar la vida para después recibirla. O que Jesús haya tenido que padecer, a tal punto y ser la mayor expresión del amor de Dios dando la vida por los demás. Y esto nos redime, nos justifica. Esta es la lógica de Dios. Es lo que Dios presenta. Por eso el Salmo decía: Señor, que descienda tu amor sobre nosotros. En la medida también, en que nosotros seamos dignos o aceptemos aquello que tú nos estás dando.

Queridos hermanos y hermanas, se trata hoy, por tanto, de aceptar esta nueva lógica, esta perspectiva diferente. La propuesta de Jesús de ejercer la vida en el servicio y en la entrega hacia los demás.

Normalmente estamos a veces bajo otra lógica lo que presenta hoy el Evangelio. Si lo repasamos un poquito, nos damos cuenta. Santiago y Juan, dos de sus discípulos, hermanos entre sí, hijos de Zebedeo. Incluso los identifica clarísimamente, con nombre y apellido. Se acercaron a Jesús y le dijeron Maestro, lo reconocen como Maestro y Señor. ‘Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Él les respondió “Qué quieres que haga por ustedes” Miren cómo nos pone en tensión el evangelista y en las palabras de Jesús, dice: qué quiere, a ver cuál es la propuesta, qué es lo que ustedes piden, qué están esperando, también en su rol de discípulos. Ellos le dijeron: Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria. ¿Qué es lo que han entendido estos discípulos? Que la gloria de Jesús será prestigiosa, triunfante. Que la gloria de Jesús será mostrar un poder en este mundo. Tendrá autoridad, tendrá fama, será poderoso, tendrá riqueza, tendrá gloria. Por eso le dicen: cuando estés en tu reino, cuando estés en tu gloria, cuando goces de todo este poder, que nosotros estemos a tu izquierda y a tu derecha, que podamos junto a ti gobernar.

¿Acaso esta no es nuestra lógica? ¿Acaso no es de muchísimas autoridades esto? ejercer el poder para beneficio o para crecer o para mostrar de que somos alguien. Por eso Jesús les pregunta: No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré? Ellos inmediatamente dicen: ¡Podemos, podemos! Claro, somos valientes. ¿Cuál es la lógica de ellos? Podemos ejercer el poder, podemos tener autoridad, podemos ser buenos gobernantes. Somos prestigiosos. “Ustedes realmente beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo”. Vean que Jesús ha puesto en orden las cosas. No gozarán, no gozarán del poder y de la autoridad que ustedes esperan. Sí beberán, en el servicio y en el sacrificio y en la cruz, beberán este cáliz que yo beberé. Entrarán en la lógica que Dios mismo ha diseñado para mí. Porque el sentarse a mi izquierda o a mi derecha ya esos puestos están predestinados de parte de Dios, no les toca a ustedes”.

Hasta aquí parece que ya las cosas, por lo menos Jesús lo ha puesto en orden. Les ha puesto otra perspectiva. Estos quedan seguramente a lo mejor todavía sin entender mucho, pero por lo menos han recibido la respuesta correcta. El servicio, la autoridad del poder, se la ejerce dando la vida por los demás.

Sin embargo, los otros 10 reaccionan, no han entendido la lección. ¿Por qué reaccionan? Se enfadan con los dos hermanos. Se enfadan y aquí dice claramente: Se indignaron contra ellos. ¿Por qué? Porque han pensado exactamente lo mismo que los dos hermanos. Los hermanos le han ganado la partida, han querido ponerse a la derecha y a la izquierda de Jesús, gozar del poder y de la autoridad. Y esto les indigna porque están en la misma lógica, errada, equivocada. Por eso Jesús, escuchen bien, hermanos, y esto es para nosotros: “Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Yo no he venido para eso. Ni ustedes están para eso. Ni su autoridad es para esto. Entre ustedes no debe suceder así, al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes. Y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Escuchemos esta palabra. Oremos para que el Señor nos conceda un espíritu de servicio. Pidamos por nuestros gobernantes y todos aquellos que ejercen una autoridad, para que entren en esta lógica, la lógica del servicio, la lógica del amor, La lógica de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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