Carta Pastoral Arquidiócesis de Cochabamba

Muy amados hermanas y hermanos:

Junto al Vicario General, a los Vicarios Foráneos, el Equipo Diocesano de Animación Pastoral (EDAP) y los Vicarios Zonales, les hago llegar nuestro más fraternal saludo y poner en sus manos algunas reflexiones o líneas pastorales.

Como todos los años, hemos seguido reflexionando juntos para luego proponer a ustedes algunas líneas pastorales que nos ayuden en nuestro camino. Durante dos años 2015-2016 nos ha acompañado y hecho crecer la actitud de MISERICORDIA, de alguna manera, respondiendo a nuestro Plan Pastoral 2010-2020, y a la propuesta del Papa Francisco. Creo que han sido años muy ricos de la experiencia del amor de Dios, vividos a través de tantos actos sencillos y celebraciones que nos han hecho renovar nuestra vida cristiana y nuestro ser misionero.

De hecho, nuestro Plan Pastoral presenta al final de nuestro camino el: “SER IGLESIA COMUNIÓN” y por tanto, ser signo del amor de Dios en medio de nuestro pueblo Cochabambino.

Pensando y reflexionando en ¿qué nos puede ayudar en nuestro camino como Pueblo de Dios?, o ¿qué aspecto convergente nos puede ayudar en lo que somos y hacemos?, hemos descubierto que es necesario crecer y fomentar una espiritualidad de UNIDAD. Por tanto, que, en los años venideros, sea para todos nosotros un poner en práctica dicha unidad. Que todos nuestros esfuerzos, nuestras actitudes y nuestro ánimo, busquen ansiosamente esta unidad, con Dios, con los Hermanos y con el Universo.

De hecho, Dios es MISERICORDIA Y AMOR. Dios es UNIDAD. Dios uno y Trino. En este modelo de realidad, nosotros, la Iglesia y todo ser humano de buena voluntad, está llamado a vivir y manifestar esta unidad.

Invito a todos y cada uno de ustedes a trabajar en este sentido y dirección, es decir, en la COMUNIÓN: de nuestra Iglesia, de nuestras comunidades cristianas, de nuestras familias, de nuestro presbiterio, de nuestras comunidades religiosas; como también en nuestra sociedad cochabambina que presenta tanta diversidad y exige tanta unidad.

 En Cristo Jesús

Mons. Oscar O. Aparicio Céspedes

Nosotros como nuevo Pueblo de Dios, deseamos vivamente que cami­nemos juntos (SINODALIDAD) testificando la vida, el amor y el perdón que Dios nos regala. La verdadera comunidad no es aquella en donde no se peca, sino aquella en donde se perdona; que a nuestro paso se nos re­conozca como signo de comunión y del amor misericordioso de Dios.