dom. Jun 16th, 2019

«Como Nazaria, preparemos la vida y el corazón para que el Señor Nazca» Mons. Oscar Aparicio

Este segundo domingo del tiempo de Adviento la Palabra de Dios hace la invitación a seguir el camino del profeta y de San Juan Bautista, el precursor, para i rpreparando el camino del Señor para su próxima venida.

Mons. Oscar Aparicio, presidio la Eucaristía dominical en la Catedral de San Sebastián, celebración que también fue dedicada a dar gracias al Señor por la Canonización de Santa Nazaria Ignacia; motivo que reunió a gran cantidad de fieles en la Iglesia central de la Arquidiócesis.

El Arzobispo se refirió en su homilía a la invitación que cada uno de los bautizados tenemos, de ir preparándonos, en una espera firme, a la llegada del Salvador y junto a ello poder preparar su camino, en la vida diaria, con las personas a nuestro lado. Con ello mencionó que es un Dios que estuvo y está y seguirá acompañando la historia de la humanidad, que se da a conocer y se comunica con tantos dones recibidos diariamente.

Señaló también que es fundamental acoger bien al Señor, no solo invocar su presencia, sino acogerlo bien, preparar el camino para que esto también nos habilite, al igual que San Pablo, al igual que el Profeta, al igual que Juan Bautista, al igual que Nazaria Ignacia ser anunciadores de esta Palabra de Salvación, de libertad, de justicia y de paz.

Video y texto de la homilía.

Es el Señor que nos convoca en este momento, a esta iglesia, a esta iglesia Catedral, para agradecer profundamente a Dios este acontecimiento de la canonización de Santa Nazaria Ignacia. Estamos en el año jubilar.

La Palabra es muy apropiada en este segundo domingo del Adviento, del advenimiento, de la venida del Señor; camino de preparación hacia la navidad. El anuncio es muy claro también hoy. Creemos en un Dios que interviene en la historia, este Dios acontece en medio de este mundo y lo hace de una manera muy particular. Nos trae la salvación, la libertad.

Si el domingo anterior, en el primer domingo de adviento, sobre todo es el anuncio que estamos llamados a integralmente ser libres en este Dios, que nos promete esta libertad; hoy nos vuelve invitar en este camino de preparación hacia la esperanza total y plena. Sabemos lo que esperamos, creemos en este Dios. Por tanto es bueno el camino que estamos también realizando.

Vean que este anuncio de salvación que se vuelve a repetir de manera solemne, fuerte, evidente, en la primera lectura a través del Profeta se hace visible y patente, también, en el acontecimiento real histórico que presenta el Evangelio. Aquello que está anunciado, que está proclamado, que es una promesa y es una alianza, se hace real se hace historia, acontece en este mundo, no son palabras que vuelan por allí. Es una promesa que toma carne, toma realidad es una promesa que seas histórica.

Por eso la mención también en el Evangelio, de poner la fecha, en los personajes, el acontecimiento, la situación, la realidad sociopolítica que se podía vivir, la geografía en la que acontece, es todo un esfuerzo de parte del evangelista para decir que está salvación ha tomado carne.

No esperamos en vano no estamos esperando en el aire. Nuestra espera es real, hecha carne, es el Dios hecho carne es el Dios entre nosotros el Emmanuel; al que se nos anuncia y que acontecerá también en este mundo. Y lo hace para nosotros también hoy. Lo que ha acontecido con aquellos en aquel momento se hace histórico también hoy para nosotros, se actualiza.

Esta promesa que Dios vuelve a anunciar, una vez más lo hace en medio nuestro, en esta Iglesia, en Cochabamba, entre nuestras familias, en esta sociedad, en nosotros que también somos históricos, acontece en nuestra vida. Nos invita entonces a ser o tener esta actitud de feliz espera en el Señor.

Les invito pues entonces hermanos y hermanas, que sigamos con este camino de preparación hacia la navidad, que este segundo domingo del advenimiento nos ponga en esta actitud vigilante, esta actitud de una feliz espera, una actitud también de llamado a la conversión, de ponernos delante de un Dios que sí acontece.
Cuando hacemos un camino, un itinerario. Me gusta más esta palabra de itinerario, porque siempre nos habla de la participación de Dios en nuestras vidas. Cuando pensamos en nuestro itinerario se trata también de descubrir esta presencia del Señor en medio nuestro, seguir su voluntad, seguir los pasos de Él y anunciar este Evangelio bajo también la voluntad suya o bajo sus palabras; porque en realidad se trata también de esto: Un misionero, una misionera, una vida consagrada, la Iglesia, todos nosotros; si somos de alguna manera aquellos que queremos ser discípulos misioneros del Señor, seremos profetas anunciadores de una Palabra que no es muestra, sino la Palabra la obra de Jesús.

Por eso hermano qué bien nos cae en estas palabras el profeta, en la primera lectura, el apóstol Pablo en la segunda, Juan bautista en el Evangelio. El precursor, aquel que habla en nombre de Dios, que prepara los caminos, y qué bien nos cae a nosotros hoy en esta mañana, en este día, en esta jornada, poder aquí en Cochabamba agradecer profundamente la presencia de Santa Nazaria Ignacia. Aquella que ha seguido la obra de Jesús, aquella que ha anunciado su Palabra, aquella que ha constituido el Reino de Dios en medio de nosotros. Vean que esto también se hace historia.

Cuando al inicio se habla de la segunda casa fundada por Nazaria Ignacia el año 1927 es decir hace 91 años, se hace también historia visible, palpable. Es una obra que toma carne, que toma cuerpo, es una historia de salvación presente en medio de esta iglesia y que perdura en el tiempo. Evidentemente los de aquel momento ya estarán gozando, la mayoría, del cielo, del reino de Dios, pero la historia continúa.

El anuncio de salvación todavía se hace presente, la presencia de las hijas de Santa Nazaria todavía está presente y sigue dando frutos en esta Iglesia. Por eso estamos agradecidos, por eso vean cuanta hermosa coincidencia existe en todo esta realidad eclesial terrenal, que se une al cielo, en la en el anuncio de esta feliz espera; del anuncio del Señor que viene y que se acerca.

Fundamentalmente importante es acogerlo bien. No solo invocar su presencia, sino acogerlo bien, preparar el camino para que esto también nos habilite, al igual que San Pablo, al igual que el Profeta, al igual que Juan Bautista, al igual que Nazaria Ignacia ser anunciadores de esta Palabra de Salvación, de libertad, de justicia y de paz.

Hermanos misioneros, aquí los más jovencitos, también de la infancia misionera que están presentes; hay que tener modelos como estos. Santa Nazaria Ignacia es un modelo de misión, de anuncios de alegría, de perseverancia. Por tanto, no nos cansemos despertemos de, a veces, un letargo que podemos tener o de las cosas que nos hemos acostumbrado.

Dejemos que el Señor nos siga sorprendiendo, no solo con solución sino con esta palabra que de verdad, depositada en nuestro corazón, nos da gozo, alegría, esperanza. No hay nada mejor, no hay nada mejor que preparar un buen corazón para que el Señor nazca. No hay nada mejor que la experiencia de Dios en nuestras vidas que nos da gozo inmenso y que lo queremos comunicar a los demás.

Felicidades entonces también a las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia, que Dios les siga bendiciendo, en su carisma. Han visto que han venido muchas religiosas para acompañarlas, sacerdotes también. Esta iglesia en Cochabamba se alegra por ustedes, así como dice el Apóstol. Parece que el apóstol hubiera escrito a propósito también en la voz de Santana Nazaria. Hay que tomar esta segunda lectura, ustedes misioneras, como de verdad, aquello que es; es decir son las palabras de su misma fundadora, dichas por el Apóstol pero que hace carne, se concretiza aquí en Bolivia y también aquí en Cochabamba.

Que el Señor, por tanto, nos siga ayudando, nos conceda a todos el don de la fidelidad y el don de la misión.

Amén

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subscribe To Our Newsletter

[mc4wp_form id="69"]
A %d blogueros les gusta esto: