Sáb. Jul 13th, 2024

Concluye el retiro de los obispos de Bolivia con espíritu y corazón renovados

La oración de nuestra Iglesia ahora acompañe a los obispos en su renovado servicio de pastores.

Los Obispos de Bolivia interrumpieron sus actividades pastorales ordinarias para reunirse en un retiro espiritual en la ciudad de Cochabamba, teniendo como sede oficial la Casa Cardenal Maurer, fueron cuatro días de trabajo espiritual, que inició el 21 de agosto y que culmina hoy, 25 de agosto.

“Han sido días de inmersión en la vida de fe por cada uno de los veinticuatro pastores de nuestra Iglesia que pudieron estar presentes”, afirma Mons. Eugenio Coter, obispo del Vicariato Apostólico de Pando y obispo responsable de la Comisión Episcopal de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Boliviana, al brindar un resumen de este importante retiro para los obispos de Bolivia.

El evento programado desde finales del año pasado, es un momento importante en la vida cristiana y sacerdotal. Son días pensados para estar “en un lugar apartado”, centrándose en la relación con Jesucristo, el “Pastor” de nuestra Iglesia, para aprender de Él cómo vivir el propio servicio y para recordar que “el Buen Pastor” tiene que ser el corazón vivo de cada uno de los obispos.

Un poco como lo que hizo Jesús según el Evangelio de San Marcos, viendo a sus discípulos volver de la misión a la que les había enviado, contentos y también cansados, por eso les propuso que fueran con Él a un lugar apartado para descansar. Así los obispos se reunieron para estar juntos, rezar y escuchar la Palabra de Jesús.

Estos cuatros días fueron guiados en su reflexión por el sacerdote colombiano, padre Fidel Oñoro, magister en Teología Bíblica y miembro de la Sociedad Apostólica Eudistes, con doctorado en Salamanca; fundador y director del Centro Bíblico Pastoral para América Latina. Con su apoyo, los obispos profundizaron en la espiritualidad sinodal, la sinodalidad del pastor; la fraternidad sacerdotal y el llamado a ser ministros de la Nueva Alianza; la pedagogía del perdón y el envío misionero a ser Iglesia en salida.

Los salmos, a través del método de la “lectio divina”, fueron la senda que acompañó la meditación de nuestros obispos sobre las dimensiones de la vida espiritual y la propia vivencia. Se centró la atención en el salmo 121 que celebra la protección de Yahvé en la peregrinación de la vida; el salmo 23 – el del “pastor bello” –; el 133 sobre la vida fraterna – el salmo 50 sobre la pedagogía del perdón.

Después del momento de reconciliación sacramental de la noche del 24 de agosto, hoy se cierran estos días intensos con la última Eucaristía y meditación para que, con espíritu y corazón renovado, sigan siendo pastores abiertos al llamado a ser Iglesia en misión y salida.

El retorno a las propias jurisdicciones y actividades clausurará estos días especiales. La oración de nuestra Iglesia ahora acompañe a los obispos en su renovado servicio de pastores.

// Prensa CEB