«Confiados en Dios, tomemos la responsabilidad de cuidarnos y cuidar a los demás» Mons. Oscar

Con este llamado a la confianza en el Señor y el compromiso de cuidarnos y cuidar a los demás, Mons. Oscar Aparicio se dirigió a los fieles en la Eucaristía Dominical de este domingo XII del Tiempo Ordinario. Celebración en la que además se realizó la renovación de la consagración de Cochabamba a los Sagrados Corazones de Jesús y María.

Nuestro pastor inició destacando la invitación central que la Palabra de Dios nos hacía: NO TENGAN MIEDO. “Son las palabras del mismo Señor”, dijo Monseñor recordando que también durante las últimas celebraciones, el Señor nos invitaba a renovar la confianza en Dios que viene a nuestro encuentro.

“Sabiendo que Él es nuestra Seguridad” señaló el Arzobispo remarcando la fragilidad del ser humano que necesita del creador; viendo la actual realidad de esta pandemia que nos muestra que somos débiles y más aún en el pecado. Sin embargo, dijo, “El Señor nos ama y él es nuestra seguridad, nuestra protección”.

Llamó a reconocer que no es solamente decir: Dios me protegerá. Es más bien, el compromiso, la responsabilidad de cada uno a cuidarnos y cuidar a los demás, para que con nuestra ayuda esta crisis también pueda frenarse; refiriéndose a que cumplamos con aquellas normativas para el cuidado de la salud, nuestra y de nuestros hermanos.

Aunque las adversidades sean demasiado grandes, dijo, estamos llamados a no tener miedo pues nuestra garantía de una vida en planitud está en Dios que nos ama profundamente. Con ello remarcó la importancia de renovar la consagración a los sagrados corazones, que es la muestra de amor del Señor y su Madre que nos une y nos invita a nuestra respuesta de recibir y dar amor.  

“Queremos, al estilo de Jesús y de María, en esta caridad, este amor y misericordia, responder a este amor, pero vivir este amor con nuestros hermanos; respondiendo en la caridad, en el profundo y mutuo amor, en el perdón mutuo en la reconciliación. Por eso que fundamental que esta consagración no es de forma particular entre yo y Jesús o María, en realidad se trata una consagración que se debe extender en medio de nuestras familias, que inflame nuestro corazón de amor, de ayudarnos mutuamente, constructores de paz, unidad y cuidado de la vida”.

“Asumir esta cuarentena, aunque significa un sacrificio grande, se trata de una responsabilidad nuestra, que tratemos de responder con amor”.

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