vie. Oct 18th, 2019

«¿Cuál es nuestra gloria, hacia dónde vamos? A la comunión total y plena con la Santísima Trinidad» Mons. Oscar Aparicio

Solemnidad de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, Jesús que se adelanta y nos da el anticipo a lo que estamos invitados todos, unirnos en comunión con la trinidad; afirmó Mons. Oscar Aparicio en su homilía.

El Arzobispo recordó cuatro motivos importantes para unirnos en oración dar gracias a Dios, la Ascensión de Nuestro Señor, la 53º Jornada Mundial por la Comunicaciones, la Semana Oración por la Unidad de los Cristianos y el Encuentro Nacional de Estudiantes Católicos. Con ello destacó que es el Señor quien nos da la fuerza para vivir en su Palabra así poder hacernos comunidad que vive en fraternidad, con la acción el Espíritu que nos llama a la unidad pues son más las cosas que nos unen.

Audio y texto de la Homilía

Tres motivos que hoy nos reúnen en este domingo: La Ascensión del Señor, ya lo hemos escuchado, en realidad la misma palabra hace mención de aquello en vista también ya a lo que celebraremos próximamente, el próximo domingo, Pentecostés la infusión del Espíritu Santo.

Pero también celebramos la 53 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, es el Papa Francisco que nos ofreció una reflexión diciendo que somos “Miembros los unos de otros”, toma de la palabra de Dios, de Efesios; y de las comunidades de las redes sociales a la comunidad humana hablaremos también de aquello.

Por otro lado iniciamos hoy hasta el próximo domingo, como todos los años, de la Ascensión a Pentecostés, la Semana de Unidad de los Cristianos. Y se nos dice también de rezar por los jóvenes que están reunidos en La Paz, que han sido reunidos desde ya días pasados, desde el viernes me parece, hasta hoy; siempre buscando de que su juventud reflexione también lo que ha sido el sínodo de los jóvenes y lo que ha sido los encuentros con los jóvenes; y este hermoso mensaje documento por sinodal que el Papa ha ofrecido a los jóvenes, Cristo vive. Por tanto rezamos también por ellos.

Primera propuesta, la Ascensión del Señor. Hemos escuchado la Palabra, Jesús resucitado que acompaña a sus discípulos, que están con ellos, que se hace presente. Sabemos muy bien que durante toda esta cincuentena, de lo que es la resurrección del Señor, se ha ido anunciando constantemente la presencia real y verdadera de Jesús. Él vive y Él está entre nosotros y promete enviarnos el Espíritu Santo.

Si promete el envío del Espíritu Santo y Él se presenta habitar en medio nuestro, hay algo fundamental a lo que nos llama, a ser testigos de la vida y de la resurrección. Por eso es el mismo que envía, es el mismo que da la fuerza del Espíritu para que nosotros también, en este mundo, podamos ser testigos de aquel mensaje salvífico que Dios nos da.

Pero por otro lado también la ascensión nos pone en una situación de tensión constante, porque nuestro camino va hacia la gloria de Dios. Cuantísimas veces hermanos  yo he repetido aquí a lo que el ser humano está llamado, y lo que hoy nos anunció también la Palabra: Nacemos de las entrañas mismas de Dios, no hemos nacido como hongos, aparecidos como sea; ni siquiera somos unos fenómenos, de aquellos que aparecen en este mundo también por una metamorfosis o situaciones así.

Somos creados, amados, nacidos de las entrañas mismas de Dios, tú y yo, los que estamos aquí y los que están fuera. El género humano ha sido creado por amor y salido de estas mismas entrañas. Nacemos en este mundo y peregrinos en este mundo, pocos años. Porque en realidad aunque sean 100 o sean 120, en realidad resulta ser pocos. Pero somos peregrinos en este mundo, nuestro destino final, nuestro fin al que caminamos, no es este mundo, somos pasajeros en este mundo, para retornar al mismo corazón de Dios, y participar de la gloria de Dios.

¿Cuál es nuestra gloria, hacia dónde vamos? A esta comunión total y plena con la Santísima Trinidad. La vida eterna consiste en eso.

Miren hermanos, qué hermosa perspectiva, cierto, o del género humano así en general sino también de ti de mí, de lo que estamos acá. Caminamos hacia la gloria de Dios.

Si ustedes han escuchado la palabra destino, o predestinación mejor dicho, todavía; cuando Pablo habla de que ello, se refiere justamente a esto. Estamos predestinados, salvados, elegidos por Dios. Porqué la resurrección tiene un sentido enorme y porqué la Ascensión, que celebramos hoy, tiene más sentido todavía; porque Jesús se eleva a los cielos, no para desentenderse de este mundo, para irse de este mundo, sino como primicia de todos los demás, que caminan hacia la gloria de Dios. Somos predestinados, llamados. El género humano está llamado a vivir la gloria de Dios y tener la comunión de la Santísima Trinidad.

Muchas veces se confunde el destino, no es cierto, en las nociones más bien a veces equivocadas o por lo menos no cristianas, cuando se piensa que el destino es algo fatal que sí o sí tiene que pasar, suceder, casi como que si naciéramos en este mundo ye está todo planificado. Si nos vamos a casar ya está planificado, si nos vamos a divorciar ya está plastificado, si va a haber una tragedia hagamos lo que hagamos nuestra tragedia se cumple. Así muchas veces pensamos, mucha gente piensa así.

Cuando hablamos más bien del destino y predicación cristiana, hablamos de esta hermosa y gran perspectiva. Nacemos del amor de Dios y retornamos al amor de Dios. No es una tragedia la vida, no es una tragedia la creación, ni es una tragedia la situación del ser humano; aunque también existe el mal.

Hermanos, espero que entendamos esta perspectiva y que nos ayude a caminar siempre en esa tensión enorme. Vean lo que nos regala el Señor, como anticipo de qué, de que enviará a este mundo, a nosotros, el Espíritu Santo, que nos acompañará en esta vida, en este peregrinaje que nos toca estar en este mundo, pero podemos pregustar, ya, la victoria, la gloria de Dios también en este mundo.

Por eso hermanos, qué hermoso sentido tiene lo que el Papa ha escrito sobre los medios de comunicación, hoy día hay comunidades, redes de comunidades. Creo que ninguno de nosotros nos salvamos de estar en alguna red. Yo por ejemplo tengo la red de los obispos en WhatsApp, hay otros que tienen el Facebook y no sé cuanta cosa. Por más que ya seamos mayorcitos, tenemos nuestras redes, usamos los medios de comunicación.

El Papa se empeña en algo dice: “que estás redes sean, sobre todo, de pasar de redes virtuales, pasar a una verdadera comunidad humana, que no nos deshumanice. Que no sea un encuentro en la nada o en lo virtual. Estar atentos a manejar y usar bien los medios tecnológicos, no hay que demonizarlos; pero hay que estar atentos porque pueden deshumanizar”. Y estas redes se pueden convertir en la creación de la soledad del individuo, y por eso él advierte: qué fundamental es pasar, de las comunidades de las redes sociales a la comunidad humana.

Yo sé que ustedes mismos o muchos de ustedes habrán hecho sus batallas, con los nietos por ejemplo, que otros han nacido ya con el celular en la mano; cómo manejan el celular, niñitos de dos añitos ya están manejando, saben bien cómo van a usar los medios, es increíble, increíble, cómo se comunica es increíble. Habrán tenido también, por ejemplo, sus batallas de que los jóvenes dejen su celular, demasiadas horas, demasiadas horas invertidas; y a veces también metidos, en redes que no siempre son buenas. El Papa nos invita a todo esto, que sea pues entonces esta orientación que nos ayude.

Por último, esta semana de oración de la unidad de los cristianos. Por qué decimos esto, porque inicia una semana de oración, justamente ahora de la Ascensión a Pentecostés: porque hermanos míos la división nos ha hecho sangrar también como Iglesia. Es más lo que nos une, de lo que nos desuna. Los sismas son una cosa muy seria, y que son un signo de un antivalor enorme; por tanto orar y reflexionar, todas las iglesias históricas. Ponernos en comunión para que puede existir esta unidad y seamos signos de comunión y de unidad en este mundo, es fundamental.

Les invito pues entonces a que podamos tener en los distintos lugares que se celebra esta semana, poder asistir y poder también orar por esta unidad.

Y también oramos por estos jóvenes de reunidos en La Paz en este acontecimiento a nivel nacional.

Amén.

 

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