«Dios es la única riqueza que las personas desean encontrar en un Sacerdote» Mons. Oscar en la Misa Crismal

Con estas palabras, nuestro Pastor, Mons. Oscar Aparicio, destacó la misión sacerdotal, de ser mediadores entre Dios y los hombres, para conducir a las personas al Señor, y puedan ver en cada ministro a Dios mismo, más aún con los desafíos que la realidad actual demanda; durante su homilía en la Misa Crismal de este Martes Santo.

El Arzobispo inició la reflexión, recordando el caminar del último tiempo, desde la crisis del 2019 y la pandemia, pues el pasado año no se pudo celebrar la Misa Crismal. También destacó la difícil situación personal y pastoral pues algunos miembros del clero enfermaron de la Covid-19 y otros partieron a la presencia de Dios. Con ello destacó el esfuerzo de los ministros para acompañar y guiar a sus comunidades parroquiales.

“Hemos participado del sufrimiento de muchas de nuestras comunidades, pero también hemos experimentado el dolor enorme al perder familiares y hermanos sacerdotes. Algunos de ustedes han sido afectados por el coronavirus. En fin, hemos vivido esta cruda realidad de incertidumbre que todavía existe”.

Con ello el Arzobispo destacó la buena labor de los ministros. “´Puedo atestiguar que hemos podido ejercer nuestro servicio pastoral, sobre todo hemos sabido ser anunciadores de la presencia de Nuestro Señor, que nos acompaña, que nos da certidumbre, que nos sostiene y nos anima a seguir siendo discípulos misioneros, anunciadores de la Alegría del Evangelio”.

También Monseñor remarcó el valor de la vocación sacerdotal, pues es Dios que llama, de entre los hombres a ser sus ministros. “Somos sacerdotes del Señor, Ministros de nuestro Dios. Hoy, sigue realizándose la buena nueva en el pueblo de Dios”. Con ello recordó a los sacerdotes: “Fuimos constituidos, de modo especial, en hombres de Dios. Verdaderamente podemos decir que nuestro ministerio toca las cosas de Dios, y somos mediadores entre Él y los hombres. Esto nos lleva todavía a otra consideración, el de nuestra santidad de Vida: a causa del don recibido, el sacerdote no puede menos que reproducir en si mismo los sentimientos, las tendencias, e intenciones intimas, así como el espíritu de oblación al Padre y el servicio de atención a los hermanos”.

Llamó además a los ministros a dejar que el Santo Crisma vuelva a brillar en la vida y ministerio. “Que el Espíritu Santo, quien nos consagró, encuentre en nosotros una renovada disposición a dejarnos tocar y transformar en su acción vivífica. Esta Eucaristía nos impregne más de la presencia de Jesús para ser hombres de Dios; porque lo que el mundo necesita hoy, de manera especial, es el testimonio creíble de los que, iluminados por la Palabra del Señor son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios… Porque Dios es la única riqueza y, en definitiva, que los hombres desean encontrar en un sacerdote.

 Monseñor invitó también reconocer el misterio de los aceites santos para la celebración de los sacramentos, que nos ayuda a unir a la Iglesia con Jesucristo, el Señor.

De manera especial se dirigió a los fieles y religiosas, poder acompañar en oración a los sacerdotes, además de pedir por más vocaciones, expresó también el gozo de servir en esta Iglesia en Cochabamba. Y siguiendo la invitación del Papa, el Obispo retó para que como sacerdotes, diáconos y obispos puedan preguntarse si son felices con su ministerio.

10 de la mañana inició la Misa Crismal en la Catedral Metropolitana, con presencia de Sacerdotes, Diáconos y Seminaristas en nuestra Arquidiócesis. La Celebración fue presidia por Mons. Oscar Aparicio. También acompañaron Mons. Juan Gómez, Mons. Carlos Curiel Obispo Electo de Carora en Venezuela, nuestros Obispos Eméritos Mons. Tito Solari y Mons. Luis Sainz.

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