Mié. Ene 27th, 2021

«En un año de oscuridad el Señor nace, para que también en estos tiempos tengamos paz» Mons. Oscar

Con un llamado de nuestro Pastor a dejar que el Señor nazca en nuestros corazones, en un año de muchas tinieblas, y sentir el amor de Dios que se hace hombre y responder a ese amor, para ser una sociedad donde vivamos como hermanos, en perdón y reconciliación; hemos celebrado la solemne Eucaristía de navidad este 25 de diciembre.

Nuestro Pastor inició expresando que, todos quienes celebramos la Noche Buena hemos sido testigos que el Señor se ha manifestado frente a las tinieblas, frente ala obscuridad ha brillado una gran luz.

Recordó las experiencias tristes y dolorosas, con la pandemia, en lo político y lo social, vividas durante este año, sin embargo, es Jesús quien rompe las tinieblas y nos trae Alegría. Aquello acontecido hace muchos años, menciona, con el nacimiento del Señor, Dios que se hace historia, trayendo la luz y la esperanza se hace presente en medio de nosotros.

Destacando las lecturas del profeta, así como del apóstol, nos hace ver que, en nuestra historia, en nuestras situaciones, el Señor se ha manifestado y nos trajo la luz. Hemos contemplado la victoria de Dios, y estamos en el pesebre, “por eso la actitud de los pastores debe ser también la nuestra” de humildad y espera sin temor sabiendo que tendremos la paz, la serena presencia de Dios, a nosotros los que Él ama.

Monseñor recordó una experiencia de niño en el regalo de navidad con un juguete tan esperado que recibió y que al poco tiempo se rompió. “Ahí me di cuenta de una cosa: Aquello que a veces ponemos el ansia de nuestra felicidad puede durar muy poco. Si ponemos la felicidad como fundamento en los bienes dura poco, en la belleza dura poco… El fundamento de la felicidad está en que somos amados por Dios profundamente”.

Destacó que la alegría que puede perdurar, en el nacimiento del Señor, se hace familia, se hace comunidad. Así como el evangelista Juan remarca, que las tinieblas no pudieron vencer la luz. “Este Jesús que viene, lo hemos podido recibir en familia, en comunidad, en Iglesia”.

“¿Cuál es el otro fundamento de la felicidad? La capacidad de responder a este amor. Dejemos que el Señor nazca en nuestros corazones, dejémonos amar por Él; y de ahí saldrá también el amor, el perdón, la reconciliación, el mirarnos como hermanos y que somos un pueblo una familia que canta juntos: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

A %d blogueros les gusta esto: