“Encomendamos tu tarea episcopal a la protección de la Virgen María, como tú mismo lo has expresado, como tú mismo lo quieres” Arzobispo de Cochabamba, en la Ordenación de Mons. Iván

En la Natividad de la Virgen María, Mons. Victor Iván Vargas Galarza, recibió la Ordenación Episcopal. Mons. Oscar Aparicio, que presidió esta Celebración, durante su homilía animó al nuevo Obispo Auxiliar a fortalecer el propósito pastoral que inicia, siendo un servidor de las comunidades cristianas, a ejemplo de María, pastoreando con amor.

El Arzobispo destacó, en emotivo recuerdo, a Mons. Carlos Curiel y Mons Luiz Sainz, que acompañaron la labor Pastoral en la Arquidiócesis. Así mismo, remarcó el gozo de tener un Obispo, nacido en Cochabamba, cumpliendo el deseo del pueblo de Dios. Con ello recordó el profundo afecto que se tiene a la Madre de Dios en esta Arquidiócesis, encomendando, por esto, la vida y ministerio de Mons. Iván, que pastoreará desde el Santuario de Quillacollo, pues anunció que se convertirá en Sede Episcopal.

Texto completo de la Homilía

Un saludo a todos mis hermanos obispos. Cardenal Toribio, señor Nuncio, Angelo Accattino, el novísimo secretario. Saludo a todos los obispos que nos siguen a través de los medios de comunicación y de manera muy particular, a Monseñor Carlos Curiel, que nos acompaña desde Venezuela. Les recordamos con tanto cariño, tenemos la certeza de que eres nuestro obispo misionero y reiteramos nuestro agradecimiento. Querido Monseñor Luis Sainz, aunque estás impedido en tu presencia física, sabemos que estás con nosotros en esta celebración, se hace más fuerte nuestra comunión fraterna en la Eucaristía. Por eso te queremos participar, que el cáliz que nos dejaste, será el que presida en este altar. Saludo a los sacerdotes, bienvenidos a los que vienen de otras jurisdicciones eclesiásticas. Queridos religiosos y religiosas, gracias por su testimonio de comunión, diáconos, seminaristas. Un gran saludo al gobernador de Cochabamba, don Humberto Sánchez, como también a los representantes de los alcaldes de Cercado y Quillacollo y por este bonito detalle. Saludo muy afectuosamente a la mamá de monseñor Iván. Señora Sara, en su persona saludamos a toda su gran familia presentes en esta catedral y a todos los que no han podido venir. Muy querido Monseñor Iván, Monseñor Víctor Iván y como comprenderán en este momento no puedo expresar mi más profundo y sentido agradecimiento a Dios, el Dios de la vida y de la historia, al Papa Francisco y a la Iglesia, toda representada en ustedes. Por tanto, muy amados hermanos y hermanas.

Puedo transmitir con toda certeza la profunda alegría en Cochabamba, en esta iglesia de Cochabamba, ya que uno de sus hijos, uno de sus presbíteros, hoy es ordenado Obispo. Algunos dicen después de muchos años Dios nos ha regalado un obispo que es Cochabambino, diocesano y de habla quechua. Se puede decir que el anhelo de este pueblo se realiza en la gratuidad de Dios. De hecho, hermanos y hermanas, el obispo es sobre todo un servidor de las comunidades cristianas del pueblo de Dios que se le encomienda. El nuevo obispo expresa muy bien esta voluntad de servicio en el lema escogido y que viene a ser como un propósito ante el servicio pastoral que inicia. El lema, en su escudo, está tomado del Evangelio de San Juan, en el que la Madre de Jesús, al pedir a los servidores y a nosotros, “hagan todo lo que él les diga”, nos trace el mejor camino de discípulos. Nos invita a escoger y acoger el dulce imperativo. Como dice, la Virgen fiel, tan amada en todo nuestro pueblo boliviano, nos enseña a escuchar la voz del Buen Pastor. Por un lado, esta es la muestra de Monseñor Iván, ya que él está dispuesto a entregarse al oficio de pastor con el mismo espíritu con que San Agustín definía la tarea del obispo cuando decía pastorear es un oficio de amor.

Pero, por otro lado, y puedo decirlo sin equívoco, Monseñor Iván no sólo tiene la ventaja de conocer profundamente al pueblo y la iglesia en Cochabamba, sino sobre todo tiene el entusiasmo y la disponibilidad de donar su persona y servir a esta iglesia local. Gracias Monseñor Iván, por aceptar el ser pastor en esta iglesia en Cochabamba.

Ser ordenado obispo, en un día como el de hoy, es un hermoso don. La solemnidad de la Natividad de la Santísima Virgen ante la Virgen María, la mamita de Urcupiña se convierte en tu patrono y tu motor. Aunque resulta, cierto, un poco extraño, que la Palabra de Dios que hemos escuchado y proclamado en esta festividad tenga más referencia al nacimiento de Jesús que de la propia Virgen María, lo cual nos hace entender que el nacimiento de María es figura de lo que ha de venir. Es el cumplimiento de las promesas hechas por Dios y realizadas en Jesucristo, el Emmanuel, el Dios con nosotros. En Jesús, el hijo de María, es el anuncio, por tanto, de salvación y de perdón de los pecados. Es lo que pasa con el pueblo Cochabambino y la devoción de María. Permítanme decirles algo al respecto.

En la fundación de esta ciudad. Al norte nace una de los primeras Parroquias, Santa Ana de Calaca, al sur San Joaquín de Jahihuaico, posteriormente al centro, es la catedral. Es erigida, a San Sebastián, pero como patrona tiene a la Virgen de la Merced. Esta imagen que ha acompañado las gestas libertarias y también aquí en Cochabamba, los primeros gritos de libertad. Al centro, por tanto, María. Es hermosa la imagen de San Joaquín, Santa Ana y al centro la misma María. Por eso creo, hermanos, que cobra muchísima fuerza la devoción mariana, un pueblo auténticamente mariano. Millones y millones de devotos, ha ido creciendo poco a poco esta hermosa y gran devoción y esta manifestación enorme al amor profundo, a la Virgen Madre, Patrona de la integración nacional. Es el mensaje en todo tiempo y en toda generación de que sí, en Bolivia, debería existir una comunión, una fraternidad, el reconocernos como hijos e hijas de un único padre.

La parroquia de San Ildefonso de Quillacollo, de alguna manera ha sido superada, por así decirlo, como absorbida, diríamos así por el Santuario de la Virgen de Urcupiña. Monseñor Iván, tú conoces muy bien toda esta realidad, ya que en varios momentos de tu sacerdocio has ejercido tu ministerio en este santuario mariano.

Por último, me permito anunciar que, en Quillacollo, no sólo estarán presentes la parroquia San Ildefonso y el Santuario de Urcupiña, sino que también desde ahora se convierte en sede episcopal. Encomendamos tu tarea episcopal a la protección de la Virgen María, como tú mismo lo has expresado, como tú mismo lo quieres, siendo el primer devoto de la Virgen de Urcupiña. Te entregamos a la mamita de Urcupiña y a los pies de ella, presente en esta imagen traída desde el Santuario a esta catedral, te guíe, te proteja y ayude a ser un fiel discípulo misionero de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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