«Encontrar el grande tesoro que es Jesús, en el pobre, en el enfermo» Mons. Oscar Aparicio

Domingo XVII del Tiempo Ordinario, las Sagradas Escrituras nos muestran que el Reino de Dios es único y un verdadero tesoro. Monseñor Oscar Aparicio señala que todos estamos llamados a encontrar el verdadero Tesoro que es la misma persona de Jesucristo, que lo encontramos en la Sagrada Eucaristía, pero también en el enfermo, en el pobre que precisa de nosotros.

En las últimas Eucaristías, el señor nos presenta la explicación de la palabra de Dios o la presencia del reino de Dios en parábolas. Hoy en la misa dominical – XVII del tiempo ordinario, nuestro pastor Mons. Oscar Aparicio destacó; “el Señor nos presenta aquello que realmente vale, el mayor de los tesoros, lo más importante, lo realmente esencial, más allá de lo secundario o lo que fuera también de alguna manera a veces ayudarnos en esta vida que pudiéramos obtener en realidad es la misma persona de Jesús”.

La búsqueda de la felicidad o del tesoro más grande en esta vida remonta desde años anteriores al nuestro. Sin embargo, como fieles creyentes nosotros tenemos la certeza de haber sido encontrada, por todos los testimonios de sacerdotes, hermanas o hermanos, profesores y sacerdotes salesianos que han encontrado como el mayor de los tesoros a Nuestro Señor.

Mons. Aparicio, nuestro pastor, nos da a conocer “la invitación al descubrir la presencia de su palabra en la fracción del Pan de la Eucaristía, en la vida misma, en los enfermos en los pobres, encontrar a Jesucristo es fundamental sabiendo que es el mayor tesoro que podamos tener o haber en este mundo”. El reconocer a Jesús en la vida, en nuestro hermano o prójimo es encontrar el mayor tesoro que el Señor nos ha dado.

Esta invitación de Nuestro Señor, es para dejarnos amar y consolar por Él. Es poner en sus manos todas nuestras cosas, con la más sincera fidelidad y confianza posible, para que seamos capaces de adherirnos a Jesús en sus enseñanzas y acciones.

Asimismo, una de las parábolas habla justamente de aquello a lo que el ser humano también está llamado. Los pescadores una vez que han cogido los peces, separan aquellos malos de los buenos. Nuestro pastor, nos recalca “Hermanos míos, nuestro camino hoy hacia el reino de Dios, es también un preanuncio de lo que puede ser en la vida eterna”.

“Nacemos de las entrañas de Nuestro Señor, terminamos en este mundo, pero retornamos al mismo corazón de la santísima trinidad. Por tanto, nuestra predestinación es la gloria en esta divina trinidad y nuestros seres queridos difuntos ya gozan de la presencia de Dios, de la Gloria de Él”.

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