Hoy celebramos el Jueves Santo, día de la Última Cena del Señor

Hoy, 6 de abril, es Jueves Santo, el día en el que Jesús celebró la Última Cena con sus apóstoles e instituyó dos sacramentos para salvación de la humanidad: la Eucaristía y el Orden Sacerdotal.

El Jueves Santo es la “puerta de entrada” al Triduo Pascual, es decir, es el “inicio” del periodo más importante de la Semana Santa en el que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor.

Nos decía el Papa Francisco en la audiencia general del 31 de marzo de 2021: “La tarde del Jueves Santo, entrando en el Triduo pascual, reviviremos la Misa que se llama in Coena Domini, es decir la Misa donde se conmemora la Última cena, lo que sucedió allí, en ese momento. Es la tarde en la que Cristo dejó a sus discípulos el testamento de su amor en la Eucaristía, pero no como recuerdo, sino como memorial, como su presencia perenne. Cada vez que se celebra la Eucaristía… se renueva este misterio de la redención”.

La Misa de la Cena del Señor es la celebración central del Jueves Santo, pero no es la única que se lleva a cabo, como veremos a continuación.

Celebraciones litúrgicas del Jueves Santo

Cada Jueves Santo se celebran dos misas muy importantes.

En la mañana se celebra la llamada Misa Crismal, en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos que serán usados en los sacramentos de iniciación. Por la tarde -como recordaba el Papa- se realiza la Misa de la Cena del Señor, acto central del día.

En la Misa Crismal, además, se realiza la renovación de las promesas sacerdotales de todos los sacerdotes incardinados en una diócesis frente al obispo local.

La Misa de la Cena del Señor, a ser celebrada en la tarde, se conmemora la última Pascua que Jesús pasó con los apóstoles, Pascua que quedaría “redefinida” a partir del sacrificio de Cristo en la Cruz.

Un mandamiento nuevo: la Misa de la Cena del Señor

La Iglesia Católica conmemora el Jueves Santo con una celebración eucarística muy especial. En ella, el sacerdote realiza, a imitación de Cristo, el lavatorio de pies a doce personas de la asamblea -cada uno de ellos representa a uno de los apóstoles-.

Con este gesto, es Jesús mismo quien se pone enfrente de los hombres, haciéndose paradigma, modelo y medida de amor a través del servicio: “Si, pues, Yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis unos a otros lavaros los pies, porque os he dado el ejemplo, para que hagáis como Yo os he hecho” (Jn 13, 14-15).

https://youtu.be/Wig-K-KvIe4