Mié. Ago 10th, 2022

Hoy es la fiesta del apóstol Santiago, Patrono de España, el “más atrevido y valiente”

Cada 25 de julio la Iglesia celebra la Fiesta de Santiago el Mayor -también conocido como Santiago, el de Zebedeo- uno de los doce apóstoles elegidos por Cristo. Son varios los textos del Nuevo Testamento que lo mencionan, y se le suele denominar “el mayor” para diferenciarlo de otro del grupo de los apóstoles, Santiago el Menor.

El apóstol Santiago ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia primitiva gracias a su empuje evangelizador y carácter valeroso. Fue él quien llevó la Palabra de Dios a tierras completamente alejadas de su natal Galilea, como la península ibérica. Precisamente por su presencia allí, sembrando la fe, Santiago es reconocido como Patrono de España.

El “hijo del trueno” -apelativo con el que lo llamaba Jesús, igual que a Juan, su hermano, en alusión al padre de ambos-, además de ser patrono de España y su caballería, lo es de curtidores, veterinarios y equitadores.

Cerca de Jesús

Santiago nació en Betsaida, Galilea, hacia el año 5 a.C. Fue uno de los primeros convocados por Jesús, quien se le acercó cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto a su hermano, Juan (Mc 1, 19).

De acuerdo también a los Evangelios, Santiago fue testigo, junto a Juan y Pedro, de algunos de los momentos más intensos de la vida de Jesús, evidenciando su cercanía con él. Algunos de esos momentos son, por ejemplo, la transfiguración del Señor en el Monte Tabor, la pesca milagrosa y la oración de Jesús en Getsemaní en la víspera de su Pasión.

¡Santiago, ayúdanos!

Su nombre proviene de la unión de las voces “Sant” y “Iacob” (“Iacob” es el término hebreo para “Jacob”), las cuales quedaron vinculadas desde los albores de la España cristiana, cuyos guerreros se lanzaban a la batalla al grito de «¡Sant Iacob, ayúdanos!». La rapidez en la pronunciación del nombre produjo la voz amalgamada “Santiago”: ¡Santiago, ayúdanos!

Así también quedó su nombre asociado a la tradición bélica, al punto que parte de la iconografía lo representa como un soldado montado en un caballo, blandiendo una lanza, en actitud de lucha.

En otra tradición iconográfica el apóstol aparece más bien como peregrino, vestido con una túnica sencilla, cubierto de una capa y sosteniendo un cayado o vara. Es el Santiago que se marcha hacia los rincones más apartados llevando a Cristo a los corazones hambrientos de Él.

Así, el arte a lo largo de la historia ha intentado representar, de manera simbólica, aspectos resaltantes de la personalidad del discípulo de Cristo; eso que muy bien expresó San Juan Crisóstomo cuando dijo: “Fue el apóstol más atrevido y valiente”.

Por España a América

El universo hispánico estará siempre asociado desde las raíces a Santiago. Las huellas que dejó sobre el sendero de la historia y la cultura son constituyentes del alma de los pueblos hispanohablantes.

Si bien el arribo del apóstol a la antigua Hispania (España) respondía al anhelo de anunciar el Evangelio a todas las gentes, dicho anuncio pasó a formar parte de la matriz constituyente de la identidad española.

Uno de los símbolos de ese aporte identitario es evidentemente la catedral de Santiago de Compostela, considerada el principal santuario dedicado al apóstol, donde reposan sus restos. Hoy, como en el medioevo, miles de personas peregrinan a Compostela cada año, deseosas de recorrer la ruta del Patrono de España -“el camino de Santiago”-.

Así lo han hecho santos, mártires y misioneros, muchos de ellos enviados a América. El Nuevo Continente, por eso, abunda en expresiones de devoción al santo.

Una muy importante, pero a veces olvidada, tiene que ver con la fundación de varias ciudades de América por parte de los españoles. Ellos en su afán fundacional, muy característico del s. XVI, dedicaron muchos lugares al santo e incluso bautizaron ciudades importantes con su nombre. Es el caso, por ejemplo, de Santiago en Chile, Santiago en República Dominicana, o Santiago de Cuba en Cuba.

Santiago de Compostela y una nota breve sobre la Virgen

El 9 de noviembre de 1982, San Juan Pablo II visitó la catedral de Santiago de Compostela e hizo un llamado a toda Europa a reavivar “aquellos valores auténticos” que la constituyeron, “porque los otros continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: ‘lo puedo’”.

“Yo, Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una Sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces”, añadió en aquella ocasión el santo polaco.

El apóstol Santiago es conocido también por haber preparado el camino para que la Virgen María sea reconocida como «Pilar» de la Iglesia y de la hispanidad extendidas por el globo.

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