Mié. Jun 23rd, 2021

«Jesús Eucaristía se nos dona, más aún en las adversidades, y nos llama a la Comunión» Mons. Oscar

La Eucaristía de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo fue celebrada en la mañana de este jueves en la Catedral Metropolitana, presidida por Mons. Oscar Aparicio, quien en su homilía remarcó la entrega del Señor para donarse y quedarse entre nosotros en este sacramento; para que también nosotros podamos darnos en bien de los demás.

Nuestro Arzobispo recordó que la presencia real de Jesucristo se da en las Sagradas Escrituras, en la Asamblea, la vida misma, es Dios que se encarna, se hace presente en medio de nosotros, camina junto a su pueblo.

Destacó la figura de Jesús como Sacerdote, Víctima y Altar, con ello recordó la ritualidad judía en el sacerdocio antiguo, también la víctima que se hacer carne en el Cordero de Dios, como lo menciona San Pablo: que Jesús es la última y única víctima, sellando así la nueva alianza. “Es la vida del Señor que nos da vida y nos permite la resurrección, es la donación total del cordero que nos permite beber de la salvación”.

Monseñor subraya las palabras de Jesucristo, que se hace presente como verdadero alimento y bebida de salvación. “En este trozo de pan Jesús está presente. En esta copa que es sangre suya aparece nuestra salvación” Señalando que es la presencia real y verdadera del Señor.

Recordando las celebraciones anteriores a este tiempo de pandemia expresó las acciones de comunión, unidad y adoración a Jesús que salía a caminar con nosotros por las calles de la ciudad. En tal sentido, expresó que por la pandemia “Cuantas familias estamos sufrientes, de frente a una gran fragilidad, en precariedad, obligados a tener que cambiar nuestros modos de vida y ser. Es aquí donde Jesús está presente, es el que entra e nuestros hogares, nos da paz y consuelo. Se dona a nosotros como verdadero alimento como verdadera bebida”.

“Jesús se da, pero no solo eso, nos da una perspectiva también de trascendencia. Comiendo de este Pan, bebiendo de esta Copa, real y verdaderamente, queridos hermanos también manifestamos a lo que estamos llamados, a una vida de resurrección, de eternidad, que la iniciamos en este mundo. Por tanto, les invito a seguir en esta perspectiva de ayudarnos mutuamente, teniendo la certeza que Dios no nos abandona”, expresó el Arzobispo.

“Jesús Sacramentando tenga misericordia de nosotros y nos siga acompañando”

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