mar. May 21st, 2019

«Jóvenes, gasten la vida bien, sirviendo, en comunidad» Mons. Juan Gómez

Este domingo, Jornada de oración por las Vocaciones, Mons. Juan Gómez, obispo Auxiliar de nuestra Arquidiócesis presidió la Eucaristía junto a los jóvenes que participaron de la Vº Pascua Juvenil Misionera Arquidiocesana.

Durante su homilía destacó el sentido de ser oveja, llevando el Evangelio den el diario vivir, con ello animó a los jóvenes a seguir en el espíritu de verdaderos Discípulos Misioneros, sin desfallecer; así como lo hicieron Pablo y Bernabé. Destacó que si bien hay dificultades en la vida no podemos cargar con ellas sino saber superarlas.

Los llamó a no perder las ganas pues, como lo menciona el Papa Francisco son el hoy, con ello destacó la belleza de la juventud, pues en ella se instauran los cimientos para una vida buena. Así los exhortó a gastar la vida bien, sirviendo, compartiendo, dando la vida por los demás, para llenarse de la alegría verdadera.

Video y texto de la homilía

Hoy, la Iglesia en el mundo entero celebra una jornada muy especial y es la Jornada de Oración por las vocaciones, a la vida sacerdotal a la vida consagrada. Aquí en Cochabamba de manera particular, pues con usted, la Pascua Juvenil Misionera.

Yo siempre me he pregunto por qué el señor nos habrá comparado a nosotros con las ovejas, por qué. ¿Algunos de ustedes se han preguntado? Por qué el Señor nos ha dicho que somos nosotros su rebaño, sus ovejas, Él es el pastor. Por qué Él muestra es ejemplo de las ovejas.

Una vez, un Padre, en un encuentro decía, la oveja es el animal más estúpido. Por una parte tenía razón, porque cuando el lobo, el zorro, la ataca, cuando agarra una oveja para comérsela la hiere, la mata, las otras ovejas no escapan, están alrededor, y ahí el lobo sigue matando a las ovejas, y la oveja no se defiende. O cuando lo agarran de la pata, patea; o el carnero este también con los cuernos. No siempre así

La oveja es el animal más humilde, más sencillo, más indefenso, podemos decir; y un cristiano pues también, prácticamente es indefenso, Que es lo que el Señor dijo a sus apóstoles: Si alguien te da un cachetazo en la mejilla derecha, qué tenemos que hacer como cristiano, darle la otra mejilla, que nos de otra cachetada. No dice defiéndanse, no dice respondan, no dice peleen. Hemos visto aquí en la escena, por ejemplo cuando apresaron a Jesús, qué hizo Pedro, le cortó la oreja a uno de los criados. Y qué hace Jesús le dice Jesús a Pedro, el que mata con la espada va a morir con espada. Entonces le dice, Pedro guarda tu espada yo no he venido a a eso, a pelearla, a confrontarme con otros.

En otras palabras el Señor no está invitando a ser, de verdad, personas que razonan para actuar, no actuemos sin razonar. Y aparte de razonar tenemos que comprender que desde nuestra fe, desde nuestro compromiso de creyentes llevamos todo adelante nosotros.

En la primera lectura del pasaje de los Hechos de los Apóstoles, Pablo y Bernabé se van de misión, van a predicar la buena noticia, de que Jesús ha resucitado, que Jesús vive; a los judíos. Y que hacen, cuál es la respuesta allá: algunos la escuchan, la mayoría se enoja, se les viene la ira, nos está faltando el respeto, nos están sacando de nuestras casillas y predicando otras cosas que nada que ver como nosotros de vivimos. Pero Pablo, qué hace, no se queda ahí sigue dando pasos.

Y esa es una de las tareas del misionero, usted como jóvenes están celebrando hoy la pascua juvenil misionera. En primer lugar, una vez mande a seminaristas a talleres misión y vuelven, yo le pregunto, qué es lo que han aprendido allá, en esos talleres. Me respondieron, allá nos dijeron que el misionero en primer lugar tiene que tener estómago de chancho, porque en la misión uno tiene que comer lo que la gente le invite, no escoger la comida.

Uno de los primeros aspectos que tiene que tener misionero es eso, saber respetar a la familia donde está visitando. Porque nosotros muchas veces confundimos, confundimos la misión con que con la evangelización, confundimos la misión con la catequesis, confundimos la misión con la pastoral y no es lo mismo. Son cosas totalmente diferentes y progresivas, de la misión se pasa a la evangelización, después se va a tomar catequesis, con la pastoral; y creo que son los pasos que hay que ir dando. Muchas veces nosotros nos vamos directo a lo a lo últimos, y hay que empezar por lo primero.

Y por eso la Primera Lectura nos enseña de verdad, que no es siempre lo que nosotros prediquemos, no siempre lo que sus papás, de repente antes les han enseñado les va a quedar y van a poder vivirlo y hacer la parte de su vida.

El Señor, en la misión, no nos pide resultado, no quiere resultado. Él quiere que nosotros nunca nos cansemos de ser misioneros es lo que el señor quiere y mientras sigamos y seamos  constante yo creo que, poco a poco se van a ir viendo los frutos. Pero muchas veces nosotros somos tan impacientes, lanzamos la palabra ya queremos que los demás se conviertan, no. Hay que dar pasos, hay que poner buenos cimientos a la obra que el Señor mismo nos ha encomendado.

La segunda lectura, del Apocalipsis, esa figura clarísima no que nos muestra, de las ropas blanqueadas. El color blanco en la biblia significa victoria, la resurrección es una victoria sobre la muerte sobre el pecado, sobre el dolor, sobre todo aquello que no me hace sufrir y que muchas veces también nos divide.

Entonces, el Señor quiere, de una manera u otra a mostrar esa victoria y quiere que nosotros vivamos en esa victoria, que nos vivamos con un espíritu de derrotado, de frustrado, de fracasado. Ustedes, que son jóvenes, a ver levanten la mano los que han ido el anterior domingo a la misa a la catedral, siete de la mañana. Mons. Ricardo les ha transmitido una palabra directamente del Papa: Ustedes jóvenes, qué les ha dicho, son el ahora de Dios son el hoy de Dios. En mi parroquia, en santa cruz, él tiene una frase: Hoy, la solución es hoy, hoy la solución a nuestras dificultades es hoy. Jóvenes, ustedes son el hoy, como ha dicho el Papa, no son el mañanas, no son ni el ayer, son el hoy. Y todo depende de ustedes, depende qué cimiento van poniendo a su vida. En la juventud, en la adolescencia es donde se pone los cimientos para la vida, para el futuro, pero hoy hay que poner esos cimientos, ahora hay que poner esas buenas costumbres o valores humanos, cristianos en nuestra vida, que muchas veces lo han recibido de la familia y muchas veces en los colegios; y la tarea de nosotros siempre será ir en ese sentido, aprovechando, de verdad lo que las personas mayores van enseñando o nos han ido enseñando.

Aunque a nosotros de repente, a ustedes como jóvenes les cuesta mucho todavía entender. Como cuando, el momento cuando Jesús quería lavar los pies a Pedro, Pedro no quería dejarse lavar los pies. Qué le dijo Jesús: ahora no lo entiendes pero después lo entenderás. Muchas veces la vida de la adolescencia, de la juventud es así; no queremos entender lo que viene de Dios, solamente queremos que entender lo que nosotros queremos o lo que nosotros vemos que es bueno, entre comillas bueno.

El Evangelio de hoy, El Buen Pastor. Jóvenes, señoritas, caminar separados del Buen Pastor es como caminar a ciegas, como caminar sin rumbo. Jesús es el Buen Pastor y nos invita, de verdad, a que nos dejemos guiar por Él, nos invita que nosotros seamos su rebaño, rebaño lleno de amor, un rebaño lleno de alegría, un rebaño lleno de fe, un rebaño que realmente vive ese compromiso porque lo va practicando cada día.

Jóvenes, creo que el señor les ha regalado lo mejor, en esta etapa que están ustedes, su juventud, su adolescencia, es el estado más bello, más grande puedo decir, más bonito de la vida. Pero no lo malgastan, gástenlo bien, gasten haciendo cosas buenas, sirviendo en sus hogares, su familia, en su comunidad, en su colegio, en la universidad, donde se encuentren. Eso es lo que el Señor quiere por eso ustedes son el hoy, no el mañana ni el pasado mañana, peor todavía.

Jóvenes, esta Pascua Juvenil, de verdad, todas las escenas que han vivido les ayude a tomar conciencia de lo que son. Nuestra humanidad es limitada, frágil, pero no estamos solos, el Señor está con nosotros. Y esa es la gran alegría, de que el Señor vive y vive dentro de cada uno de nosotros y nosotros tenemos que vivir con ese espíritu del resucitado, con esa alegría que debe caracterizar  a cada joven, con esa alegría que tenemos que transmitir; lo que dice el Papa Francisco, siempre, en todos sus escritos, siempre ha mencionado la alegría. Ser cristianos alegres no cara de limón, compartan la buena noticia con alegría, no con tristeza, no por rabia, no con amargura y esa es la misión y esa es la tarea.

Por esos jóvenes, la vida para ustedes empieza y síganla llevando porque no es fácil, en todo su camino y todo ese recorrido encontraran dificultades. Yo ya voy a cumplir 57 años, tengo experiencia de la vida, sé que no es fácil, hay muchos obstáculos en el camino, en este seguimiento al Señor.

Pero muchas veces la tentación de nosotros qué es: encontramos un obstáculo, ya queremos echar a la espalda ese obstáculo e irnos con ese obstáculo, en cada lugar vamos a seguir encontrando obstáculos. Lo importante es superar, vencer ese obstáculo y seguir adelante no llevarlos, dejarlos ahí, que se quede.

Por eso, el Señor Jesús nos ha mostrado el amor más grande que ha hecho por sus amigos ha sido dar su vida dar su vida y nosotros como podemos dar la vida por nuestros amigos: gastarla cada día, no en cosas malas sino en cosas buenas. Y es eso lo que el Señor quiere.

Pidamos al Señor nos concede esta gracia para que día a día sigan ustedes con ese espíritu de jóvenes, con ese compromiso de fe de su bautismo y ese compromiso de buenos cristianos, lleven esta buena noticia y contagien también a todo aquel otro joven, que de repente no tiene o no han tenido la oportunidad de venir o de encontrarse o de asistir a una Iglesia, alguna parroquia o celebrar la liturgia. Pidamos también por ellos para que el Señor los siga bendiciendo a cada uno.

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