«Junto a la Virgen, pedimos al Señor que venga y nos conceda la Paz» Mons. Oscar

Este domingo 8 de diciembre, Segundo de Adviento y Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, nos unimos junto a Nuestra Madre a pedir a su hijo Jesucristo, que vuelva pronto y nos traiga la paz. Así lo expresa Mons. Oscar Aparicio en su homilía dominical.

La Celebración Eucarística en la Catedral Metropolitana tuvo un matiz especial pues se retomó la tradición de llevar, en procesión, la Imagen de la Inmaculada Concepción desde el Templo de San Francisco hasta la Catedral para compartir la Santa Misa.

Por ello Mons. Oscar destacó que con estos motivos se siente la presencia de Dios que camina con su pueblo en el transcurso de los tiempos, y el pueblo que siempre está unido a su Dios. El Señor a través del ángel nos habla, también ahora, así como lo hizo con María y nos dice “Alégrate, el Señor está contigo”.

Es en este sentido, y tras los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país, junto a la Virgen Nuestra Madre hacemos un clamor al Señor para su pronto retorno y nos conceda la verdadera paz, pues para Él, nada hay imposible y todo es para bien.

Video y texto completo de la Homilía

Me toca una difícil tarea hoy, en pocos minutos decir tantísimas cosas, tantos acontecimientos de salvación lo que de alguna manera concentra también nuestra celebración de hoy día.

Es el segundo domingo de Adviento, nuestro itinerario de fe, preparación hacia la Navidad. En Cochabamba hacemos un itinerario  también,  no sólo de preparar la Navidad sino también preparar esta gran celebración, el último domingo de diciembre para reconocer que somos una sola familia, como Jesús María y José en un itinerario.

Celebramos la festividad de la inmaculada Concepción y celebramos este inicio de hace 400 años que tuvo el pueblo de Cochabamba, el pueblo cristiano de Cochabamba, de ya celebrar en honor a la Virgen, a reconocer que ella es la madre del Salvador; hacerlo con una procesión y concentrar esta celebración en San Francisco pero también en comunión con la catedral, es difícil sintetizar todo esto repito en pocas palabras.

Sin embargo,  creo que hay algunas cuestiones que nos pueden ayudar grandemente, solo resaltando algún aspecto. Primer lugar, hoy parece ser una celebración que concentra tantos acontecimientos, tantos años de camino del pueblo de Dios, concentra la Iglesia Universal, concentra la festividad de la inmaculada Concepción, concentra nuestra fe y nuestro camino también, no sólo a la preparación de la fiesta sino a reconocer que Cristo que viene Él nos salva y eso acontecimiento producido lo que hoy hace el Evangelio: el ángel que anuncia a María el nacimiento del señor, del Salvador.

¿Qué quiero decir hermanos? que en esta celebración se está concentrando en gran parte nuestra comunión con la Iglesia Universal, se concentra nuestro camino como pueblo de Dios en Cochabamba, se concentra en la inmaculada Concepción, se concentra toda la obra salvífica. Si distancia de 400 años, podemos querer reiniciar aquello que es nuestro reconocimiento y nuestro rendirle homenaje a la Virgen María, creo que también entonces es una concentración de todo aquello.

El que esté la imagen aquí, la imagen de la Virgen María, imagen que hace 400 años y aquí en Cochabamba tenía esta importancia y está devoción de nuestro pueblo, qué como he dicho al principio, parecía que es como el empujar a la Iglesia Universal que se reconozca que la maternidad de la Virgen María ha sido en esta inmaculada, es decir, aquella que es Pura y Santa, que queda inmaculada antes, en y después de la concepción. Esto hace dos siglos y medio la Iglesia Universal la ha reconocido. Por eso hermanos creo que está bien que nosotros concentremos, en esta celebración, absolutamente todo esto, y que en la imagen de la Virgen María, nosotros escuchemos  aquel, gran anuncio que le hace a la virgen, pero nos hace a nosotros el Ángel Gabriel, “alégrate bendita tú, porque concebirás y darás a luz un hijo, al que pongas el nombre de Emanuel”.

Puede ser que nuestro estupor, nuestra sorpresa, también a nosotros nos llega como a la Virgen María ¿cómo es posible esto, yo no conozco varón? ¿Cómo puede ser posible una Concepción justamente si no hay las condiciones necesarias? Sin embargo, si está Dios interviniendo, que es el dueño de la vida y de la historia es posible, por tanto la disponibilidad de la Virgen María. El sí de la Virgen María, es algo visible patente y cumplido también en nosotros. Por eso hermanos, podemos en este segundo domingo de Adviento nosotros junto a la Virgen María gritar, exultar, convocar a Jesús diciéndole: ven a salvarnos.

Primero esta nuestra disponibilidad al estilo de la Virgen María, la inmaculada, pero también está este grito exultante de decirse, señor acompáñanos, que se haga en ti la palabra de Dios, que se haga posible la palabra de Dios, es decir que el Señor nazca en medio de nosotros. Vean cuánto entonces tiene sentido aquellos acontecimientos enormes de salvación, porque estamos hablando desde el inicio de la historia del género humano, que nos proyecta, también hacia la eternidad, Ven Señor Jesús que se haga en mí según tu Palabra y lo podemos decir junto a la inmaculada Concepción.

Por eso, que bella  coincidencia celebrar este domingo segundo de Adviento, en la inmaculada Concepción, más bella diría yo a nosotros en Cochabamba nos tiene que dar mucho gozo, porque si hemos querido hacer un pequeño itinerario y decir  que Jesucristo viene; y nosotros le pedimos, Señor concédenos la paz.

Vean que en todas estas palabras, se sintetiza también todas las situaciones que hemos podido nosotros vivir de angustia, de miedo, de confrontaciones, de violencia y que queremos pedir al Señor, a este Señor que viene y nace junto con María Virgen, la inmaculada que venga y nos conceda la paz,

Que esta semana Segunda de adviento, sea en este motivo, esta invocación, nuestra en Cochabamba, que al Señor que viene en la Virgen María, nosotros le digamos: Señor concédenos la paz.

Estamos en comunión  con todos nuestros padres, nuestros antepasados, aquellos que han tenido la intuición que aquí en Cochabamba iniciar una procesión en torno a la Virgen María.

Estamos en Comunión con la Iglesia Universal y el dogma pronunciado por la misma Iglesia, estamos en Comunión con nuestra Iglesia en Cochabamba, que se pone en camino y en itinerario.

Así que podríamos decir que viva la Virgen María, porque ella a nosotros nos sintetiza, nos concentra, que desde aquí se puede pronunciar estas palabras de esperanza para todos nosotros, sobre todo aquí en Cochabamba y Bolivia. Amén.

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