«Junto a María digamos sí, y preparemos la morada del Señor en nosotros» Mons. Oscar

IV Domingo de Adviento, vemos en la imagen de María el amor de Dios por la humanidad, pues mostró que el mundo es bueno, que el ser humano debe vivir en dignidad y que cada persona que es morada de Dios; así como sucedió en la Madre de nuestro salvador, expresó Monseñor Oscar en la homilía de este domingo, prontos a celebrar la Navidad.

Nuestro Pastor comenzó resaltando la belleza del evangelio “el anuncio del ángel Gabriel a María, el abrir de la vida en plenitud”. Mencionando las palabras del ángel Gabriel “Alégrate tú María, la llena de gracia” Monseñor nos recuerda el camino de Adviento que seguimos en este cuarto domingo:“Celebrábamos con gran énfasis, la alegría y el gozo. El gozo de la presencia de Dios y el sentido profundo que Él nos da, y el fundamento también de no solo nuestro sentido en la vida sino en qué está basada nuestra esperanza, nuestro gozo y de dónde viene nuestra alegría y lo podemos anunciar a los demás”.

También recordó los diversos personajes que nos acompañaron en las liturgias, entre ellos San Pedro, San Pablo, Juan Bautista; hoy se destaca la figura de Nuestra Madre, la figura de la Virgen María. Nuestro pastor, enfatiza el mensaje de “la maternidad, el anuncio de vida total en plenitud”, que se encuentra relacionado con la agradable coincidencia de las celebraciones de la Virgen de la Inmaculada Concepción y la Virgen de Guadalupe.

“La vida en plenitud que da un sentido enorme, por tanto y por eso, porque Dios ha nacido o porque Dios nacerá o porque la vida se manifiesta en plenitud estamos alegres, estamos contentos”. De ahí que, nos señala que “el ángel Gabriel en esta mañana es como el resumen de todos aquellos personajes. En Gabriel, el ángel, qué significa enviado, se resumen todos aquellos que han anunciado a Dios presente en este mundo”.

Nuestro pastor pone en evidencia que es el buen anuncio, la buena noticia, el resumen del Evangelio: “El Señor está contigo, no temas María porque Dios te ha favorecido, concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús”. Habiendo mencionado el mensaje de la liturgia Mons. Oscar resalta: “No tengas miedo, alégrate. Porque la plenitud de la vida está contigo el gran anuncio, el gran mensaje la gran buena noticia, es que la vida total y plena se te ha regalado”.

Asimismo, señaló “en este hijo se resume en plenitud de lo que Dios nos está regalando, la vida. Y le pondrás por nombre Jesús o sea Dios salva”, esta es la razón de nuestra alegría, nuestro gozo. Nos encontramos en vísperas de celebrar el nacimiento del Señor, lo cual significa que “estamos en vísperas de celebrar la vida en plenitud que se ha manifestado en nosotros”.

En el evangelio observamos el actuar de la Virgen María, en su humildad, en su sencillez. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”, Monseñor hace el llamado a tener la actitud de la Virgen, “el sí de María es el Sí nuestro. La predisposición de la disponibilidad de María de ser la morada en este mundo de Dios, es también la nuestra”.

Nuestro Arzobispo, nos ejemplifica la respuesta que debemos tener ante el Señor: “Sí Señor acepto, quiero que hagas tu obra de vida en plenitud en mí. Sí quieres tener una morada en este mundo Sí, heme aquí, estoy dispuesto”. Esa es la respuesta que hemos estado preparando los años pasados y durante este tiempo con el llamado que nos así a preparar nuestros corazones como pesebres vivientes de Nuestro Señor que va a llegar.

También, Mons. Oscar nos hace notar los actos que corrompen la preparación de nosotros mismos para la llegada de Nuestro Salvador, cuando se considera al ser humano solo para, por ejemplo, trata y tráfico, como un instrumento solamente político y ser vil a los intereses más el consumidor de la droga y otros porque da rédito económico nos dice “esto es algo que clama desde el cielo la sangre de los inocentes. Cuando consideramos que el ser humano solo podría, por ejemplo, ser “ser humano” cuando ya está desarrollado. Hermanos míos estamos realmente mal en nuestra sociedad”.

Frente a estas actitudes no debemos ser débiles y aceptarlas, es más, nuestro obispo recuerda que, “Sí Dios nace en este mundo y hace morada en este mundo, hace el énfasis que en este mundo lo considera bueno. Este mundo y esta naturaleza la considera como plenitud de vida y sí el ser humano va en contra de esta naturaleza ¿Qué está considerando?”.  

De ahí que, se hace presente la primera lectura “O cuidamos nuestra casa o realmente respetamos también nuestra propia casa, nuestro cuerpo, o sino de verdad hermanos estamos fuera de los planes que Dios nos está anunciado”, es aquí donde radican nuestros mayores problemas y nuestras mayores inconformidades.

Para concluir el Arzobispo asevero: “Es cierto que somos peregrinos en este mundo. Pero somos amados por Dios, respetuosos total y plenamente de la vida humana y de la vida de un planeta. Que el Señor pues nos conceda este espíritu de María nuestra Madre y con gozo vivamos estos días, para que el nacimiento del Señor sea una realidad en nosotros, en nuestras familias, en nuestras casas y en nuestro mundo”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: