La Arquidiócesis de Cochabamba está lista para Semana Santa

El arzobispo de la Arquidiócesis de Cochabamba, Mons. Oscar Aparicio, invita a la feligresía vivir con gozo y fe la celebración de la Semana Santa

Recordó que la vivencia de esta Semana Santa que inicia con el domingo de Ramos es una celebración del paso de la muerte a vida, que el Señor Resucitado nos colma de bendiciones a cada uno en nuestra vida.

Asimismo, las 12 vicarias de la arquidiócesis de Cochabamba se aprestan a vivir la semana Santa, el Vicario Pastoral de la arquidiócesis de Cochabamba Padre Milton Claure, exhorta a vivir esta semana Santa con entrega y fe.

Nuestra iglesia en Cochabamba vivirá la Semana Santa en camino Sinodal, un caminar juntos con fe, luego de la cuaresma nos corresponde vivir esta Semana Mayor, con una actitud de cambio y mejora con la vista puesta en la Pasión del Señor Jesús, expreso, Pbro., Juan Carlos Molina.

El vicario General del Arzobispado de Cochabamba Pbro. Luis Antonio Alcocer, dio a conocer el programa de las actividades litúrgicas de Semana Santa que ha preparado la catedral Metropolitana de San Sebastián.


CONOCE UN POCO MÁS:

1. La Semana Santa comienza con las primeras vísperas del Domingo de Ramos, un episodio de la vida de Jesús que profetiza su triunfo pascual y anuncia su Pasión.

2. En esta fecha honramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, que fue recibido por una multitud que lanzaba vítores y agitaba ramas de palma. En el Evangelio de San Mateo se narra que la gente alfombraba el camino por el que pasó Cristo.

3. Jesús entra en Jerusalén montando un burro para cumplir una antigua profecía. El Papa Benedicto XVI explicó que Cristo reclamó el derecho real de los reyes al usar en su entrada a Jerusalén un animal en el que nadie se había sentado (el burro), pues quería que la multitud entienda que las promesas del Antiguo Testamento estaban cumplidas en Él.

4. Al Domingo de Ramos también se le llama Domingo de Pasión, porque en la Misa se lee todo el relato de la Pasión de Cristo, que goza de una especial solemnidad en la liturgia.

5. Antes de la Misa se celebra una procesión y no es obligatorio usar palmas. Se puede usar otras plantas locales como olivo, sauce, abeto u otros árboles, que tras ser bendecidos son conservados en los hogares o trabajos de los fieles.

6. «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!» gritaba la multitud jubilosa al recibir a Jesús. «Hosanna» era una alabanza alegre a Dios en el momento de la entrada procesional que expresaba la esperanza de que el Mesías había llegado y a la vez, una oración que indicaba que el reinado davídico, y por lo tanto el reinado de Dios sobre Israel, sería restablecido.

  • MISA CRISMAL

La misa crismal, presidida por el obispo y concelebrada con los sacerdotes de la diócesis, es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de misa crismal); y bendice además los restantes óleos o aceites (para los enfermos y los que se van a bautizar).

La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción. El crisma es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes, entre otras funciones.

La consagración del crisma y la bendición de los otros dos aceites ha de ser considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo.

Ordinariamente esta misa se celebra en la catedral de cada diócesis el Jueves Santo; pero, por razones de conveniencia pastoral, se puede adelantar a uno de los días de la Semana Santa.

Haberla fijado el Jueves Santo no se debe al hecho de que ese sea el día de la institución de la eucaristía, sino, sobre todo, a una razón práctica: poder disponer de los santos óleos, sobre todo del óleo de los catecúmenos y del Santo Crisma, para la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana durante la Vigilia Pascual.  Así pues, el Santo Crisma, es decir, el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, se nos da junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los sacerdotes y obispos.

  • EL TRIDUO PASCUAL

La palabra triduo en la práctica devocional católica sugiere la idea de preparación. A veces nos preparamos para la fiesta de un santo con tres días de oración en su honor, o bien pedimos una gracia especial mediante un triduo de plegarias de intercesión.

El triduo comienza el Jueves Santo con la misa vespertina de la cena del Señor, alcanza su cima el Viernes con la celebración de la Pasión de Cristo y cierra con las vísperas del domingo de pascua (Vigilia Pascual en Sábado).

Esos tres días, que comienzan con la misa vespertina del jueves santo y concluyen con la oración de vísperas del domingo de pascua, forman una unidad, y como tal deben ser considerados. Por consiguiente, la pascua cristiana consiste esencialmente en una celebración de tres días, que comprende las partes sombrías y las facetas brillantes del misterio salvífico de Cristo. Las diferentes fases del misterio pascual se extienden a lo largo de los tres días como en un tríptico: cada uno de los tres cuadros ilustra una parte de la escena; juntos forman un todo. Cada cuadro es en sí completo, pero debe ser visto en relación con los otros dos.

  • DOMINGO DE PASCUA

MISA DEL DÍA DE PASCUA:

1. «La Misa del día de Pascua se debe celebrar con la máxima solemnidad. En lugar del acto penitencial, es muy conveniente hacer la aspersión con el agua bendecida durante la celebración de la Vigilia…Con la misma agua bendecida conviene llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia».

2. El Cirio Pascual, que tiene su lugar propio junto al ambón o junto al altar, enciéndase al menos en todas las celebraciones litúrgicas de una cierta solemnidad en este tiempo, tanto en las Misas, como en Laudes y Vísperas, hasta el domingo de Pentecostés. Después ha de trasladarse al baptisterio y mantenerlo con todo honor, para encender en él el cirio de los nuevos bautizados. En las exequias, el Cirio Pascual se ha de colocar junto al féretro, para indicar que la muerte del cristiano es su propia Pascua. El Cirio Pascual, fuera del tiempo pascual, no ha de encenderse ni permanecer en el presbiterio.

//ACIPRENSA

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