«La comunidad parroquial es la Sal y Luz del Mundo, piedras vivas» Mons. Oscar Aparicio

Este domingo el Señor nos da un desafío de verdadero discípulo suyo, ser sal y luz del mundo. Mons. Oscar Aparicio, presidió la Eucaristía dominical en el Templo Parroquial de Punata, con motivo de la posesión de su nuevo párroco, allí también remarcó esa invitación Jesús.

Señaló que la Palabra de Dios expresa la misión de una comunidad parroquial, recordando que ya desde la navidad se anuncia la gran luz que es Jesucristo el Señor. Él es quien ilumina la vida y le da sentido, haciendo presente el Reino de Dios entre la humanidad.

En el Evangelio de este domingo, el Señor transmite a sus discípulos, a la comunidad, a la Iglesia su esencia, ser sal y luz del mundo. Haciendo concreta y extensiva la misión del Señor a cada uno de nosotros, señaló el Arzobispo. Señaló además que toda parroquia tiene algo principal que es la comunidad y que está llamada a iluminar y dar sabor a la vida de los demás.

La comunidad, dijo, son las piedras vivas de la parroquia, la que permanece y tiene un rostro. Señaló que aunque un sacerdote esté muchos años como vicario o como párroco es un servidor de la comunidad. Por ello los que constituyen la comunidad son las personas y simplemente los sacerdotes son servidores temporales.

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