LA IGLESIA DENUNCIA QUE “MÉXICO ESTÁ SALPICANDO DE SANGRE” DE MUERTOS Y DESAPARECIDOS

La Iglesia Católica denunció que “nuestro México está salpicando sangre de tantos muertos y desaparecidos”, recordando a las miles de víctimas del crimen organizado en el país, especialmente los dos sacerdotes jesuitas recientemente asesinados.

En un video mensaje publicado este 23 de junio, Mons. Ramón Castro Castro, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), recordó el mensaje de dolor del Papa Francisco tras conocer la muerte de los dos sacerdotes jesuitas en la Sierra Tarahumara en Chihuahua, al norte de México.

“Los obispos, como pastores, queremos expresar de igual modo toda nuestra cercanía y el profundo dolor que cargamos en nuestro corazón. Ahora, como nunca, el dolor de la cruz se vuelve más intenso por tanta sangre inocente derramada a lo largo y a lo ancho del país”, dijo Mons. Castro Castro. 

Los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar fueron asesinados el 20 de junio dentro de la iglesia católica de la comunidad de Cerocahui, cuando intentaban proteger a un hombre herido dentro del templo.

El asesino ya habría sido identificado por las autoridades, que han ofrecido una recompensa de hasta 5 millones de pesos (alrededor de 250 mil dólares) por información que lleve a su captura.

El crimen, que se enmarca en una creciente ola de violencia que vive México, ha sacudido al país.

En apenas 3 años y medio de la administración de López Obrador ya suman más de 121 mil homicidios registrados en el país, por lo que podría superar los más de 156 mil crímenes cometidos durante los seis años del gobierno de su predecesor, Enrique Peña Nieto.

Desde el 1 de enero hasta el 21 de junio de este año, de acuerdo a cifras oficiales, se han registrado 12.481 homicidios en México.

El Secretario General de la CEM lamentó que en México “los índices de violencia y sus estructuras de muerte se han desbordado e instalado en nuestras comunidades, desfigurando a la persona humana y destruyendo la cultura de paz, una cultura de paz que nos hace hermanos”.

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