Sáb. Jul 20th, 2024

Mons. Aparicio: «Estamos llamados a ser hijos de la luz» seamos quienes buscan y quieren vivir la verdad

Durante la homilía dominical de este 30 de junio, desde la Catedral Metropolitana de San Sebastián, el arzobispo de la Arquidiócesis de Cochabamba, S.E.R. Mons. Oscar Aparicio, conmemoró la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, pidiendo también por todas las intenciones del Santo Padre, recordó que junto y a través de ellos la Iglesia sigue evangelizando.

“tomemos atención en aquello que hemos celebrado la festividad ayer, la fiesta de San Pedro y San Pablo donde la figura del Papa Francisco es fundamental, por tanto, creo que sabemos y debemos profesar nuestra fe, saber que, junto a Pedro y Pablo, junto al Papa Francisco, la iglesia sigue evangelizando, por tanto, pedimos por todas las intenciones del Papa, así como nosotros pertenecemos a la iglesia universal, la Iglesia católica” expresó.

En la ocasión recordó y saludó los 50 años de Ordenación Sacerdotal de Padre Basilio Bonaldi, que este 29 de junio cumplió 50 años de misión evangelizadora a través del servicio vocacional del Sacerdocio.

Oramos por Padre Basilio Bonaldi, quien también fue su formador, destacó su vida y misión, y mencionó que Padre Bolandi en sus 50 años de vida sacerdotal pasó haciendo el bien como Jesús y aun lo hace, “es hombre bueno, un hombre de Dios, un hombre feliz de ser hijo de Dios, un sacerdote feliz”.

En la reflexión eucarística Mons. Aparicio, nos recuerda que todos «Estamos llamados a ser hijos de la luz» que seamos quienes buscan y quieren vivir la verdad.

Recordó que todos fuimos creados para dar testimonio de reconocernos como hermanos sin diferencias que hagan daño, pidió que ello no se confunda con ideologías, ni muchos menos con un pensamiento socialista, es más al contrario dijo, ser hermanos es vivir en comunidad e igualdad, ello es fruto del Espíritu Santo, afirmó.

Tan bella curación

La meditación del Santo Evangelio de hoy nos deja claro que Jesús pasó haciendo el bien, concediendo su amor, su sanidad y perdón a todos cuanto accedieron e intercedieron ante Él.

Llamó a la feligresía a ser como ese padre de familia que clama por la vida de su hija, o como aquella mujer que vivía enferma y con tan sólo tocar a Cristo fue curada. Todo ello por voluntad del Señor, pues que sea el Señor nos conceda a nosotros acudir a Él, concluyó.