Mons. Juan Gómez invita a seguir el ejemplo de la Virgen, llevando ayuda, gozo y esperanza a quien necesita, sin distinciones.

Mons. Juan Gómez presidió la Eucaristía Central en honor a la Virgen de Urcupiña, en el Calvario este 16 de agosto. El Obispo Auxiliar de Cochabamba mencionó que es necesario tener a Dios en la realidad actual. Con ello destacó que, siguiendo el ejemplo de nuestra Madre, ser portadores del gozo del Señor e ir en ayuda de quien necesita, reconociendo a los demás como hermanos.

Coincidiendo también con lo dicho por el Arzobispo, en la Misa de Fiesta el pasado 15 de agosto, hizo un llamado a buscar la integración, sabiendo que es la unidad la que permite el desarrollo y el bienestar: “Unidos y muy unidos, pero no oprimidos. Un cristiano tiene que ser libre. Y Jesús nos quiere siempre libres desde nuestra realidad”, dijo Mons. Gómez.

Texto completo de la Homilía

Hemos escuchado la primera lectura del libro del Apocalipsis, donde nos invita a reconocer en esos símbolos, en esa imagen que nos presenta, de esta mujer vestida de blanco que quiere dar a luz. Pero hay alguien que quiera atacar a su hijo. Muchas veces para nosotros siempre será difícil, difícil reconocer, las bondades de Dios en nuestra vida, porque hay muchas situaciones adversas en nuestro camino, en nuestra realidad, en nuestra situación personal, familiar, en la comunidad. Pero es importante mirar siempre adelante, seguir con esperanza, seguir con fortaleza, no perder esa esperanza, esas ganas de seguir siempre buscando a Dios.

San Pablo nos invita a reconocer en Cristo, resucitado de entre los muertos, el primero de todos. Porque antes de Cristo, pues, vino a la muerte. Pero con Cristo, dice San Pablo, vencemos la muerte, vencemos toda dificultad, pero con Cristo y en Cristo. Muchas veces para nosotros es fácil mencionar el nombre de Cristo, pero muchas veces es difícil vivir lo que Cristo nos exige a cada uno de nosotros. Y recordemos claramente el pasaje del Evangelio cuando Jesús está en las bodas de Caná y su Madre dice a los discípulos Hagan lo que Él les diga.

Tanto nos cuesta a nosotros hacer lo que Jesús nos dice. Y en esta fiesta todavía de la Asunción de la Virgen María y acá en Cochabamba, desde Quillacollo, la fiesta de la Virgen de Urcupiña

Para nosotros, pues, es importante siempre esa mirada hacia adelante, esa mirada con esperanza, esa mirada que nos ayude a superar aquellas adversidades de la vida, aquellos obstáculos que muchas veces vamos encontrando en nuestro camino.

El Evangelio nos narra el episodio de gozo, de alegría cotidiana entre estas dos Mujer, Isabel y la Virgen María. Dos mujeres llenas de Dios, dos mujeres que se alegran de este gozo de la presencia de Dios en su vida. Isabel alaba a María: “Bendita tú entre las mujeres. Dichosa tú, que has creído que se cumplirá lo que el Señor te ha dicho.” María mucho más todavía, como si estuviera rebasando de alegría, de gozo en la presencia del Señor, que comparte ese gozo, esa alegría, con la familia, con Isabel, con Zacarías.

Muchas veces nosotros vivimos esta vida llenos de alegrías pequeñitas, alegrías muy superficiales, alegrías muy pasajeras. Pero nos cuesta tener esa alegría que viene de Dios, ese gozo que viene de Dios. Ese gozo que tiene que llenarnos y nos llena muchas veces de alegría, en la que tenemos que compartir con aquellos hermanos y hermanas que de verdad lo necesitan muchas veces. En este tiempo de pandemia, muchas familias, mucha gente han buscado, han buscado una palabra de gozo, una palabra de esperanza, una palabra de aliento y muchas veces les ha sido difícil encontrarla. Pero gracias a las redes sociales, los medios de comunicación, pues siempre hemos tratado de llegar

Que la Virgen María de Urcupiña nos ayude a concretizar esa integración, donde todos seamos aceptados, donde todos nos respetemos, donde todos busquemos el bien para todo. Desde nuestra fe, que nosotros seamos siempre instrumentos de bien para todos y en toda circunstancia.

Que la Virgen María, en su advocación la Virgen Urcupiña, Patrona de la Integración, nos ayude a vivir esa integración. Unidos y muy unidos, pero no oprimidos. Un cristiano tiene que ser libre. Y Jesús nos quiere siempre libres desde nuestra realidad. Pidamos que de verdad el Señor nos conceda esta gracia para que esta integración se haga realidad desde nuestras diferentes condiciones. Que se haga realidad esa unidad y esa unión, pero que siempre busquemos cada día esa libertad que el Señor nos ha dejado. Que así sea.

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