Mons. Oscar pide tomar actitudes de reencuentro, consuelo y paz con los hermanos y la creación

El Arzobispo de Cochabamba, en su homilía de este domingo 18 de julio, llamó a imitar las actitudes del Buen Pastor, del mismo Jesucristo, que trae paz y consuelo; siendo que por la ausencia de Dios se han hecho latentes actitudes de división, violencia. Incluso se ha atacado a la naturaleza que está mostrando los graves daños que se le ha causado.

En este sentido Monseñor destaca que la actitud de Jesús, que se compadece de las personas y los atiende, los consuela, se queda con ellos, es la actitud que la sociedad necesita, para que todos puedan sentir la paz, conforte, frente a las difíciles situaciones. Señala que es necesario poder descansar en el corazón del Señor y el habite entre las personas, para que prime la concordia entre hermanos y también con la misma creación que Dios ha entregado al ser humano.

“La paz en el corazón y la paz en nuestras vidas, está íntimamente relacionada a la presencia serena del Señor en nuestra vida y ojalá en nuestra sociedad”.

Texto de la Homilía Completa

La Palabra de Dios so inicia con este trozo del libro de Jeremías, el profeta, que presenta ya de alguna manera a Dios mismo como Buen Pastor, en contraposición de aquellos malos pastores. En realidad, como siempre hemos marcado, la tarea de los profetas no siempre es fácil. La de Jeremías, en este caso, es mostrar el pecado del pueblo de Israel, de sus autoridades, de sus líderes, y que a causa de justamente su pecado y haber apartados de la Alianza viene el exilio. Será una nación deportada, una nación abatida, una nación de alguna manera disgregada.

Y es por eso que el reproche a estas autoridades, a estos líderes, el reproche a aquellos que tienen una responsabilidad del pueblo de Dios, de la nación, hace que después llegue justamente a esta disgregación o a este exilio. No siempre se quiere escuchar esta noticia. Sin embargo, el profeta debe hacer caer en cuenta.

Pero, por otro lado, como decía, se trata también de presentar al verdadero y auténtico Dios es el que cuida el rebaño, es el que apacienta al rebaño, es el que se preocupa del rebaño, aunque también dirá Dios mismo: Yo me ocuparé ahora de ustedes, pueblo infiel. Se ocupará de otra manera. Pero la figura del Buen Pastor está siempre presente. Por eso el Evangelio tiene muchísima relación, cuando al final del Evangelio, Marco, justamente anuncia y dice que estaba Jesús como Buen Pastor, porque ha visto la aflicción de su pueblo.

Veamos entonces un ratito todavía lo que es el Evangelio como propuesta central también para nosotros hoy.

Inicia de una manera excepcional, que además está de alguna manera anunciando lo que ya hemos escuchado antes. Al regresar de su misión, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho. Jesús ha enviado a sus discípulos a anunciar la Buena Nueva y al decir que el Reino de Dios está cerca; por tanto, conviértanse. Más tarde serán ellos mismos que después dirán El Reino de Dios está presente en la persona de Jesús. Ha llegado, ha acontecido. El profeta, el apóstol, Apóstol es enviado, el discípulo misionero, después de su misión, después de todos los ajetreos, estando cansado, quiere reposar y es hermosa la actitud de los discípulos porque dice se reunieron con Jesús para contarle lo que había sucedido.
Yo espero, hermanos, que todos tengamos este deseo. Pese a los ajetreos del mundo, pese a tantas, tantas problemáticas, pese a tantas angustias, a lo mejor corazones alborotados en situaciones de crisis, de tanto que podamos vivir en realidad, deseemos ardientemente, ardientemente estar con el Señor, estar con el maestro, estar con el Buen Pastor, dejarse amar por Él, dejarse enseñar por Él, dejar que su misericordia nos alcance.

Por eso son hermosas las palabras del mismo Señor Jesús cuando descubre que sus discípulos están en esta actitud, dice: Vengan ustedes solos a un lugar desierto para descansar un poco. Nosotros tenemos a veces muchos conceptos extraños del descanso o de la paz. A veces pensamos que, por ejemplo, el descanso solo sea ocio, y no es así. O a veces pensamos que la paz es sólo ausencia de guerra y conflicto.

El descansar en el Señor es poder reposar en Él, en su intimidad. Por eso cuando hablamos de escuchar su Palabra, cuando hablamos de oración, para escucharlo a Él, cuando pensamos en momentos oportunos de retiro y de soledad e intimidad con Él. Es el que realmente nos da paz. La paz en el corazón viene del Señor, la intimidad con Él.

La paz en el corazón y la paz en nuestras vidas está íntimamente relacionada a la presencia serena del Señor en nuestra vida y ojalá en nuestra sociedad. La paz del Señor y su presencia es aquella que nos capacita para enfrentar las adversidades., es aquella paz que nos hace conocernos a nosotros mismos y nos ayuda a reconciliarnos con nosotros mismos, con nuestros propios demonios, diríamos así, con nuestras propias inquietudes, con nuestras propias miserias. Nos invita a reconciliarnos con los demás en buenas relaciones con nuestros hermanos, reconociendo que son también nuestros hermanos y son un don para nuestra vida. Nos ayuda a reconciliarnos con la familia, con la sociedad.

¿Por qué tanta violencia en este mundo? Porque no hay intimidad con el Señor y no reconocemos al otro como hermano. ¿Por qué tanto correr detrás del poder, o del prestigio o de ideologías? Porque creyendo que de aquí va a venir la vida o de los bienes. Porque en el fondo no hemos descubierto aquello esencial que es para el ser humano: esta presencia de Cristo que nos serena, que nos da paz.

Por eso el apóstol tiene muchísima razón cuando dice. Por medio de Cristo, todos, sin distinción, tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu. Dirá también que Cristo es nuestra paz. Él vino a proclamar la buena noticia de la paz, para que ustedes, que estaban lejanos, también vivan en paz para estar cerca del Señor. Les pediría, hermanos, que nosotros entremos en esta actitud de búsqueda de momentos oportunos, necesarios con el Señor. De ahí viene la paz. E inclusive yo diría que viene la reconciliación con la creación.

Hoy se hace tanta teoría de lo que puede ser el cuidado de la casa común, que es importante. Pero digo teoría porque a veces no llegamos a estar reconciliados con la misma creación, porque hemos atacado la creación y no estamos reconciliados con esta creación que es de verdad al cuidado de nosotros. Hemos tocado gravemente por eso, tanta variación. Lo que acontece hoy en Europa es impresionante, en Alemania, cosas que no se han visto nunca o están bien en nuestro propio medio, saber que de alguna manera la naturaleza de alguna manera se va contra también la sociedad y el ser humano, porque no hemos sabido estar reconciliados con la creación. Que el Señor nos conceda esta paz. Que el Señor nos ayude a estar en esta tensión hacia lo que es estar con Él, habitar con él, imbuirnos de su espíritu.

El Evangelio sigue y dice: Era tanta la gente que iba y venía que necesitaban los discípulos un momento de paz desde esposo, desde pozo de intimidad con el Maestro. Y por eso suben a una barca y quieren ir a un lugar desierto para estar solo entre ellos. Sin embargo, al desembarcar se dan cuenta que aquella gente que los había visto partir antes les dan un encuentro, casi como que les han fregado el momento, digamos, de paz, de tranquilidad, de intimidad.

Vean que Jesús cambia el plan. Jesús quería estar en intimidad con sus discípulos, sin embargo, viendo la gran muchedumbre, se compadeció de ella. “Porque eran como ovejas sin pastor y estuvo enseñándoles largo rato”. Hermanos míos, hay una gran enseñanza en esto. Los discípulos que querían estar en intimidad con el Señor. Llegan también estar con la muchedumbre para transmitir esta paz. Y como Buen Pastor, enseñarles largo rato.

Queridos hermanos, aquí viene también la actitud del misionero de la Iglesia. La actitud nuestra en concreto, qué imagen de Jesús, o aprendiendo de Jesús, seamos también auténticamente misericordiosos. No hay nada mejor que decir del apóstol, del discípulo, del profeta, del misionero. No hay nada mejor que decir: Me ha regalado a Jesucristo nuestro Señor. No hay nada mejor que del sacerdote, la religiosa, del catequista que haya podido entregar a Jesucristo. No hay nada mejor que un enfermo puedas recibir de la imagen de la solidaridad, también de la Iglesia o de nosotros, a Jesús nuestro Señor, su consuelo y su paz. Amén.

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