Monseñor Aparicio llama a “Vivir en Cristiano” cuidando la propia salud y de los demás, con medidas de bioseguridad y vacunación

El Arzobispo de Cochabamba, Monseñor Oscar Aparicio, en la Fiesta del Bautismo del Señor, hizo un llamado a que como bautizados, hijos e hijas de Dios, miembros de una sola familia, se busque vivir acorde al ser cristiano; más aún en este tiempo fuerte de la pandemia, con la protección de la vida, en el cuidado de la salud tanto personal como de los otros, cumpliendo las normas bioseguridad y la vacunación.

Monseñor Oscar señaló que al Igual que Jesús, al ser bautizados, también se asume la misma misión. “Vivir en cristiano es vivir en responsabilidad, cuidando nuestra vida, respetando nuestro ser, pero también cuidando a los demás”, dijo el Arzobispo, remarcando además que como hermanos y hermanas entre sí, expandir ese amor recibido de Dios Padre.

Homilía de Mons. Oscar Aparicio

Aquel que ha tomado la condición humana, aquel que, siendo Dios, se ha hecho hombre. Aquel que, siendo invisible, se ha hecho visible y se ha manifestado. Aquel Jesús de Nazaret, aquel nacido de María, es el Cristo, el Mesías, el Señor Jesucristo. Por eso hay esta hermosa forma de llamar a Jesús la tradición de la Iglesia es Jesús, el Cristo, el Mesías, el Señor, Jesucristo, nuestro Señor. Aquel que ha nacido de mujer, aquel Niño Jesús, el Dios con nosotros, el Emmanuel, aquel que se ha encarnado, está en medio de nosotros y ha sido también llamado para anunciar una salvación, para hacer presente a Dios mismo en este mundo.

El mismo profeta Isaías habla justamente de aquello que decía anteriormente, donde la gran proclamación de Jesús, el nacido de María, es el Cristo, el Mesías, el Señor. Este niño nacido y enviado hoy a una misión, es el que ha recibido también esta misión y sobre todo aquel encargo, el que aparece justamente también hoy cuando dice: Tú eres mi hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección. Aquel que ha asumido la condición humana, nos invita también a nosotros a poder asumir esta misma misión de Él. En el bautizo del Señor está prefigurado también nuestro propio bautismo. Por tanto, estamos llamados hoy, en esta festividad, a través de la Palabra y a través de la figura de Jesucristo, a vivir en cristiano. Hemos sido bautizados, hemos recibido el bautismo. Por tanto, hemos recibido el perdón de los pecados.

Hemos recibido el amor y la gracia de Dios, nos ha hecho hijos e hijas suyos. Al igual que a Jesús, diríamos que en nuestro bautizo se ha podido también escuchar aquella gran palabra: Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto, en quien tengo puesta toda mi complacencia.

Vivir en cristiano significa, por tanto, hermanos míos, hermanas, vivir como realmente hijos e hijas de un mismo padre, pero también vivir como hermanos. Por tanto, se nos llama a la solidaridad, a reconocer en el otro. Por eso este tiempo así, tan difícil de pandemia, que va recrudeciendo también todos estos tiempos de infección, de contaminación, de cuidarnos, es fundamental, no solo de atención a aquellos hermanos, sino también la atención a uno mismo.

Hay un pueblo que dice en sus principios: Tú debes cuidar la casa, tu casa, refiriéndose a tu propio cuerpo, a tu propio ser, a tu propia vida. Nadie cuidara tu casa, sino tú mismo. Nadie lo hará por ti. Pero vean que, cuidando también nuestra propia vida, respetando nuestro cuerpo, respetando y cuidando nuestra casa, cuidamos también la de los demás. Por eso todos los llamados hoy a la necesidad imperiosa de cuidar nuestra salud, de atender a lo que son estas medidas de bioseguridad para cuidar nuestra salud, nuestra integridad, son fundamentales. Yo entiendo que puede haber muchas personas que dicen vacunarse no es importante y en cambio se nos está demostrando que sí. Acudir a la vacunación es fundamental.

Cómo la utilización de estas medidas de bioseguridad del barbijo, el alcohol, el alcohol, en el del distanciamiento social, el constante lavado de manos. Perdonen que yo tenga que hacer en la homilía estas cosas, pero es fundamental también aquellos que nos escuchan a través de los medios.

Vivir en cristiano es vivir en responsabilidad, cuidando nuestra vida, respetando nuestro ser, pero también cuidando a los demás. Esta frase que parece trillada: cuidándonos nosotros cuidamos a los demás, es fundamental. Vivir en cristiano significa que vivimos en esta familia. Somos incorporados en esta familia de bautizados, la asamblea de Dios. Hijo de Dios, hija de Dios, es vivir también en medio de esta Iglesia que escucha la Palabra. Por eso son bellas las palabras de Isaías cuando dice a Jerusalén que está retornando a la casa.

Les invito, pues, entonces, hermanos y hermanas, a que asumamos también nuestro propio bautismo y sea Jesús. A Jesús se le dice Jesucristo, el Mesías, el Señor. Y se dice Hijo de Dios. A nosotros que tenemos nombre y apellido, también se nos ha dado esta dignidad. Les invito entonces a acoger esta palabra y esta misión que el mismo Señor les ha dado, clausurando hoy día la Navidad el tiempo de la Navidad. Porque sabemos que con el bautizo del Señor en esta festividad se clausura también la Navidad y empezaremos otro año litúrgico o lo que sea, a partir de mañana, el tiempo ordinario. Amén.

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