Monseñor Iván llama a no ser indiferentes ni mediocres ante la realidad que se vive en el país

Monseñor Iván Vargas Obispo Auxiliar de Cochabamba en su homilía dominical, en la Eucaristía de 11 de la mañana, con motivo de la clausura del Encuentro de Pastoral Juvenil zona Valles, pidió, particularmente a los jóvenes, a no permanecer indiferentes ante la realdad de una patria que está en peligro.

Remarcó que al igual que Jesús, fijar la mirada más allá, reconociendo que la división, el odio y la cultura de la muerte quiere primar. Señaló que se quiere sacar a Dios del país: “Dios molesta, Dios no nos deja lograr o alcanzar nuestros intereses personales. Por eso es intolerable la presencia de Dios, hay que arrancarlo”. Mons. Iván, exhortó a dejar de lado actitudes de mediocridad: “Sólo así vamos a lograr que nuestra patria boliviana sea otra y no sumergida en la mediocridad, no sumergida en el poder de unos cuantos”.

Video cortesía OMP Cochabamba

Texto completo de la homilía

Qué nos dice hoy la Palabra de Dios que hemos compartido. Quisiera compartir dos ideas que encuentro en este texto del Evangelio de San Marcos. La mirada de Jesús. Vemos en este texto que Jesús mira, contempla, es observativo y a raíz de esta mirada vemos dos realidades que Él contempla. Tienen una mirada contextualizada del lugar, del espacio y del tiempo. La primera mirada que pone Jesús, o hace Jesús, es con respecto a la hipocresía de los escribas. Y les dice a sus discípulos Cuídense, cuídense de ellos, cuídense de esta gente que tiene la capacidad de hacer leyes, de hacer normas, pero no tiene el coraje de cumplirlas. Hace normas, hacen leyes, pero no cumplen. Es decir, el trabajo que ellos realizan es pura hipocresía, pura hipocresía. Les gusta el poder, les gusta a los primeros puestos, les gusta ser saludados, les gusta tener honores, privilegios.

Cuídense de ellos, les dice Jesús, porque ellos son como la levadura. Si te haces parte de ellos, al igual que ellos también actuarás y así irá creciendo, dice, la hipocresía. En ustedes no debe ser así. En ustedes debe prevalecer la sencillez, la humildad. No buscar los primeros puestos, sino los últimos puestos, porque quienes se hacen últimos son los primeros ante los ojos de Dios. Entonces, esta mirada de Jesús con respecto a esta realidad que Él contempla, la realidad o las acciones hipócritas de parte de los fariseos y de los escribas.

Y la segunda mirada de Jesús es esta mirada misericordiosa. La mirada misericordiosa de Jesús dice: Estaba sentado, sentado en primera fila. Y qué contempla sentado ahí en primera fila, ¿qué mira? La confianza plena de esta viuda. Evidentemente repetimos el Evangelio y podemos decir que esta mujer daba lo que lo único que tenía. Esta mujer pone dos monedas de cobre que lo único que tenía para sobrevivir, lo único que tenía para sobrevivir, lo deja ahí. Pero no es tanto la acción de depositar su dinero lo que hace prevalecer Jesús, sino la confianza plena que pone en Dios. Pongo mis monedas, pero confío que Dios no me va a matar de hambre. Que Dios no me va a dejar con hambre.

Entonces, en esta mirada de parte de Jesús vemos esa confianza de esta mujer, una confianza plena en Dios que no se siente abandonada por Él. Da todo lo que tenía, lo entrega todo lo que tenía. Pero confía que Dios no la va a abandonar.

Entonces, dos miradas de parte de Jesús, queridos jóvenes, la primera mirada creo que va relacionada también con ustedes, queridos jóvenes. Qué quiere decir, que no podemos ser indiferentes a la realidad en la que estamos viviendo No podemos ser indiferentes a toda la coyuntura social, toda la coyuntura política, toda la coyuntura económica que estamos viviendo hoy en día No podemos escapar de esta realidad. No podemos refugiarnos o huir de esta realidad. No, sino que más bien esta realidad nos tiene que interpelar, estas realidades en las que vivimos cada uno de nosotros, y también la realidad nacional en la que estamos viviendo, nos tiene que interpelar.

Qué nos dice esta lectura con la realidad a la que estamos viviendo. Quiero decirles, queridos hermanos, de una forma sencilla, pero también de una forma muy profética, decirles que la patria hoy se está muriendo. La patria está en peligro, nuestra patria boliviana está en peligro. Esta es la realidad y no podemos escapar de esta realidad, como Jesús no escapó de la realidad. La patria está en peligro. Y este es un sentimiento que nos impulsa, un sentimiento que nos debe impulsar, en primer lugar, a pedir ayuda a Dios, pedir ayuda a Dios.

Hemos vivido circunstancias muy dolorosas y está en la mente de cada uno de nosotros, circunstancias que han provocado dolor, circunstancias que han provocado sufrimiento en mucha gente. Y esto, evidentemente, nadie puede cerrar los ojos ante esta realidad que hemos vivido. Evidentemente, encontrar soluciones para esta problemática nacional, soluciones humanas no hay. A toda esta problemática que estamos viviendo, soluciones humanas no hay, por qué, Porque estamos enceguecidos en el orgullo, enceguecidos en la soberbia, enceguecidos en la prepotencia. Y esta ceguera nos lleva a enfrentarnos entre nosotros. Esta ceguera nos lleva a confrontarnos entre hermanos. Esto es lo que está pasando y por eso lo digo categóricamente: Nuestra patria está en peligro.

Sin embargo, queridos hermanos, les insto, les insisto a todos ustedes aquí presentes, como también a todos aquellos hermanos que nos van siguiendo a través de las redes y a través de Radio María, les pido acudir a Dios, pedir el auxilio de Dios para que en nuestra patria boliviana haya fraternidad, concordia, diálogo y armonía. Y a ustedes, queridas hermanas del Cenáculo de la Virgen, les imploro, les pido, rueguen a la Madre de Dios, ruega a la Madre del Salvador para que nuestra Madre interceda por nosotros y se deponga todas estas actitudes o estas acciones que solamente van a provocar dolor y sufrimiento en muchos bolivianos. Pidamos el auxilio del Omnipotente. Dios mío, ayúdanos, Dios mío, socorrernos. Como también pedir la intercesión de los santos Arcángeles por nuestra patria boliviana, hoy más que nunca, les pido, les insto a que podamos acudir a Dios y decir: Dios nuestro, ven en nuestro auxilio.

Sin embargo, toda esta realidad en la que estamos viviendo no solo es una realidad política, que lleva sufrimiento, también tiene una realidad moral. El aborto que está siendo proclamado, que está siendo gritado en las plazas, pintarrajeando iglesias, insultando a la Iglesia. También vivimos esta realidad moral que es donde debe prevalecer, debe ser la muerte y no la vida. Y esto también tiene que golpearnos para tomar conciencia de cuán importante debe ser ahora más que nunca nuestra oración, pero también ponernos a pensar, ponernos a reflexionar, que nos quieren quitar a Dios. Una patria sin Dios es una patria en constante peligro, expuesta al peligro, porque Dios estorba. Dios molesta, Dios no nos deja lograr o alcanzar nuestros intereses personales. Por eso es intolerable la presencia de Dios. Hay que arrancarlo.

Esa es la realidad que nos quieren imponer. Un país sin Dios, una patria sin Dios, es una patria destinada a la muerte, destinada al peligro. Sin embargo, queridos hermanos, vale la pena que busquemos y que valoremos a Dios, porque Él es el único quien puede garantizar la fraternidad entre los bolivianos. Él es el único quien puede lograr la justicia, como también un Estado de derecho.

Todos necesitamos de este Dios para que seamos amigos, pero no para enfrentarnos entre nosotros, no para enfrentarnos entre hermanos, no para buscar la muerte del uno o del otro. Es importante que nosotros busquemos este auxilio de Dios y esta presencia de Dios.

Reiterar mis saludos al Cenáculo de la Virgen y decirles de todo corazón y con todo cariño: Vivan la espiritualidad de María. La espiritualidad de María es la sencillez y la humildad y la plena confianza en Dios, que se haga en mí según su Palabra, que se cumpla en mí su Palabra. Con sencillez, María entrega su vida al Señor, la consagra su vida al Señor y que esta espiritualidad de María les siga impulsando a seguir ejerciendo el trabajo que realizan por la evangelización. Que la espiritualidad o el Espíritu de María también les siga impulsando a hacer oración, especialmente por los más pobres, los más descartados. Que el Espíritu de María también les ayude a ustedes a lograr siempre la fraternidad en el Cenáculo, el entendimiento, el diálogo y la tolerancia. Ese debe ser el espíritu que debe reinar en ustedes, hermanas del Cenáculo de la Virgen.

Y decirles a ustedes, queridos jóvenes, evidentemente por la juventud que tenemos. Tenemos siempre una tendencia, por esa juventud tan frágil, una tendencia de escaparnos de la realidad, de refugiarnos en la tecnología. Pero decirles jóvenes, no seamos indiferentes, al estilo de Jesús también hagamos una lectura de la realidad. Y frente a esa lectura de la realidad que hagamos, comprometámonos, hagamos un compromiso de cambiar nuestra sociedad, de cambiar, de transformar nuestra realidad. La única manera de transformar la realidad, queridos jóvenes, es a través del amor, porque del amor vendrán la tolerancia, el diálogo, la fraternidad y la comunión entre nosotros.

Decirles Jóvenes, esfuércense, luchen en la vida, trabajen, no por una satisfacción de los padres, sino por una realización personal de cada uno de ustedes. Decirles queridos jóvenes, basta ya de mediocridades, basta ya de ser mediocres. Las consecuencias de nuestra mediocridad es que somos manipulados. La consecuencia de nuestra mediocridad es que se aprovechan de nosotros. ¡Pero basta ya de mediocridad! Esforcémonos en ser mejores. Esforcémonos con sacrificio de superarnos más en la vida. Sólo así vamos a lograr que nuestra patria boliviana sea otra y no sumergida en la mediocridad, no sumergida en el poder de unos cuantos.

Pidamos a Dios el auxilio para que nuestra patria boliviana hay armonía, paz, diálogo y concordia. Amén.

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