Monseñor Oscar: “Es fundamental trabajar en la construcción de un reino de paz, de libertad, de justicia y de amor”

El Arzobispo de Cochabamba, en su homilía de este domingo, Solemnidad de Cristo Rey, animó a seguir construyendo el Reino de Dios, donde exista acciones de paz, de libertad, de justicia y de amor. Ante la realidad que demuestra que el poder humano no quiere someterse al poder Divino.

Monseñor Oscar destacó que ante el mundo, Jesús refleja, en el culmen de su vida, coronado en la cruz, su reinado de humildad, de servicio, de entrega por el otro, invitando a imitar su ejemplo. A propósito de la Jornada Mundial de la Juventud a nivel Diocesano y el Día del Laico, los animó a continuar siendo testimonios del Rey y seguir caminando junto a Él, por un mundo mejor.

Texto completo de la Homilía

Esta festividad de Jesucristo, Cristo, Rey del universo, como hemos dicho al inicio, es la clausura del año litúrgico. Próximo domingo empezaremos el primer domingo de Adviento y, por tanto, el inicio también del año litúrgico, que ya empezamos a anunciar justamente lo que ha de venir.

Pero hoy estamos concluyendo, estamos como que sintetizando en una sola festividad todo aquello que acontece con Jesús y, por tanto, que acontece también con nosotros. Estamos reconociendo que la obra de Dios es excelsa. La obra de Dios es a tal punto que se nos presenta a Jesús, que reina y reina en este mundo y el universo. Reconocemos que Él es el que ha venido, nos salva y aquel que también reina, sólo que es un reinado muy particular. Es un reinado desde la cruz, en servicio, dando la vida por sus amigos, dando la vida, por tanto, por nosotros.

Vean que en realidad el camino, el itinerario de Jesús mismo, ya desde el anuncio de su nacimiento hasta lo que viene a ser los acontecimientos fundamentales de su propia vida, tiene su síntesis y su culmen en la cruz, es coronado como rey. Y es entonces una coronación o un reinado, repito, en servicio, humildad, dando la sangre por rescate de aquellos que lo necesitan, es decir, por la salvación del mundo. Ese es el tipo de reinado.

De hecho, ya el profeta Daniel lo presenta así. Es una gran profecía, está anunciando este tipo de reinado. Es un reinado que vendrá y que no tendrá fin. Que encontrará toda una plenitud en lo que viene a ser también esta misma realeza del Señor. Su dominio es un dominio eterno que no pasará y su reino no será destruido. Por eso hemos reconocido nosotros, alegres, cantado con el salmo, que esta realeza es una realidad y ya está presente en medio de nosotros.

Y el libro del Apocalipsis, de manera muy clara y evidente dice aquel que ha de venir, aquel que es el Cristo, aquel que es el Mesías, aquel que es el Salvador, es Jesús de Nazaret. Es el principio y el fin, el alfa y la Omega es el que era, el que viene y el que permanecerá es el Todopoderoso. A Él será dado el honor y la gloria. Con este contexto, hermanos, con este preámbulo, el diálogo entre Pilato y Jesús cobra una enorme importancia y viene a ser también el anuncio de salvación para nosotros. Repasemos un poquito. Pilato llamó a Jesús y le preguntó. No olvidemos que Jesús ha sido preso. Jesús está frente al poder humano, diríamos así, representado en Pilato. Él lo llama y lo cuestiona. ¿Eres tú el rey de los judíos? Entre otras cosas, tantas otras preguntas le había dicho, tantas acciones había tenido Pilatos en Jesús. Pero entre esto pregunta de manera explícita: ¿Tú eres el Rey de los judíos? Miren la respuesta de Jesús: dices esto por ti mismo, u otros te lo han dicho de mí. Ha sido el testimonio de otros que te hace afirmar aquello o estás convencido de esto. Vean que es una respuesta provocativa. Pilatos replicó, casi que se muestra en su respuesta el enojo. “¿Acaso yo soy judío? Acaso tengo que reconocer tu reinado o tu mesianismo, o el que es Cristo Yo no soy judío, por tanto, no te reconozco. Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. Yo tengo el poder. ¿Qué es lo que has hecho?”

Es un diálogo en pocas palabras, como se manifiesta, que el poder humano definitivamente no quiere someterse al poder divino. Por eso Jesús dice: “mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”. Es un reinado de paz, de justicia, de libertad, de verdad, es un reinado presente ya como semilla desde el inicio. En este Reino de Dios presente en este mundo, que anuncia la salvación. Pilato entonces le dice: ¿Tú eres rey, tú eres rey? Escuchen lo que dice Jesús: “Tú lo dices. Tú lo afirmas. Tú lo reconoces. Tú aceptas. Yo soy rey porque para esto he venido al mundo. Para esto he nacido en el mundo, para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”.

Queridos hermanos y hermanas, a nosotros también se nos invita de conocer a Cristo como Rey del universo, Rey de nuestras vidas. Abajo, su plan, abajo sus formas de no sólo reinar en este mundo, sino también de ser en este mundo. Aceptar que Él es el que conduce nuestras vidas, es el Dios de la vida y de la historia. Por tanto, nosotros estamos en este camino.

Se nos invita constantemente a entrar en un camino sinodal y esto quiere decir que caminamos juntos, rezamos juntos, celebramos juntos, reconociendo como un pueblo de Dios, reconociendo la realeza de Cristo, clavado en la cruz, coronado en la cruz. Y que pueda decir: Este Jesús de Nazaret es el Rey de los judíos o el Rey de la humanidad, nuestro Rey. Por eso decía el Salmo: Se alegra la tierra y se alegra la iglesia profundamente.

Queridos hermanos, así como a los jóvenes, hoy se invita a ser también testigos de aquello que han visto, que han oído, que han experimentado. A todos se nos invita esto mismo a ser testimonio viviente de que tenemos un rey y a modelo de Él queremos también caminar. Por eso la construcción del reino, de la sociedad, de este mundo en los laicos que celebramos hoy, también en esta jornada, es fundamental, en todos ustedes, la construcción de un reino de paz, de libertad, de justicia y de amor.

Que el Señor, por tanto, nos conceda este espíritu, este servicio, y ojalá que también esto mismo pueda llegar a todos aquellos que tienen algo de autoridad para que, reconociendo a Cristo, Rey del universo, podamos entrar en este modelo de unidad, de paz y de servicio. Amén.

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