lun. May 20th, 2019

«Necesitamos conversión, para volver a Dios y a los hermanos» Mensaje de Cuaresma – Mons. Oscar Aparicio

Este Miércoles de Ceniza, inicio del tiempo cuaresmal, Mons. Oscar Aparicio, durante la homilía, expresó su mensaje para vivir este tiempo, invitándonos a hacer un alto para mirar en nuestra vida y hacer un examen que nos invite a una conversión para retornar a Dios, a nuestros hermanos y a la creación.

Vídeo y texto del mensaje

Hoy iniciamos el camino de la cuaresma, tiempo de preparación, tiempo de gracia, tiempo hacia la pascua del Señor, tiempo de penitencia, de desierto, tiempo de escucha, de oración, tiempo de ayuno y conversión.

Es un tiempo bueno que nos regala el Señor, a través de este tiempo litúrgico. Por eso decíamos al inicio que Él nos ayude a caminar y prepararnos bien a reconocer que necesitamos de amor, de perdón, de misericordia. Necesitamos mirarnos a nosotros, mirar a nuestro Dios, mirar a nuestros hermanos y mirar incluso la casa común, nuestro mundo, nuestro universo.

De hecho, hoy miércoles de ceniza, aunque es el inicio de este tiempo cuaresmal; itinerario hacia la pascua, es un día muy particular. Nos invita a tener presente en nuestra situación, nuestra fragilidad, lo que somos nosotros. Es verdad que somos creados por Dios, amados de Dios, gratuitamente, Somos aquellos de la creación que tienen como que la cúspide de la creación. Se nos ama profundamente de parte de Dios. Se nos acompaña continuamente en nuestro camino. Se nos traza un plan salvífico al punto de ofrecernos también, no sólo en este mundo sino también en el futuro, una casa.

Si nacimos y nacemos de las mismas entrañas del corazón de Dios, peregrinamos en este mundo pero retornamos a Dios mismo. Por eso es bueno que nosotros reflexionemos discernamos, pensemos, en nuestra situación concreta, y el día de hoy nos ayuda aquello, nuestra fragilidad. No somos dioses, somos el objeto del amor de Dios. Somos el objetivo más grande de la creación, de parte de Dios, pero por eso también somos creaturas frágiles, débiles, mortales. Y es bueno que pensemos en nuestra realidad.

Si vamos, dentro de poquito, a bendecir estas cenizas, que son cenizas hechas con las palmas del año pasado, del domingo de palmas; y las imponemos sobre nuestras cabezas es como signo de penitencia de reconocer que nosotros, en nuestro camino, muchísimas veces hemos fallado. En nuestra fragilidad hemos pecado, en nuestra fragilidad nos hemos alejado de nosotros, en nuestra fragilidad hemos dañado el amor venido de Dios y de los hermanos, o no hemos sido aquellos que hemos contribuido al amor presente y a la vida de parte de Dios.

Somos frágiles, pecadores, necesitados de amor. La frase que se dirá sobre la imposición de la ceniza: “conviértete y cree en el Evangelio”, reconocer que somos de aquellos necesitados de conversión, de enderezar los caminos; de saber que es necesario, muchas veces, dar la vuelta para encontrarnos otra vez con Dios y con los hermanos, porque nos hemos alejado de aquellos.

Por eso es bueno pensar en nuestra situación personal, cómo yo me relaciono conmigo mismo, cuánto acepto de mí mismo, cuánto amo de mí mismo o cuánto me ha alejado también de mí mismo, cuán reconciliado estoy con mi propia historia, con mi Dios, cuánto estoy en paz conmigo mismo y con lo que soy. En nuestra relación con los hermanos, ¿cómo es mi comportamiento, hacia los vecinos, hacia la familia? ¿Estás reconciliado con ellos, te has abuenado con ellos, has tenido acciones de piedad? ¿Has podido amar a los hermanos como a ti mismo, también a los que no conoces? ¿Estás dispuesto a extender esta vida de amor en este mundo o has sido freno para que el amor desciende y se transmita a los demás?

En relación con Dios, ¿cuánto hemos respondido al amor gratuito de Dios o cuanto nos hemos alejado de Él?

Y por último hermanos en relación a este mundo, a esta tierra, a este universo, a la creación de Dios: ¿Hemos cuidado, estamos cuidando bien esta casa común?  Hoy más que nunca sabemos que esta casa común, el universo, la naturaleza, el mundo, nuestro ha sido dañado gravemente. Por eso el Papa constantemente nos invita a tener atención no solo de la Amazonía, sino de todo aquello que significa nuestra casa común y el cuidado. Cómo utilizamos, por ejemplo el tema de la basura. Uno puede decir, pero eso les toca a las grandes empresas que están contaminando el mundo, pero te toca a ti en lo pequeño. Cuánta utilización por ejemplo del plástico, cuánto plástico botado, cuánta basura desechada; y si tú y yo somos los que producen un algo, estamos dañando esta casa común. Cómo hacemos el consumo por ejemplo del agua, desperdiciamos el agua.

Pocos ejemplos para darnos cuenta que fundamentalmente, en este sentido, necesitamos también conversión y si hoy el mundo, la Iglesia, la naturaleza herida, nos hace un llamado serio a poder contribuir para el cuidado común de esta casa; es fundamentalmente que en esta cuaresma también nosotros pongamos atención a aquello.

Que sea, cierto, una cuaresma de atención al ayuno, la conversión, la penitencia, que sea una conversión a la piedad, que sea una conversión al amor y a la vida total y plenamente, que nos arrepintamos de nuestros trabajos y enderecemos nuestro camino. Pero es fundamental, también, que nos convirtamos; en el uso y el cuidado de esta casa común.

Que el Señor nos ayude, reconociendo entonces nuestras faltas, nuestros pecados, reconociendo nuestra fragilidad impongamos las cenizas sobre nuestras cabezas, para que así como signo concreto, decimos, es un tiempo de penitencia, es un tiempo de conversión, es un tiempo de gracia.

Es posible vivir también una cuaresma en alegría, no se necesita tener solos de este vestido negro y oscuro, siempre compungidos y caras tristes, largas como si todo se hubiera acabado. Reconocemos nuestro pecado, nos apena haber hecho esto; pero queremos convertirnos, por tanto podemos vivir una cuaresma en tensión hacia la pascua y una cuaresma que nos ayude a la conversión, también enfrentándola con alegría con entusiasmo.

Que el Señor entonces nos ayude, en el camino, en un itinerario, normalmente se inicia el camino con buen, paso hagámoslo así. Sí cuando estemos flaqueando nos ayudemos juntamente para seguir caminando con entusiasmo en este itinerario. Y que la conversión, hermanos, el pensar en nosotros mismos, el pedir perdón nos traerá más beneficios que cualquier otra cosa.

Amén.

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