«No es tiempo de dormirse ni de tener miedo, caminemos en fraternidad» Mons. Oscar

Domingo XXXII, nuestro Pastor, con base en las lecturas que la liturgia nos ofrecía, hizo un llamado a no quedarnos en la mediocridad y el conformismo, sino mas bien estemos activos: «No es tiempo de dormirse ni de tener miedo, caminemos en fraternidad» refiriendo lo último al mensaje de los Obispos en reciente Asamblea celebrada.

Monseñor destacó la continuidad de la Palabra de Dios: “Todo este tiempo a través de la Liturgia de la Palabra, también por medio de parábolas, el Señor Jesús no va enseñando, nos va entregando mucha sabiduría, diríamos, así como, conducirnos también en esta vida”.

Nuestro Arzobispo nos recordó que Dios está presente en nuestra vida, que nos trae muchísima esperanza y la seguridad de nuestros pasos. Este es el llamado de nuestro Señor a confiar en Él y su llamada, a para estar juntos en su gloria eterna. 

Así mismo invitó a ponernos en una actitud y sentimiento de certeza ante el amor profundo de Nuestro Señor: “Dios nos ama profundamente vigila nuestros pasos, atiende nuestras necesidades y nos da está Alianza y está promesa de que nosotros también participaremos de la misma resurrección del Señor. ¡Nuestro camino es hacia paso seguro!”.

Con ello destacó la necesidad de instaurar el Reino de Dios de forma individual pero también colectivamente, dentro nuestra sociedad. Como primeros ejemplos se toma el trabajo con uno mismo hacia la conversión y el poder madurar, es así que, estamos llamados a poder saber reconocer nuestros errores y buscar el bien común para con nosotros y nuestros hermanos.

Nuestro Pastor nos dice: “Lo que hacemos hoy, lo que construimos en este mundo es para la eternidad y esto hermanos creo también debemos tenerlo como una certeza. Todo el bien que podamos hacer, todo aquello que está en buen propósito de buena conversión, en beneficio de nuestros hermanos, todo aquello que hagamos con este amor y en este servicio, todo aquello que hemos podido realizar son obras de vida eterna”.

Junto a la parábola de las vírgenes prudente destacó nuestra condición de atentos y vigilantes, estar a espera, de modo que “Nuestra espera, nuestro trabajo, nuestra construcción, nuestro buscar el bien común de los demás nuestras necesidades de ponernos en servicio de los demás, nuestra fraternidad, nuestra solidaridad, todo en realidad. Si son obras de vida eterna están dentro de aquella preparación y aquellas lámparas que deberían permanecer encendidas”.

Hermanos y hermanas es tiempo de estar despiertos y a la espera de Nuestro Señor. La actitud de las vírgenes prudentes es el ejemplo que nos dan para poder estar preparados, atentos, para la llegada del Señor, es así que, Mons. Aparicio realiza la petición: “Que el Señor nos conceda ser dentro de estas vírgenes prudentes”.

Junto a ello recordó el mensaje al pueblo de Dios de los Obispos de Bolivia, que fue publicado hace unos días, tras concluir la CVII Asamblea de la Conferencia Episcopal Boliviana. Allí recordó que todos somos partícipes para buscar el bien, trabajar por un mejor futuro en nuestras parroquias, en la sociedad y en el país. Que podamos dejar de lado actitudes de división e intolerancia.

Expresó además que el nuevo gobierno esté al servicio de todos y juntos como sociedad caminemos en busca de mejores días, luchando contra todo lo que en este tiempo nos ha dañado.

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