Sáb. Sep 24th, 2022

NUESTRO CARISMA; HIJAS DE LA IGLESIA – BOLIVIA

HIJAS DE LA IGLESIA

Desde hace algunos años van creciendo en la familia carismática, fundada por la Madre María Oliva Bonaldo, al centro de ella esta el carisma donado por el Espíritu Santo, ahora estamos alrededor como instituto las hermanas Hijas de la Iglesia, consagradas laicas y sacerdotes que se inspiran en el carisma y la asociación.

“Como brotes de olivo en torno a Tu mesa”

Hijas de la Iglesia es el nombre que expresa la identidad de cada cristiano, regenerado a la vida divina en Cristo en el seno de la Iglesia Madre; es para nosotras nombre y misión, porque hemos sido conquistadas por Jesús, el Hijo del Padre, y bajo la guía del Espíritu Santo deseamos dedicarnos enteramente a esta Madre, haciéndola conocer, amar y poniéndonos a su servicio.

Hoy se experimenta la necesidad de concretizar procesos de formación compartida, la realidad que vive la familia carismática es un Don del Espíritu santo, a vivir y ser iglesia en el Mundo de hoy.

Por este Don damos gracias a Dios, y a quienes que se suman y mana este hermoso carisma.

https://www.figliedellachiesa.org/es/quienes-somos/carisma.html

El nombre Hijas de la Iglesia expresa nuestro carisma:
«Conocer, amar y testimoniar a la Iglesia; hacerla conocer y hacerla amar; orar, trabajar y sufrir por ella, a imitación de Jesús, que “amó a la Iglesia, y por Ella se sacrificó a Sí mismo».

Conocer a la Iglesia: “La Santa Iglesia no es conocida, no es amada, porque no es conocido ni amado el Amor que la ha engendrado en el dolor”.…Amar a la Iglesia como Cristo su Salvador la amó y se entregó por Ella.  

Testimoniar a la Iglesiaque es un misterio de comunión trinitaria. Vivimos el “unum sint” con el espíritu de la oración sacerdotal, del cual nuestro Instituto ha sacado inspiración y vida.

Hacer conocer y amar a la Iglesia, hacerla conocer y amar entre los vecinos, en la parroquia, en la Iglesia local, favoreciendo la formación de una conciencia eclesial.
Orar por la Iglesia: la oración con la Iglesia y por la Iglesia nos abre a la universalidad.


Trabajar por la Iglesia. Participamos en su misión para comunicar a los hermanos la riqueza de su misterio, según las expresiones programáticas de nuestra Fundadora: Del Cuerpo Eucarístico al Cuerpo Místico”; “Contemplativas y por lo mismo apóstoles”.


Sufrir por la Iglesia, hasta el sacrificio de la salud y de la vida si Dios nos lo pide, a imitación de Jesús, que “amó a la Iglesia y por ella se sacrificó a sí mismo”

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