Obispos de Bolivia: La elección del cargo de Defensor del Pueblo tiene que realizarse de manera consensuada y democrática

El Consejo Episcopal Permanente de la Conferencia Episcopal Boliviana a través de un comunicado, se pronunció acerca de la elección del Defensor del Pueblo y señaló que debe darse con el apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales del país. “De no ser así este cargo está viciado desde sus inicios”, expresaron y agregaron que “nuestra democracia es frágil y hay que buscar afianzarla, pues estamos lejos de consolidar una democracia con cimientos fuertes y profundos”.

La lectura del comunicado estuvo a cargo de Mons. Giovani Arana, Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), acompañaron Mons. Aurelio Pesoa, Presidente de la CEB y Padre Diego Plá, Secretario General Adjunto de la CEB. Desde la Casa de retiros “Cardenal Clemente Maurer” en Cochabamba.

BOLIVIA NECESITA UN DEFENSOR

«Revístanse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad» (Efesios 4, 24)

Es un sentir general de la población que la Defensoría del Pueblo, que es una institución que debe velar por el cumplimiento de los derechos humanos, individuales y colectivos de todos los bolivianos, ha ido perdiendo legitimidad y credibilidad en los últimos años por su cuestionable imparcialidad, por su silencio ante los grandes conflictos sociales en los que no se visibilizó su actuación, y por la vulneración de los derechos de los niños y adolescentes y atentar contra la vida humana.

El cargo de Defensor del Pueblo tiene una clara vocación de defensa imparcial de los derechos humanos de todos los bolivianos. La persona designada conviene que tenga un claro desempeño y vocación de servicio a la colectividad, sin preferencias políticas para que no haya duda en su legitimidad para ejercer el cargo. Si el nuevo defensor no aborda los temas centrales que aquejan Bolivia se aumentará las dudas sobre su identidad de Defensor del Pueblo.

La elección del cargo de Defensor del Pueblo tiene que realizarse de manera consensuada y democrática, que cuente con el apoyo de todas las fuerzas políticas y sociales del país para que sienta el respaldo y el apoyo de toda la ciudadanía. De no ser así este cargo está viciado desde sus inicios. Nuestra democracia es frágil, y hay que buscar afianzarla, pues estamos lejos de consolidar una democracia con cimientos fuertes y profundos. No podemos seguir alentando una democracia débil. «Democracia es inclusión, no exclusión».

Deseamos todo lo mejor al Defensor del Pueblo para que verdaderamente sea «la voz del Pueblo» y atienda las necesidades urgentes que tiene el Pueblo de Bolivia en el marco del respeto y del Bien común.

Sembremos solidaridad y diálogo, sembremos cercanía respetuosa entre todos los bolivianos, que Dios nos bendiga y nos permita seguir avanzando como Iglesia y como sociedad.