P. Honny pide orar y trabajar por la paz iniciando en el corazón de cada uno, así contagiarla al mundo

P. Honny Villarroel, Canciller, presidió la Eucaristía Dominical, en la Catedral Metropolitana. En su homilía destacó la importancia de ser agentes de paz, que generándola en el corazón de cada uno se pueda compartirla en los demás, así se expanda en el mundo.

Mencionó que como discípulos del Señor estamos llamados a cumplir con el mandato de Cristo de mirar en nuestro interior antes que en los demás: “queridos hermanos, tenemos que sentirnos privilegiados de ser hijos de un Dios que siembra la paz por doquier y nos enseña a vivir como hermanos, respetándonos, ayudándonos, venciendo la ceguera que tantas veces se hace presente”.

Homilía de P. Honny Villarroel

Hermanas y hermanos, una nueva oportunidad para compartir juntos esta celebración. En ausencia de Monseñor Oscar, que hace diligencias. Estoy aquí para acompañarlos en este domingo, embarcado en estas celebraciones festivas del Carnaval; pero también como una preocupación grande por lo que acontece en Ucrania. Donde hay dolor, hay tristeza.

Anoche escuchaba el testimonio de un sacerdote ucraniano que está allá y dice cómo están viviendo estos momentos, un poco en la línea de lo que nos dice la palabra hoy no, permanezcan firmes, no decline de su fe. Confíen en aquel que puede dar la paz, la paz verdadera, porque lo que ofrece el ser humano a veces es una ilusión.

Las palabras de este día y la oración colecta, la inicial, nos muestran que la verdadera paz viene de Dios. Dios promueve esos sentimientos, pero no solamente en el orden internacional, sino también una paz que tiene que ser generada en nuestro corazón. Si ahorita fácilmente podemos juzgar lo que acontece entre dos países hermanos, Ucrania y Rusia. Pero en el afán de entender las palabras de Jesús, tendríamos que mirar primero nuestro corazón, es decir, quien sabe, somos expertos para hacer la guerra en nuestros hogares o en nuestros trabajos, o en el micro o donde estemos, no, expertos para lastimar, para herir. Por eso Jesús hoy te dice No: te lamentes por aquello, mira tu vida. No te preocupes tanto, no malgastes tu tiempo fijándote en la vida de los demás, primero con serenidad, trabaja en tus sentimientos y el lugar donde se originan estos sentimientos es el corazón.

El tesoro es el corazón y del corazón, dice también Santiago, en la primera lectura, afloran las palabras que tantas veces son más que un misil. Santiago mismo nos dirá que el arma mortal que posee el ser humano es la lengua. Y del corazón del ser humano afloran las palabras bonitas que pueden levantar a la persona caída, pero también pueden tumbar a aquellas personas que están bien afirmados en su vida.

Por eso, queridos hermanos, tenemos que sentirnos privilegiados de ser hijos de un Dios que siembra la paz por doquier y nos enseña a vivir como hermanos, respetándonos, ayudándonos, venciendo la ceguera que tantas veces se hace presente. Un ciego no puede guiar a otro ciego, los dos caerían en el pozo. Tienes que tratar de abrir tus ojos, si es que quieres ayudar a alguien, tienes que llenarte del amor de Dios no sólo para juzgar, no solo para criticar, sino para extender la mano y levantar y ayudar y ponerte en el lugar de la otra persona que tiene sus sufrimientos y sus tristezas, que quizá no sabe expresar sus mejores sentimientos.

Unámonos, les decía, a las intenciones de nuestro hermano el Papa Francisco, hermano nuestro latinoamericano, que nos está invitando en estos días, especialmente en el inicio de la Cuaresma, este miércoles, a dedicarle un tiempo, este acontecimiento triste que se presente en el mundo. El Papa Francisco nos dice este miércoles comencemos la Cuaresma, Miércoles de Ceniza, con una jornada de oración y de ayuno. Para nosotros el ayuno del Miércoles de Ceniza como que se trasladaba, pero hoy estamos comprometidos a orar de modo especial, a hacer un alto y pedirle al Dios de la paz que regale entendimiento, que toque el corazón de los líderes, que decide si vivimos en paz o vivimos enemistados. Nuestra oración será fundamental para estar unidos, para estar hermanados, para poder compartir una experiencia de fe.

No perdamos nunca la fe. La fe, queridos hermanos, para nosotros es un recurso fundamental. Es como cuando un enfermo entra en un túnel oscuro y sabe que al final hay una luz. Es así que para nosotros nada es imposible, porque creemos en un Dios para quien todo es posible. Confiemos en Él. Pidamos su ayuda. Supliquemos por la paz en el mundo, por la paz en nuestros corazones, por la paz en nuestras familias. Que el Dios de la paz nos regale mucha paz también a nosotros, pueblo boliviano y al mundo entero. Que así sea.

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