“Que la acción de Jesús, en la vida de nuestra sociedad, en la vida de nuestra patria, traiga también paz y reconciliación” P. Honny Villarroel

Primer Domingo de Adviento, P. Honny Villarroel, Canciller de la Arqudiócesis llamó a mantener la confianza y fortaleza en el Señor, pese a los tiempos difíciles que se viven y que puedan venir. De manera especial expresó la necesidad de la acción de Jesús, en la vida de la sociedad, en la vida del país, para que con este tiempo de adviento traiga también paz y reconciliación.

Invitó además para colaborar a quienes sufren y pasan necesidad, para que con la acción y la oración sientan la compañía de Dios con nosotros, que no abandona a su pueblo. ”Oremos por todas las personas necesitadas de comprensión, de atención, de ayuda”.

Texto de la Homilía.

Es un privilegio estar en esta casa matriz de nuestra Iglesia cochabambina, nuestra Catedral, y desde este lugar de culto, de oración, compartir nuestra vida de fe, celebrar nuestra fe en la presencia de Dios y llegar hasta los hogares a aquellos hermanos que por distintas razones no pueden estar presentes hoy, presencialmente, en la celebración eucarística.

Comenzamos un nuevo ciclo de vida, nuestra Iglesia comienza un nuevo año litúrgico. Y algo nuevo siempre es para nosotros motivo de esperanza y motivo de alegría. Así comenzamos este nuevo año litúrgico en el ciclo C, con el Adviento. Alguien viene, debemos prepararnos. Alguien va a llegar y por esta razón necesitamos hacer un camino.

Las circunstancias en la que vivimos hoy son de mucho desafío para nuestra propia fe. Son tiempos difíciles para nuestra salud, para nuestra vida. Y aunque para algunos ya los tiempos han mejorado, nos damos cuenta que en otras partes del mundo la situación se está complicando, porque el invierno comienza en Europa y en algunos otros lugares. Escucho a muchos decir en este tiempo: estamos prontos a que pase este año, viene diciembre y acaba el año. Ojalá, padrecito, el próximo año sea mejor. Sabemos que las condiciones no nos lo van a permitir, pero nuestra actitud, desde nuestra fe tiene que ser siempre enfrentar esta dura realidad con la ayuda de Dios. Por eso este camino que iniciamos hoy también nos ayuda a fortalecer el Espíritu. Y nos abre el corazón y la mente para acoger estas palabras del profeta Jeremías que nos dice Alguien va a venir, el enviado de Dios viene para ayudarnos, para salvarnos, para redimirnos. No viene para juzgar, sino que viene para extendernos la mano.

El Evangelio nos muestra una realidad dura. Se nos está mostrando, con un lenguaje apocalíptico, un desafío grande para nuestra vida. Pero lejos de estar amedrentados, asustados, encerrados, hoy la Palabra nos dice: Levanten la cabeza, cobren ánimo. En otras palabras, no están solos. Hay un Dios que conoce su vida, su sufrimiento, su alegría. Este Dios se hace presente en el día a día. Necesitamos abrir el corazón, necesitamos sentir la presencia de Dios, mucho más cuando la situación nos apremia, cuando hay dolor, cuando hay miseria, cuando nuestras familias se dividen y hay confusiones. Necesitamos creer, confiar, esperar en este Dios que está viniendo a renovar la relación de vida. El Adviento es este camino, que durante cuatro semanas nos está diciendo preparemos, con un sentido de esperanza y alegría, la venida de Jesús, este Dios hecho hombre, que nos trae esperanza de vida nuevo. Que este camino del Adviento, en el inicio de este nuevo año litúrgico nos ayude, queridos hermanos y hermanas, a centrar nuestra atención en el Dios de la vida, en el Dios del amor.

Esperemos que la acción de Jesús, en la vida de nuestra sociedad, en la vida de nuestra patria, traiga también paz y reconciliación. Oremos por todas las personas necesitadas de comprensión, de atención, de ayuda.

He estado hace una semana atrás una viejecita de 90 años, que ha fallecido antes de ayer y me decía: Padre, quiero partir ya a la casa del padre, me siento una carga, siento que soy una carga para mis hijas. Yo le decía a ella, tú eres un tesoro para tus hijas. Y tus hijas te están dando lo que tú les has dado en su oportunidad. Es solamente un ofrecer aquello que hemos recibido. Y le dije yo también tengo esa responsabilidad con mi mamita. No te sientas una carga.

Cuántos se sentirán hoy una carga, no sólo por la edad, por la enfermedad, por la limitación, por qué no tienen una fuente de trabajo en estos tiempos difíciles. Cuántos hermanos nuestros no tienen una fuente laboral. Y ahí viene esta palabra de Dios que te dice: Cobra ánimo, levanta la cabeza, no te hundas porque no estás solo.

Hagamos este camino en el inicio de un tiempo de esperanza y de vida nueva, para que Jesús, una vez más, venga a reforzar nuestra esperanza de vida nueva. Que así sea.

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