“Que nuestras obras sean buenas, es tiempo de reconciliarse” Mons. Oscar

Mons. Oscar Aparicio, presidió la Eucaristía Dominical en la que también se encomendó el descanso eterno de muchos hermanos, pero de manera particular, de Mons. Eugenio Scarpellini, y P. Rolando Villavicencio. Durante su homilía destacó en las lecturas, de este domingo XVI del Tiempo Ordinario, el anuncio de un mensaje de esperanza de Dios con nosotros; “Jesús comparte, es el pan partido para la vida del mundo”.

La fuerza de Dios es identificable, es un Dios fuerte, un Dios de justicia, de amor, de providencia. “El Señor nos invita a actuar de la misma forma que Él”, enfatiza Mons. Aparicio. En estos tiempos de fragilidad y debilidad el Señor se nos presenta siendo indulgente y misericordioso.

“Es un Dios de justicia que le interesa nuestras vidas y que toma en cuenta nuestras vidas, que atiende las suplicas de sus hijos”, nuestro pastor resalta la invitación del Señor para que recurramos a su amor, providencia y confianza, puesto que, su justicia está basada en el gran amor de su misericordia. “Hoy el Señor nos consuela, al saber que se muestra compasivo y rico, en amor y fidelidad”.

La parábola del trigo y la cizaña refleja la situación que vivimos actualmente, el desconsuelo que conlleva esta crisis, “el gran mensaje del Señor es justamente otra vez depositar nuestra confianza en Dios” dice nuestro pastor Mons. Oscar. Anteriormente se nos llamaba a ser buen terreno, ahora se nos llama a ser buena semilla. 

En estos tiempos seamos capaces de ser buen fruto, buena semilla plasmada en nuestras obras. Nuestro pastor recordó las cualidades de P. Rolando Villavicencio, descanse en paz, durante su vida y servicio sacerdotal, pues reconoció las buenas obras realizadas.

También, nos invitó a “Que nuestras obras sean buenas, más de bien”; ser buen fruto y buena semilla en este tiempo es de reconciliación, de solidaridad, de amarse, es tiempo de ser justos al estilo del Señor. Es conocer su misericordia, su indulgencia y mostrarnos como el Señor; providentes ante las necesidades de nuestros hermanos, prójimo.   

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