Mié. Sep 23rd, 2020

«Virgen de Urcupiña, cuida a tus hijos» P. Guillermo Siles OMI

La Virgen de Urkupiña, había logrado ser como la patrona de la “integración nacional”, justamente porque reunía a muchos los bolivianos, del país, y de todos los estratos sociales. Muchos presidentes de Bolivia habían enfatizado, en la promotora de la unidad nacional, porque justamente se veía una gran respuesta, aglutinaba a miles de personas, reunía y concentraba a bolivianos, que inclusive estaban fuera de las fronteras del país.

La feligresía acudía para pedir, una ayuda para la familia, el país y sobretodo que saque a los pobres de la pobreza. La Virgen de Urkupiña como se ha aparecido a los pobres campesinos, hoy no deja de seguir ayudando a los pobres y aquellos hombres y mujeres de bien. Cuantos de nosotros quisiéramos que cambie la realidad actual, los conflictos, las confrontaciones y todo el malestar que hay en la sociedad nuestras. Como quisiéramos llevar todas las preocupaciones y dolores de familias destrozadas, de miles de personas infectadas por esta pandemia. Es que la Madre, siempre tiene los bazos abiertos y nos recibió con todo nuestros males.

El santuario está en el centro mismo del país, en Quillacollo, Cochabamba, y justo nace en un pequeño cerrito llamado Cota Cota, desde ahí irradia, fe, tradición, cultura y unidad para los bolivianos.

Hoy, no es posible este encuentro, no se podrá centralizar físicamente el encentro entre bolivianos, sino que, por la pandemia, también nos permitirá estar conectados por el internet. Como ha pasado estos días, compartir la novena digitalmente, contactados desde muchos puntos nacionales e internacionales. Participar del rezo del rosario, estar presente en la novena y vivir las misas casa día. El Santuario, rompió las barreras para llegar a miles de hogares de Bolivia y otra latitud.

La fiesta de Urkupiña siempre ha sido especial, porque ponía su énfasis, en la Madre del Señor. Cada día tiene su sentido, el día de la víspera, era la peregrinación, de miles y miles de bailarines a los pies de la virgencita y expresando su amor y cariño, como orando con el cuerpo querían ser cubiertas por el mando de la Madre del Salvador. Si bien es cierto, el baile, es una costumbre nacional, que está ligado también al compartir cotidiano de la comunidad. Pero en la festividad, el danzar, se convierte en una peregrinación, es como una ofrenda. A la Madre de Dios, hay que ofrecerle el baile, ofrecerles, oraciones, poesías y cánticos de amor y vida.

La devoción a Maria, ha permitido muchas otras acciones religiosas, como reunir todas las advocaciones marianas del país, que, peregrinando en medio de la multitud y por muchos kilómetros, las imágenes de otras ciudades se paseaban para unirse a la única Madre, la Virgen Maria. Los portadores, que tradicionalmente venían desde otras ciudades, decían, que van a los pies de la Virgen llevando sus penas, preocupaciones, lamentos y alegrías.

El día de la fiesta, el 15 de agosto, muchos se desesperaban por ir y participar de la misa central, en las puertas del santuario, porque querían unir sus corazones y fe, para ser renovados. Este momento de vivir la celebración eucarística, o la misa central, fue para miles el momento más agradecido. Aunque siempre estaba adornado por la política, por algunos cristianos disfrazados, pero siempre un pueblo erguido de fe, confiados en vivir su fe en Dios, la esperanza contra toda esperanza.

El día del calvario también es un día muy esperado, ahí podíamos ver todo tipo de mezclas, desde la religión, cultura y tradición. Se convirtió en algo muy costumbrista, “picar la piedra”. Cuentan las costumbres que las personas que pican la piedra, trabajan, sudan y si logran arrancar un pedazo de amor, quiere decir, lograron sacarle dinero a la Madre, entonces este año, debo hacerlo trabajar. Muchas familias, saben que la Madre de Dios, la Virgen de Urkupiña es solidaria y dadivosa. Nos presta el dinero para vivir y poder repensar la vida familiar, o fortalecer tu trabajo empresarial. De ahí que muchos el día del calvario, se acercan al cerrito de Cota Cota, para sacar dinero, desde un pedazo de piedra. “Este año, le saque dinero, me lo dio, pero al año volveré y devolveré para agradecerle, ofreciendo algo a los necesitados y o la misma madre de Dios”, diría un peregrino.

La fe está muy entremezclada con las tradiciones culturales ancestrales, porque también en este momento es la benevolencia de la madre que nos ofrece dadivosa un bienestar esperado. Pero esto debo de bendecirlo, sea por el sacerdote católico o el yatiri del lugar. Lo cierto es que necesito bendecirlo para que se convierta en realidad.

Ser devoto de la virgen de Urkupiña, es en cierta forma, concentrar al creyente en una persona segura de que Dios responde, desde su madre. Comprende que por Maria, vamos a Cristo, que por la Madre del Señor podemos encontrar los favores del altísimo. Es que una madre escucha y siente en su corazón, lo que los hijos a diario vivimos. Por eso, la Virgen, la Madre de Dios está muy cerca de cada una de las personas, Porque, desde su infinita bondad, nos ofrece el amor, la misericordia y el perdón.

Muchas veces han intentado purificar la devoción, es que, si la fe no se encarna en la realidad, será una religión foránea, ajena. Pero si es capaz de ser resignificada desde la cultura, entonces estamos hablando de una fe encarnada. Una religión inculturada, será la que le posibilitará, más ardor, nuevas expresiones y nuevos métodos para irrumpir más devoción, fe y amor en las multitudes. Por eso decimos, Virgen de Urkupiña, ruega por nosotros.

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